En un instante la música dejó de escucharse y ella apareció

“No hay mal que por bien no venga”, explora esta y más contradicciones del amor en el poema Polos de Claù Salinas

Todas las relaciones tienen momentos buenos y malos, cosas que en momentos de locura te hacen arrepentirte de haber conocido a esa persona, pero hay esas parejas especiales que no te dejan verlas con malos ojos y por las cuales justificas el sufrimiento por el que pasaste. Cualquier dolor que pudieron llegar a causarte palidece ante los momentos buenos, hasta que esas horas brillantes se acaban y te das cuenta de que el vacío que ha dejado el final, no te parece nada nuevo. Ya vivías en ese paréntesis, ignorando siquiera que existía, y sólo puedes recordar a esa persona que amaste como una colección de historias sin terminar, de pasos interrumpidos y contradicciones; de cosas que ya no necesitas. No hay manera más agridulce de olvidar que el reconocer que estuviste en una relación que en realidad nunca existió.


“No hay mal que por bien no venga”, así dice y dice bien el conocido refrán. 


Cuantas veces no te ha pasado que piensas que lo que te acaba de ocurrir es el peor resultado posible, pero si le das otra hojeada a esa página, siempre encontraras el lado bueno a la tragedia que crees estar viviendo. 



Cuando conocí a Giselle imaginé estar alguna vez entre sus brazos. 

Fue a finales de Mayo cuando me lo empecé a tomar en serio, las salidas eran frecuentes y ya habíamos tenido sexo. Entonces pasó algo que no esperaba. 

Giselle tendría una fiesta en su casa, una reunión con varios amigos. La noche avanzaba y todo transcurría con normalidad. En un instante la música dejó de escucharse y con pasos agigantados Ella apareció. 


Ella me quito el aliento. 

Ella cambió el rumbo que yo llevaba. 

Ella volcó la noche que se convirtió en un día de primavera viéndola sonreír. 

Hoy no me imagino con Giselle. 



Polos

Eterno cristal que permanece sucio.

Botella de licor a medio llenar. 

Plato con comida de ayer.

Café ligeramente tibio.

Chocolate mordido que volvieron a 

guardar dentro de la caja.

Historia jamás escrita.

Palabras que el viento no se llevó.

Besos que no logro recordar.

Ligera lluvia que empapa.

Tornado que se tragó a Dorothy Gale. 

Agua tibia que no mató a la langosta.

Moneda de un centavo que encontré 

en mi camino.

Orgasmo que no llega después de tener sexo 

durante horas.

Fuiste mi todo cuando no tenía nada,

Fuiste tan poco en medio de lo infinito. 


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Referencias: