El escritor que exhibió la homofobia y el racismo que sufrió a través de la literatura
Letras

El escritor que exhibió la homofobia y el racismo que sufrió a través de la literatura

Avatar of Esther Pineda

Por: Esther Pineda

21 de junio, 2017

Letras El escritor que exhibió la homofobia y el racismo que sufrió a través de la literatura
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Por: Esther Pineda

21 de junio, 2017


El escritor y poeta neoyorquino James Arthur Baldwin creció en un fuerte ambiente religioso y represivo impuesto por su padre adoptivo, contexto que lo llevó a convertirse en pastor protestante. Este periodo, como el autor escribió en "La próxima vez el fuego": "fue la época más terrible de mi vida y, por cierto, la más deshonesta. La histeria que me producía dotó durante algún tiempo a mis sermones de profunda pasión".

El deseo de explorar su orientación sexual y la asfixia que sentía en su entorno, lo llevó a escapar de casa a temprana edad. Se instaló en Greenwich Village donde conoció la vida bohemia de su época, durante algunos años realizó trabajos esporádicos que le permitieron sobrevivir mientras escribía; sin embargo, los prejuicios homofóbicos y el racismo limitaron su progreso como escritor. Sus textos no lograban la aceptación que esperaba, su literatura fue continuamente ignorada y desestimada, aunado a una paliza casi mortal que recibió por parte de unos hombres blancos en el sótano de una estación de autobuses, lo condujo a tomar la decisión de marcharse a París en 1948, con sólo 40 dólares en el bolsillo.

Baldwin tuvo que enfrentarse a la discriminación de la sociedad norteamericana, por lo que afirmaba: “mis compatriotas eran el enemigo”; pese a ello, decidió olvidar todas las humillaciones y las agresiones vividas "porque no podía caer en el odio a todos los blancos y, gracias a eso, pude ser un ser humano, no alguien condicionado por impulsos no humanos".


James Arthur Baldwin


El neoyorquino decidió, entonces, acudir a sus experiencias y escribió sobre el racismo, la homosexualidad y la interracialidad, principalmente en sus novelas "
Ve y dilo en la montaña" (1953) "La habitación de Giovanni" (1956), "Otro país" (1962), "Dime hace cuánto pasó el tren" (1968), entre otros. Durante los años 60 volvió a su país para participar en el movimiento por los Derechos Civiles de los afroamericanos, situación que lo motivó a escribir algunos de sus ensayos sobre la discriminación racial en los Estados Unidos como "Nadie conoce mi nombre" (1961), "La próxima vez el fuego" (1963), "En busca del hombre" (1965), entre muchos otros textos que escribió hasta el final de su vida en la década de los 80.

La narrativa de Baldwin destaca y eriza la piel no porque hable del amor, el deseo y la pasión, sino porque hace referencia a la experiencia de ser afroamericano; habla de esa realidad inexorable, de la vergüenza que nos han hecho sentir a quienes hemos sido calificado como diferentes y discriminados, de la violencia a la que nos hemos tenido que enfrentar y de los rencores que hemos tenido que desechar. La literatura de Baldwin habla desde el dolor, desde la experiencia, habla del desamor de toda una sociedad que te rechaza y te desprecia por ser quien eres, como bien lo afirma: “El mundo nos ha definido a los negros como inferiores, y si ustedes lo creen, el mundo habrá conseguido su objetivo: ustedes serán unos patriotas, unos militantes de las categorías impuestas”.

La literatura de Baldwin no sólo devela las desigualdades, también se presenta como un mecanismo de lucha contra el racismo y la homofobia, pero sobre todo de aceptación, de reconocimiento de sí mismo  y de los otros: "A partir de empezar a escribir comencé a crecer; no veía a la gente por su color. Descubrí que había sido ofendido por los blancos, pero yo tenía que ser más inteligente que ellos y sobrevivir". De este modo, la escritura para Baldwin se convirtió en un instrumento de sanación de las heridas de la discriminación, por lo que dijo: "Escribir ha tenido un efecto positivo para mí como persona; la literatura me ayudó a no odiar a nadie".


poemas James Arthur Baldwin

Así que te invitamos a conocer algunos de los poemas de este polémico escritor:


'Tú escribes'

Tú escribes para cambiar el mundo, sabiendo
perfectamente bien que probablemente no puedas
hacerlo, pero también sabiendo que la literatura
es indispensable para el mundo. El mundo cambia
de acuerdo a la forma en que la gente lo ve, y
si tú modificas, aunque sea por un milímetro,
el rumbo, la gente lo vería como una realidad;
entonces tú puedes cambiarlo.


'La pasión'


La pasión no es amistosa. Es arrogante,
magníficamente despreciativa de todo lo que
no es
ella misma, y, como definición de sí,
implica un impulso de libertad, y además
tiene un posible
poder intimidante. Contiene un desafío.
Y contiene una esperanza siempre indecible.


'El odio'

El odio, que podría destruir tanto,
no dejaba de destruir al hombre que odiaba,
y eso era una ley inmutable.


poemas de James Arthur Baldwin homofobia


'Munich, Invierno 1973 (para Y.S.)' (extracto)


En una casa extraña,
una cama extraña.
En una ciudad extraña,
un muy extraño yo
te está esperando.


'Culpa, deseo y amor'

A la esquina oscura
donde la culpa y el deseo
están intentando sostenerle la mirada
—en breve, uno de ellos va prender un cigarrillo
y aludir al próximo almacén abandonado—
pues el amor llega, andando encorvado…
Un silencio detonado.
Y el amor se para, un poco apartado de ellos,
pero visible en la luz amarilla, callado y humeante.
Mientras tanto, la culpa y el deseo discutían,
y intentaban no estar escuchado por este intruso…
Cada vez que el deseo miró hacia el amor,
esperando encontrar a un testigo,
pues la culpa gritó más fuerte
—y agitó sus caderas—


poemas homofobia racismo

y el fuego del cigarrillo
amenazó a incendiarse el almacén.
El deseo, en hecho, cruzó la calle, de vez en cuando,
para oír lo que diga el amor…
Pero la culpa paró una carga
de otra gente,
pues se arrodilló en el medio de la calle,
y,
mientras la carga de otra gente
huyeron la mirada y júralo que
no podían ver nada —y no aseverarían de ningún modo—
pues el amor se alejó.
Y la culpa logró, sobre el cuerpo en pie del deseo,
ese alivio inflamatorio y pasajero que estampa su unión
(¿para siempre?)
y que crea un problema de tráfico
masivo.


'Maravillas de Staggerlee' (extracto)


Mis días no son sus días.
Mis caminos no son sus caminos.
Yo no pensaría en ellos,
de una u otra forma.
(…)
Tal vez se imaginen
¿Que sus crímenes no son delitos?
Quizás.
Tal vez por eso no pueden arrepentirse,
por qué no hay posibilidad de arrepentimiento.


homofobia racismo poemas James Arthur Baldwin



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"Tu sexo me sabe a naranja", estos son los poemas que deben leer las mujeres que han decidido amar a otras mujeres.


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Algunas de las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Ethan Barry.



Referencias: