Poemas de Amado Nervo para dedicarte justo el día que me quieras

Jueves, 26 de octubre de 2017 17:17

|Diego Cera
poemas de amado nervo

El día que por fin decidas quererme, tomaré todo lo que siento y lo convertiré en estos poemas que siempre he querido leerte.



Aún tengo la esperanza de que vengas a decir "te quiero" con el gesto más sincero y con esa mirada que me hace pensar que el inicio del Universo está en tus ojos. No espero que me ames o que te entregues a mí en cuerpo y alma. Sólo quiero que me quieras y toda tú me hagas saber que ese sentimiento es genuino, sin hablar, sin tocarnos, el sólo verte lo dirá todo y entonces,los latidos de mi corazón sonarán como aplausos, aquellos que festejan a quien por fin ha logrado alcanzar sus sueños. Todavía espero todo eso en la lejanía de un cuarto olvidado, sentado en un escritorio que huele a olvido, pensando en todas las cosas que he hecho mal.


poemas de amado nervo 1


Recuerdo, por ejemplo, cuanto te dije que la poesía estaba hecha de cumbia y que eso era precisamente lo que nos hacía bailar el corazón. Reíste. Pero yo seguía convencido de todo, no hablaba sólo de los nuevos poetas que quieren incendiar al mundo y tragarse sus cenizas, hablaba también de grandes figuras. Amado Nervo sin duda rondaba mi mente en ese momento en el que me mirabas con extrañeza pensando "¿qué hago yo con este loco?". Entendimos todo mal y lo hicimos de la misma manera.


Hoy, todos esos poemas que te definieron los guardo celosamente, esperando que vuelvas, o esperando descubrir que en realidad nunca te fuiste. De cualquier forma aquí te esperan, son los mismos, sólo cambiarán si tú te decides a darles vida, ritmo y todo el cariño que esperan recibir, porque esa espera es lo único que los mantiene vivos para ti.


poemas de amado nervo 2


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"Amiga, mi larario está vacío..."


Amiga, mi larario esta vacío:

desde que el fuego del hogar no arde,

nuestros dioses huyeron ante el frío;

hoy preside en sus tronos el hastío

las nupcias del silencio y de la tarde.


El tiempo destructor no en vano pasa;

los aleros del patio están en ruinas;

ya no forman allí su leve casa,

con paredes convexas de argamasa

y tapiz del plumón, las golondrinas.


¡Qué silencio el del piano! Su gemido

ya no vibra en los ámbitos desiertos;

los nocturnos y scherzos han huido…

¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido!

¡Misterioso ataúd de trinos muertos!


¡Ah, si vieras tu huerto! Ya no hay rosas,

ni lirios, ni libélulas de seda,

ni cocuyos de luz, ni mariposas…

Tiemblan las ramas del rosal, medrosas;

el viento sopla, la hojarasca rueda.


Amiga, tu mansión está desierta;

el musgo verdinegro que decora

los dinteles ruinosos de la puerta,

parece una inscripción que dice: ¡Muerta!

El cierzo pasa, y suspirando: ¡Llora!


poemas de amado nervo 3


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"Ha mucho que te soñaba..."


Ha mucho tiempo que te soñaba

así, vestida de blanco tul,

y al alma mía que te buscaba,

Ana, ¿qué miras? le preguntaba

como en el cuento de Barba azul.


Ha mucho tiempo que presentía

tus ojos negros como los vi,

y que, en mis horas de nostalgia,

la hermana Ana me respondía:

“Hay una virgen que viene a ti”.


Y al vislumbrarte, febril, despierto,

tras de la ojiva del torreón,

después de haberse movido incierto,

como campana que toca a “muerto”,

tocaba a “gloria” mi corazón.


Por fin, distinta me apareciste;

vibraron dianas en rededor,

huyó callada la Musa triste

y tú llegaste, viste y venciste

como el magnífico Emperador.


Hoy, mi esperanza que hacia ti corre,

que mira el cielo donde tú estés,

porque la gloria se le descorre,

ya no pregunta desde la torre:

Hermana Ana, ¿dime qué ves?


Hoy en mi noche tu luz impera,

veo tu rostro resplandecer,

y en mis ensueños sólo quisiera

enarbolarte como bandera

¡y a ti abrazado por ti vencer!


poemas de amado nervo 4


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"Tanto amor"


Hay tanto amor en mi alma que no queda

ni el rincón más estrecho para el odio.

¿Dónde quieres que ponga los rencores

que tus vilezas engendrar podrían?


Impasible no soy: todo lo siento,

lo sufro todo…Pero como el niño

a quien hacen llorar, en cuanto mira

un juguete delante de sus ojos

se consuela, sonríe,

y las ávidas manos

tiende hacia él sin recordar la pena,

así yo, ante el divino panorama

de mi idea, ante lo inenarrable

de mi amor infinito,

no siento ni el maligno alfilerazo

ni la cruel afilada

ironía, ni escucho la sarcástica

risa. Todo lo olvido,

porque soy sólo corazón, soy ojos

no más, para asomarme a la ventana

y ver pasar el inefable Ensueño,

vestido de violeta,

y con toda la luz de la mañana,

de sus ojos divinos en la quieta

limpidez de la fontana…


poemas de amado nervo 5


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"Si tú me dices: '¡Ven!', lo dejo todo..."


Si tú me dices: “¡Ven!”, lo dejo todo…

No volveré siquiera la mirada

para mirar a la mujer amada…

Pero dímelo fuerte, de tal modo


que tu voz, como toque de llamada,

vibre hasta en el más íntimo recodo

del ser, levante el alma de su lodo

y hiera el corazón como una espada.


Si tú me dices: “¡Ven!”, todo lo dejo.

Llegaré a tu santuario casi viejo,

y al fulgor de la luz crepuscular;


mas he de compensarte mi retardo,

difundiéndome, ¡oh Cristo!, como un nardo

de perfume sutil, ante tu altar.


poemas de amado nervo 6


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"El día que me quieras tendrá más luz que junio..."


El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.


Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.


El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.


Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,

luciendo golas cándidas, irán las margaritas

por montes y praderas,

delante de tus pasos, el día que me quieras…

Y si deshojas una, te dirá su inocente

postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!


Al reventar el alba del día que me quieras,

tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,

y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,

florecerán las místicas corolas de los lotos.


El día que me quieras será cada celaje

ala maravillosa; cada arrebol, miraje

de “Las Mil y una Noches”; cada brisa un cantar,

cada árbol una lira, cada monte un altar.


El día que me quieras, para nosotros dos

cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.


poemas de amado nervo 7


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"El fantasma y yo"


Mi alma es una princesa en su torre metida,

con cinco ventanitas para mirar la vida.

Es una triste diosa que el cuerpo aprisionó.

y tu alma, que desde antes de morirte volaba,

es un ala magnífica, libre de toda traba…

Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!


¡Qué entiendo de las cosas! Las cosas se me ofrecen,

no como son de suyo, sino como aparecen

a los cinco sentidos con que Dios limitó

mi sensorio grosero, mi percepción menguada.

Tú lo sabes hoy todo…, ¡yo, en cambio, no sé nada!

Tú no eres el fantasma: ¡el fantasma soy yo!


poemas de amado nervo 8


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"Éxtasis"


Cada rosa gentil ayer nacida,

cada aurora que apunta entre sonrojos,

dejan mi alma en el éxtasis sumida…

¡Nunca se cansan de mirar mis ojos

el perpetuo milagro de la vida!


Años ha que contemplo las estrellas

en las diáfanas noches españolas

y las encuentro cada vez mas bellas.

¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,

de las olas escucho las querellas

y aún me pasma el prodigio de las olas!


Cada vez hallo la Naturaleza

más sobrenatural, más pura y santa.

Para mí, en rededor, todo es belleza:

y con la misma plenitud me encanta

la boca de la madre cuando reza

que la boca del niño cuando canta.


Quiero ser inmortal, con sed intensa,

porque es maravilloso el panorama

con que nos brinda la creación inmensa;

porque cada lucero me reclama,

diciéndome al brillar: “¡Aquí se piensa,

también, aquí se lucha, aquí se ama!”


poemas de amado nervo 9


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"La Canción de Flor de Mayo"


Flor de Mayo como un rayo

de la tarde se moría…

Yo te quise, Flor de Mayo,

tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería!


Las olas vienen, las olas van,

cantando vienen, cantando irán.


Flor de Mayo ni se viste

ni se alahaja ni atavía;

¡Flor de Mayo está muy triste!

¡Pobrecita, pobrecita vida mía!


Cada estrella que palpita,

desde el cielo le habla así:

“Ven conmigo, Florecita,

brillarás en la extensión igual a mí”


Flor de Mayo, con desmayo,

le responde: “¡Pronto iré!”


Se nos muere Flor de Mayo,

¡Flor de Mayo, la elegida, se nos fue!


Las olas vienen, las olas van,

cantando vienen, llorando irán…


“¡No me dejes!” yo le grito:

“¡No te vayas dueño mío,

el espacio es infinito

y es muy negro y hace frío, mucho frío!”


Sin curarse de mi empeño,

Flor de Mayo se alejó,

Y en la noche, como un sueño

misteriosamente triste se perdió.


Las olas vienen, las olas van,

cantando vienen, ¡ay, cómo irán!


Al amparo de mi huerto

una sola flor crecía:

Flor de Mayo, y se me ha muerto…

Yo la quise, ¡Pero Dios no lo quería!


poemas de amado nervo 10


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El día que por fin me quieras te prometo no volver a llorar ni a derrumbarme frente a tus ojos, ese mismo día tocarán hasta tu puerta los versos más hermosos que un hombre haya podido escribir, no sé si llenos de cumbia, pero sí de una alegría incalculable tras saber que por fin estaremos cerca.


REFERENCIAS: Ciudad Seva
Diego Cera

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