"Quizás mañana", poema de amor para detener el tiempo
Letras

"Quizás mañana", poema de amor para detener el tiempo

Avatar of Jorge Peláez Thomas

Por: Jorge Peláez Thomas

30 de agosto, 2018

Letras "Quizás mañana", poema de amor para detener el tiempo
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Por: Jorge Peláez Thomas

30 de agosto, 2018

Mañana, quizás mañana pueda quemar todos los relojes comenzando por los de la casa, estrellándolos sobre el suelo… martillándolos con palabras

Quizás mañana

Quizás mañana pueda detener el tiempo y caminar por la calle entre la gente sin que nadie se dé cuenta de mis pasos. Llegar hasta donde tú estás y devolverte todos los segundos de esta vida que me comí en tu ausencia y que me pesan tanto… Quizás pueda detener el tiempo mañana o tal vez pueda apretarlo hoy y guardarlo en una bolsa o una cajita de madera ¡da igual! Lo que importa es no estarlo viendo como idiota mientras pasa y no hago nada, no cuelgo de tus labios ni salto entre las sábanas de tu cama. Lo que importa es dejar de ver ese minuto insoportable que pasa y se ríe de mi llanto.

Mañana, quizás mañana pueda quemar todos los relojes comenzando por los de la casa, estrellándolos sobre el suelo… martillándolos con palabras, puedo juntar todos y cada uno de los segundos que he contemplado en esta almohada, tirarlos entonces o prenderles fuego hasta que las llamas alcancen el cielo y se entere Dios que yo no estoy en calma.


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Quizás mañana pueda detenerlo, tal vez hoy deje de contar, los segundos, las letras, tus sílabas, mis historias, tus desventuras, mi corazón de pedazos “segunderoamarrado”  tirado del tiempo de Dios.

Yo quería detener el tiempo y bailar como las hojas nos enseñaron, ésas que siguen vivas aún cuando bajaron del árbol, detenerlo mientras en tu cuerpo me guardo, detenerlo hasta que se olvidaran de nosotros los humanos. Detenerlo porque no hay tiempo cuando en tus ojos me miro cual retrato. Hundirme en tu pelo, sumirme en tu regazo, hacer en tu pecho un refugio para mi corazón desmigajado. ¿Ya te dije que mi corazón está desmigajando? Ya…Ya te lo dije y aún no se lo llevan los pájaros, quizás estén esperando a que seas tú quien se lo lleve para que le juntes todos los pedazos. Es decir que durante todo este camino he aprendido que sólo contigo pueden suceder esos milagros.


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Yo quería detener el tiempo antes del despido, del olvido, antes de que a mis sueños se los coman los gusanos, antes de que mi nombre deje de colgar de tus labios y esta tierra olvide el amor que habíamos sembrado. Quizás mañana pueda hacerlo, tal vez resulte posible destrozarlo, cada manecilla que avanza sin ti es un tiempo desgraciado. Y sólo contigo pude detener todos los relojes, todas las horas, todos los segundos pude atorarlos, ¡que no corra otro día más cuando nos estamos amando! Que el momento sea eterno y un instante dure un año. 

Los amantes somos capaces de destrozar el tiempo con abrazos. Pero luego, cuando no estás, cuando nos alejamos, cuando nos sumimos en la pereza del día, cuando comenzamos a olvidarnos, es tan cruda la tristeza de tirar el corazón a pedazos, es tan largo el segundo que se vive sin tus brazos, es como la lágrima del niño, como el olvido del anciano, como un corazón que no canta y vive desesperado. Como no tenerte todos los días y andarte extrañando trayendo tu recuerdo bajo del brazo, o que de pronto tu nombre me lo encuentre en los labios y le pruebe cada sílaba y me lo coma pa' curarme del espanto. Por eso no quiero que pase más el tiempo, por eso he maldecido todos los relojes que se atreven a avanzar cuando no estás a mi lado, son unos hijos de puta esclavos, tiranos, son unos malditos burlones que disfrutan mi llanto. Pero juro que un día de estos cualquiera, bajo una sábana, bajo un árbol, con un cielo pleno de estrellas cincelado, juro que volveré a detener el tiempo al amparo de tus brazos.

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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Kersti K.

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Si quieres leer poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.


Referencias: