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Poemas de Kyra Galván para valorarte como mujer antes de que sea demasiado tarde

13 de diciembre de 2017

Esther Pineda G

La escritora

Kyra Galván nació en 1956 en la Ciudad de México; es licenciada en Economía egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y
también
realizó estudios de literatura, poesía, fotografía e historia del arte. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino con su poemario
Un pequeño moretón en la piel de nadie
, el cual fue publicado en 1982.

 

En 1987 se trasladó a Tokio donde vivió un poco más de un año, pero como ha afirmado la autora: "la experiencia fue tan intensa que me marcó de por vida". Después publicó su libro
Alabanza escribo
; y en 1990 se radica en Londres durante una década; sin embargo, esta vivencia la haría comprender que ser extranjero:

 

Es algo que arde en el pecho,

es la soledad que taladra el sentido del ser,

de la unicidad y de la ubicuidad.

Ser extranjero es sentirse siempre diferente.

(…)

Ser extranjero es construir un todo sobre una nada

y sostenerlo con hilos inexistentes,

por el tiempo que dure, con sólo tu soplo cansado.



Su participación en la literatura ha sido polifacética, se ha desempeñado como traductora y autora de poesía y novela, entre sus obras destacan:
Netzahualcóyotl recorre las Islas
(1997),
Incandescente
(2010),
Los indecibles pecados de Sor Juana
(2010),
Espejo celestial
(2011),
Poesía es jeroglífico
(2013),
Artificio del duelo
(2013),
El perfume de la faraona
(2013),
Corazón de plata
(2014) y
El sello de la libélula
(2017).

 

Aunque su profunda y melancólica poesía se caracteriza por la diversidad de temáticas que aborda, uno de los ámbitos de gran interés y preocupación para la escritora es la situación social y las experiencias de las mujeres, en el pasado y en la actualidad, o como ella lo ha denominado: "Feminopraxis"; la cual desarrolla en sus versos de manera recurrente "como quien no sabe ser mujer hasta que es demasiado tarde".


Te invitamos a conocer a esta poeta entusiasta defensora de los Derechos de la mujer, que te hará cuestionar las desigualdades que aún se viven:



"Geschichtsunterrich"


Estoy tan cansada.

Me acuesto y siento fluir un agotamiento

tan anterior a la Revolución Francesa.

Es que los enormes pechos

     de la Venus de Willendorf

              oprimen mi cuerpo desde la prehistoria.

Tras interminables custodias

ante el fogón, mis caderas se cocieron con el puchero

Mis brazos jubilados cuelgan del tendedero

del siglo XVII, después de haber lavado

durante todo el Renacimiento.

Arden mis ojos rendidos por la oscuridad

de largos encierros detrás de muros altos

y mis ingles soportando el roce de todas las manos

y mi cuello frágil bajo el peso de cadenas

que imagino recubiertas de alhajas.

     ¡Que vengan los hilos y las planchas!

     ¡Los jabones, afeites y cepillos,

             el almidón sobre todo, y el aceite!

     ¡Ajústenlo todo de nuevo!

             ¡Que nada rechine!

Necesito levantarme mañana para ser mujer.

Olvidarme que en las noches

la Historia nos aplasta.



"Lilith"


Pertenecía al linaje

de las diosas – pájaro.

Tenía ese par de alas bordadas.

Entonaba agudas melodías

y en su voz

era una mujer libre.

La eligieron para ser 

la primer esposa de Adán.

Y por un tiempo él

conoció el placer

de la magia corporal

el olor del almizcle

y escuchó la música

de las esferas celestiales

en su periplo constante.

Luego quiso someterla.

Estar por encima.

Poseer lo que no puede ser poseído.

No entendía que ella era diosa

y que al levantarse desplegaba

la aurora entintada de violetas

y que en la noche comandaba el oscilar de las mareas

y que con sus brazos

orquestaba el coro de los pájaros.

¿Cómo podía quedarse

a los pies de aquél

que deseaba encadenarla?

¿Para qué servían las alas

si no para volar?

 


 


"Bellas artes"


Mientras dormías escuchaba tu resuello,

profundo y lento.

Diríase que hasta joven.

Quién podría decir

que bajo tu corazón pesaban

tantos años de ser la maestra

en el arte de la sumisión

en la virtud de la mudez

en el vicio de no tocar.



"Contradicciones ideológicas al lavar un plato"


Contradicciones ideológicas al lavar un plato. ¿No?

Y también quisiera explicar

por qué me maquillo y por qué uso perfume.

Por qué quiero cantar la belleza del cuerpo masculino.

Quiero aclararme bien ese racismo que existe 

entre los hombres y las mujeres.

Aclararme por qué cuando lavo un plato

o coso un botón

él no ha de estar haciendo lo mismo.

Me pinto el ojo

no por automatismo imbécil

sino porque es el único instante en el día

en que regreso a tiempos ajenos y

mi mano se vuelve egipcia y

el rasgo del ojo, se me queda en la Historia.

La sombra en el párpado me embalsama eternamente

como mujer.

Es el rito ancestral del payaso:

mejillas rojas y boca de color.

Me pinto porque así me dignifico como bufón.

Estoy repitiendo/continuando un acto primitivo.

Es como pintar búfalos en la roca.

Y ya no hay cuevas ni búfalos

pero tengo un cuerpo para texturizarlo a mi gusto.

Uso perfume no porque lo anuncie

Catherine Deneuve o lo use la Bardot

sino porque padezco la enfermedad

del siglo XX, la compulsión de la posesión.

Creer que en una botella puede reposar

toda la magia del cosmos,

que me voy a quitar de encima

el olor de la herencia,

la gravedad de la crisis capitalista,

porque a pesar de todo/hembra.

Se dice que las mujeres débiles/que los hombres fuertes.

Sí y nuestras 
razas
 tan distintas.

Nuestros sexos tan diversamente complementarios.

Yin & Yang.

La otra parte es el misterio que nunca desnudaremos.

Nunca podré saber —y lo quisiera—

qué se siente estar enfundada en un cuerpo masculino

y ellos no sabrán lo que es olerse a mujer

tener cólicos y jaquecas y

todas esas prendas que solemos usar.

Dos universos físicos en dialéctica constante

con la nostalgia de una unión duradera

donde la fusión de los dos desconocidos

llegue a la profundidad del entendimiento.

Hay una necesidad compulsiva 

de dar razones para la escisión 

para agudizar racismos con sonrisas 

Y las amigas                        y los amigos

ellos comprenderán

Ellos entienden la distancia que te separa

del amigo/ amado/ enemigo/ desconocido.

Que la reconciliación es un esfuerzo máximo.

La unión, la sublimación

de nuestros propios misterios.

Que el lavar un plato

significa a veces afirmar

las contradicciones de clase

entre el hombre y la mujer.

 

 



"Virginia"


Woolf! Woolf! Woolf!

¿Dónde está la loba de las letras?

¿Dónde la loca de la casa?

¿Por dónde trasiega la víctima

            del abuso familiar?

El libre flujo de la conciencia

es el río donde nos hundimos

con las piedras en el bolsillo,

las cartas de adiós censuradas

la constelación de palabras que florecen.

Por las calles de Bloomsbury

Virginia visita los parques enrejados

investiga los párpados luminiscentes

          de las mariposas

descubre la aterciopelada suavidad del liquen

pero no logra entender los fractales

que se multiplican sin detenerse

dentro de su vida-helecho.

Una espora, una tarde

demencialmente luminosa

y el impulso de la muerte

líquida.

 

 

"Mis defectos entre las flores de durazno" (extracto)


Te diré: soy mujer cedro mujer angustia

mujer como trigal como violeta

como sandía y tormenta.

Busco una isla para gestar en ella,

para inventarme mi libertad y mi cuerpo

y todos mis movimientos.

 


"Las apariciones rutinarias del sol"


Todo aquí reside

en lavar el otro lado de la estufa

y recordar a la abuela rosacruz

su baraja española, su afición a Lombsag Rampa

y su arte adivinatorio

en esta casa llena de noche y sal de ajo.

Aquí estoy

para limpiar el piso los sábados por la mañana

y olvidarme del amanecer.

Nos hemos hablado de las apariciones rutinarias del sol,

cuando a las mujeres todo se nos hace añicos

porque el sol se nos hunde

y nadie nos enseña a gritar

porque somos el naufragio

de nuestro único cuerpo lleno de vida

y de ignorancia por vivirla.

 

 

"Sejmet"


Centelleo de miedo/de rabia

mientras mis pasos, hundiéndose

en la arena candente,

me conducen al santuario

de la diosa

Sejmet

la leona, la poderosa, la furibunda.

La enloquecida por la fuerza

de su violencia sin contención.

La dueña del viento y el rayo devastador.

La comedora implacable de carne.

En mis manos porto la ofrenda,

de la mujer que ha sido agraviada/ humillada,

dada por segura.

Vengo /agitada/ furiosa /con los pies resucitados

a la impotencia/ a la parálisis.

Traigo plantados los ojos de gato

para ver en la oscuridad infinita del desconcierto.

Traigo enraizadas las garras,

afiladas por la impotencia,

por lo que no dije

durante el pasar de trillones de granos de arena.

Y vengo arrastrando el corazón hecho trizas.

Pero, ¡hasta aquí, madre Sejmet!

Hasta aquí guío a mi persona para adorarte.

Perfecta felina del desierto clitorino.

Remedio poderoso para las almas agraviadas.

  



"Punto rojo"


Él sostiene entre sus manos todo un ábaco de palabras.

Medidas, prolijas, calibradas.

Y ante sí, una mata de ojos y bocas las suspiran.

Despliega su infinito mantra como un lienzo donde pintar sus desventuras.

Ellas beben los colores sin comprender todavía, pero aman.

Más en el vértice del salón, un punto rojo lo incomoda.

Una mujer ignota le manifiesta con su cuerpo un impostergable fastidio.

Las cuestiones castellanas de la culpa,

la pesada herencia del castigo, no le importan.

Prefiere

a sabiendas del escándalo

la desmesura.

Develar el secreto sabor de lo indecible.

Liberar el goce y compartirlo.

Habrá otras vidas para vivir y muchos quevedos de la risa.

Habrá decamerones y primaveras y bufones.

viudas de Bath y arciprestes de Hita.

Allá los que eligieron la hipocresía y la tortura…

Corre la silla esa mujer con dedos de pluma.

Ve el profesor que el fuego se aleja y se relaja:

puede seguir hipnotizando gacelitas.

Con su erudición vuelve a enfriar las aguas.

Mientras las niñas aprietan las piernas

toman apuntes, suspiran y se deleitan.

Por fin la clase toma su antiguo ritmo de solemne misa.

Ya se fue, humedeciendo las tizas, enloqueciendo los relojes y las brújulas.

dejando la humedad de su lengua como rastro.

Ya se fue, dejando el hambre de sus ojos como ofrenda

la endemoniada bruja.

 

 

"Agatha Christie"


Agatha crea su propio misterio.

La especulación no ha llenado aún

los huecos

de aquella desaparición inconclusa

que ni Hercule Poirot

fue capaz de resolver.

¿Qué yace escondido

entre la sístole y diástole

de un corazón femenino?

¿La rabia, el dolor, la humillación,

pero, sobre todo, la tristeza,

son razones de peso

para levantar un teatro espectacular

en el que se incluyan el secuestro,

la tortura y el veneno apreciado?

¿Encontraste la juventud de una rosa,

la respuesta a las mil preguntas acuciantes,

la medida exacta de la poción

o el amanecer definitivo en que tu piel renació?

¿O simplemente,

 con mano temblorosa de paloma

apagaste los luceros del amor,

soplaste los rumores del pecho dolorido,

lejos, lejos.

Te ataste un pañuelo

sobre los ojos

alucinados

y supiste,

supiste bien y para siempre,

que te bastaba con escribir?

 


 


"Diez B"


Día tras día

Entre nueve y media y diez en la oficina

Esos licenciados que llegan coqueteando

Gallos de pelea

Jóvenes y con buen futuro bajo sus sacos a cuadros

Se me quedan mirando cuando paso.

Entonces yo segura de traer algo raro

Me reviso la bragueta, los botones de la blusa.

Todo en orden. Sólo se atreverían a pensar

Qué buenas nalgas.

Sólo se desprenderán de sus gestos de economistas

Graduados con mención de honor

Cuando se desprendan de su amadísima silla giratoria

Y vuelvan al aire de la calle

A ser los pobres diablos que son

Que piensan contribuyen a decidir el destino de la Patria

Y que un día la salvarán de las transnacionales

-o al menos las limitarán-.

Entonces se dedicarán a presumirse sus mujeres

-buenas carnes de seguro-

Y ninguno se decidirá a pagar la cena:

Discutirán por el forcito que piensan comprarse

O ya se compraron a crédito.

Posiblemente mencionen el futbol y tal vez el tenis.

Hablarán de la Ley de Inversiones Extranjeras y

Citarán el artículo cinco con puntos y comas.

Dormirán frente a la premier de la televisión

O se tomarán una cuba en casa del compañero casado.

De todos modos en la mañana e incansables

Adoptarán su glamorosa figura con harta dignidad

Convencidos de la utilidad de su existencia

Creyendo que poder pensar

Qué buenas nalgas

Es un verdadero privilegio.

 

 

"Anhelo"

Arrebujado

entre capas

embozado

entre frunces

vino a anidar

un anhelo oscuro

por sobresalir, de ser algo más

que mujer de la casa

carne de amor

manos de cocinera

refugio de todos

menos de sí misma.

Un anhelo palpitante

        pudriéndose

en lo íntimo

en lo no dicho.

Apestando

para ser notado.

Un anhelo insatisfecho

      de fama

      de reconocimiento.

Un afán de papel de algodón

con las alas quebradas.

Una apetencia de tinta

     en la epidermis

en la risa

en el ombligo

que deja rastro

en las palabras que se quiebran.

Permanece un indicio de anhelo

de abrazos profundos

que irradia el veneno

       de una apetencia

que carcome, con culpa,

la apetencia misma.

 

 



"Cleopatra"

I


Julio César

le mandó construir

una estatua

 para ser adorada

- a manera de Diosa -

en el Foro Romano, 

pero nunca la llamó esposa,

ni madre de su hijo.


II


Marco Antonio

 la poseía,

        la fornicaba

todos los días y todas las noches

       y la hizo su esposa

         y le concedió territorios

   para afrenta de los triunviros.

Sin embargo, ella,

lo abandonó en el mar

        durante la batalla de Actium.


III


Augusto. Octavio Augusto,

la odiaba. Le temía.

Y le hizo la guerra

y la persiguió

hasta matar a su descendencia.

Claro que de estos hechos vergonzosos,

la Historia

no guarda

registros,

ni detalles,

ni fotos,

ni nada.

 

 

"Escombros de canto IV"


Me duele el mundo de los hombres.

Con sus picos y palas

han levantado este escenario.

Nosotras somos intrusas

acostumbradas a vivir entre sangre

y sentir humedad caliente entre las piernas.

Amansamos nuestros miedos

y sentimos coraje por la vergüenza al sexo

y a la vida, que nos inculcaron nuestras madres.

Hemos comenzado a amar nuestros cuerpos.

Por eso me resisto / a venderme /

a dejarme vencer de cualquier otra forma.

Ser fuerte a pesar de las angustias.

Rodeada de estrellas / infinito / y rayos solares

que se nutren de mis heridas,

estoy cercada por un tiempo que no es el mío.

Doblo barrotes de soledad y displacer

dentro de sueños alargados donde

la razón se expande más allá de los razonamientos.



**


Para empoderarse es necesario saber que “Soy la suma de todas ustedes”: poemas de Ana Ilse Gómez para entender la sororidad entre mujeres.



**


Las imágenes que ilustran el artículo son obra de Julia Geiser.


TAGS: Feminismo Poemas escritoras
REFERENCIAS:

Esther Pineda G


Colaborador

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