Quiero llegar hasta el fondo del amor que ningún hombre ha visto

Viernes, 17 de noviembre de 2017 11:47

|Cultura Colectiva



Es el año de 1925, en una pequeña cervecería de Madrid se reúnen jóvenes estudiantes y escritores —sobre todo poetas— a discutir sobre el futuro de su país. Nadie sospecha que poco tiempo después este grupo se consolidaría como la Generación del 27, un grupo de poetas que marcó un antes y un después en la poesía de habla hispana. A esta generación pertenecieron poetas como Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso y uno de los más grandes poetas españoles de todos los tiempos: Luis Cernuda.


Cernuda (1902-1963) nació en Sevilla y murió lejos de su patria, exiliado en la Ciudad de México. Se desarrolló como un destacado poeta y crítico literario. A pesar de tener una formación clasicista, la poesía de Cernuda siempre mostró dejos de surrealismo. Fue un escritor rebelde, abiertamente homosexual y siempre en búsqueda de una soledad que lo hiciera libre, alejada del juicio de la sociedad.


A continuación, te presentamos dos de sus poemas en los que el amor, el deseo y la tristeza se entrelazan para tratar de comprender aquello que habita en el fondo del corazón de los hombres.





ORILLAS DEL AMOR


Como una vela sobre el mar 

resume ese azulado afán que se levanta 

hasta las estrellas futuras, 

hecho escala de olas 

por donde pies divinos descienden al abismo, 

también tu forma misma, 

ángel, demonio, sueño de un amor soñado, 

resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba 

hasta las nubes sus olas melancólicas. 


Sintiendo todavía los pulsos de ese afán, 

yo, el más enamorado, 

en las orillas del amor, 

sin que una luz me vea 

definitivamente muerto o vivo, 

contemplo sus olas y quisiera anegarme, 

deseando perdidamente 

descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma, 

hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.


RAZÓN DE LÁGRIMAS


La noche por ser triste carece de fronteras. 

Su sombra en rebelión como la espuma, 

rompe los muros débiles 

avergonzados de blancura; 

noche que no puede ser otra cosa sino noche. 


Acaso los amantes acuchillan estrellas, 

acaso la aventura apague una tristeza. 

Mas tú, noche, impulsada por deseos 

hasta la palidez del agua, 

aguardas siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores. 


Más allá se estremecen los abismos 

poblados de serpientes entre pluma, 

cabecera de enfermos 

no mirando otra cosa que la noche 

mientras cierran el aire entre los labios. 


La noche, la noche deslumbrante, 

que junto a las esquinas retuerce sus caderas, 

aguardando, quién sabe, 

como yo, como todos.





**


La poesía es la única con la que podemos experimentar a flor de piel emociones que creíamos imposibles en nosotros, por eso te recomendamos los siguientes poemas que nos muestran que hay heridas que nos marcan de por vida.



REFERENCIAS:
Cultura Colectiva

Cultura Colectiva


  COMENTARIOS