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LETRAS

Alas y genitales de mariposas: la pasión oculta de Vladimir Nabokov que inspiró Lolita

Por: Dolores Haze 11 de septiembre de 2017

Hay quienes ven en la naturaleza la inspiración perfecta y encuentran el arte en sus pequeños detalles, en las criaturas que el mundo ha desarrollado. Si bien es cierto que hay algo intangible, más allá de lo físico y de lo palpable, capaz de propulsar una obra, la naturaleza, en su forma más evidente y clara, ha sido siempre un pilar de motivos para pinturas, poemas e incluso música. Muchos la consideran el espacio ideal para la paz emocional, la tranquilidad mental, encontrarse a uno mismo e incluso hallar un perfecto pasatiempo para la investigación de las más insignificantes obsesiones personales. Vladimir Nabokov sabía de esto último.

El escritor ruso que llegó en 1940 a Estados Unidos tras huir de los estragos de la Segunda Guerra mundial. Es más comúnmente conocido por haber escrito, en inglés, Lolita [1954], novela supuestamente basada en un cuento perdido de Salvador Dalí y que rompió ciertos tabúes y sentó las bases para un tipo de personaje que ha despertado escándalos y pasiones, seguidores y detractores. Claro está que una figura tan importante para el mundo de las letras y el arte en general es mucho más compleja. Así como hay muchos más libros destacables de Nabokov que no son Lolita, vale la pena acotar que además de su odio hacia otros escritores, el autor ruso tenía un gran amor por la naturaleza. Una de sus frases célebres lo resume mejor que nada: "La literatura y las mariposas son las dos pasiones más dulces conocidas por el hombre".

El año es 1941. La familia Nabokov realizó un viaje por la legendaria ruta 66, llamada "la carretera principal de América". El escritor siempre fue un amante de los lepidópteros y este viaje sólo podía hacer que esa pasión creciera. Su deleite es tan amplio como el camino que dejaba atrás y el que iba revelándose hacia el futuro: cada parada era una excusa para ir a cazar bellas mariposas, que cuidadosa y cariñosamente reservaba en frascos con los nombres de las ciudades en las que había hecho el descubrimiento. De vuelta en casa, donó la gran mayoría —unos 300 especímenes— a la colección lepidóptera del Museo de Historia Natural, del que fue un gran voluntario, no sin antes registrarlas meticulosamente en acuarela, poniendo especial énfasis en sus genitales y patrones de las alas.

Nabokov se desempeñó durante 6 años como curador de alas de lepidópteros en el Museo de Zoología de Harvard y desarrolló una teoría evolutiva relacionada con su estudio de Polyommatus blues green. En su vida cotidiana realizaba perfectos y agudamente detallados dibujos de estos insectos para su esposa, Vera. De hecho, amaba tanto a estas pequeñas criaturas que "discretamente" insertó aspectos e imágenes en el personaje de Lolita, al transformar a la niña ninfa en una mariposa irresistible, hermosa y que cautiva en un instante: "¿Mencioné alguna vez que su brazo desnudo soportó la vacunación? ¿Que la amaba desesperadamente? ¿Que sólo tenía catorce años? Una mariposa inquisitiva pasó, sumergida, entre nosotros".

Años más tarde, la especialista y curadora asistente del museo, Suzanne Rab Green, encontró los especímenes coleccionados por Nabokov y reconoció el valor científico y literario que poseían, ya que los clasificó por ubicación y no por especie. Por ese motivo decidió hacer el viaje de 3 semanas que el autor había realizado y fijó digitalmente los hallazgos junto a las postales vintage de Gettysburg, el Parque Nacional Yosemite y el Grande Tourist Lodge en Dallas, Texas. Parte del trabajo y una explicación más precisa del proceso puede apreciarse en el video interactivo que se comparte arriba.

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Nabokov era un romántico, pero pocos conocen el poema en el que cuenta cómo conoció al gran amor de su vida, Vera. También puedes aprende él las 10 cualidades que debe tener todo buen lector.


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