Poema para gritarle al mundo que soy un soñador
Letras

Poema para gritarle al mundo que soy un soñador

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Por: Cultura Colectiva

3 de septiembre, 2018

Letras Poema para gritarle al mundo que soy un soñador
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3 de septiembre, 2018

El poema de autoestima "Soy un soñador", de Clovis Borbolla, nos recuerda que la seriedad y la realidad están sobrevaloradas y es mejor imaginarse un mundo diferente y mejor.

Soy un soñador.


Sí. Lo soy.

Culpo a mi madre y sus deseos de que siempre soñara bonito.

Culpo a los libros y su manera de transportar a otros mundos desde la comodidad de sus palabras. Culpo a los molinos de Don Quijote, a los elfos de Tolkien, a los dragones y sus crónicas. A Violetta y su corvette amarillo. 


Culpo a los poetas, a Sabines, a Ojeda. A Marwan por mostrarnos que de tristezas también se vive. Culpo a la esperanza de curarme de ella, a la chica revolucionara. A la triste historia de su cuerpo sobre el mío.


Culpo al cine, al tren de los Lumière, a la luna de Méliès. A las fotografías de Figueroa, los encuadres de Kubrick, las historias de Kaufman. Culpo a la melancolía de Woody Allen, la simetría de Anderson. A la imaginación de Spielberg, al carisma de Don Corleone.


Culpo a la música, al cometa del Sr. Universe, a la trova de Silvio. A los preludios de Bach, las sonatas de Mozart, los adagios de Tchaikovsky. Culpo a los riffs de Frusciante, los solos de Satriani, los boleros de Manzanero. A las canciones de los Gallagher.


Culpo a la realidad que no hace otra cosa más que atormentarme. Banalidades efímeras de un futuro provechosamente incierto, culpo mi escepticismo por una deidad mágica que hará que todo esté bien. Culpo a mis amigos, con los que al crecer nos imaginamos viviendo en mundos tan diferentes como iguales. Separándose nuestros caminos pero siempre volviendo para reencontrarnos. 


Culpo a mi hermano, que cada día me enseña que la seriedad y la realidad están sobrevaloradas y es mejor imaginarse un mundo diferente y mejor. Quizá así logremos llegar a él más pronto.


Culpo a la vida, a mí vida, a la manera en que veo el mundo. A saber que no todo es color de rosa, pero tampoco se trata de blanco o negro, sino de hallar el matiz que tú quieras para pintar el día como mejor te parezca. Me culpo a mí. Culpo y agradezco a todo esto por enseñarme que es mejor morir soñando, que vivir padeciendo. 


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Si te das cuenta que tu relación ya no es la misma que al principio, te recomendamos "Un día estaba frente a tus ojos, pero ya no me veía en ellos".


Referencias: