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LETRAS

La poeta del cuerpo, la sangre y la enfermedad que nos muestra una realidad brutal




"¿Pero qué es la inocencia?
Alguna vez intenté responder a esa pregunta y
entonces nada volvió a ser lo mismo. Preguntarse
por la inocencia perdida es la mayor barbarie
que conozco. Mírate, has crecido, y cerca de ti
sólo veo cucarachas".
Luna Miguel

Versos honesto, desgarradores, corporales y brutales; historias y testimonios capaces de abrirnos los ojos ante una realidad de la que no nos habíamos atrevido a hablar. Una escritora que pone valentía en cada una de sus líneas.

Luna Miguel comenzó a escribir a los 11 años, cuando quería ser periodista y tenía un diario. Se empezó a dedicar a la poesía hasta los 13, cuando escribió su primer poema "Abeja Maya", desde entonces lo supo: "Me di cuenta de que jugar con las palabras me provocaba placer. Que experimentar con el lenguaje y tratar de volcar sentimientos complejos en el papel era increíble. Si además lo que escribía conseguía emocionar a otra persona, la adicción a la escritura aumentaba. Al final, supe que sí, que lo que yo quería hacer el resto de mi vida era escribir, comunicar, emocionar".





“He escrito un libro

por cada hombre que he
amado.
Y tengo miedo.
Tengo mucho miedo
de no volver a escribir”.
(De "Pensamientos estériles")

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Sus escritores favoritos son José Ángel Valente, Charles Bukowski, Joyce Mansour, Amélie Nothomb, Vladimir Nabokov, Joan Didion, Ingeborg Bachmann, Virginie Despentes, Sylvia Plath, Marcel Sschwob, Inio Asano, Ted Hughes y Blanca Varela. Incluso tanto en su obra poética como periodística se pueden observar rasgos de estos autores.

Con 26 años de edad, esta joven poeta española ha publicado seis libros de poesía: "Estar enfermo" (2010), "Poetry is not dead" (2010), "Pensamientos estériles" (2011), "La tumba del marinero" (2013), "Los estómagos" (2015) y "El arrecife de las sirenas" (2017). Además, ha publicado cuentos, traducciones, artículos y un ensayo titulado "El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina" (2016); escribe para PlayGround y es editora de la sección PlayGround Books. 


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'Azor común'

Ted Hughes escribió, a propósito de un azor, “yo mato donde quiero porque todo me pertenece”, sin embargo intuyo que el poeta no se refería exactamente a aquel rapaz, pues lo que mata cuando gusta, lo que destruye cuando se le antoja, lo que destroza cada cuerpo no es una simple ave antigua, sino el cáncer común. 

Lo sé: la enfermedad anida en nuestros espejos. 

Lo entiendo: y lavaré mi sexo con lejía. Frotaré mi sexo con lejía para que mis hijos nazcan sanos. 

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Accipiter gentilis… los ratones tiemblan bajo el rastro de tu vuelo, 
los insectos tiemblan bajo el rastro de tu vuelo, 
los dolientes tiemblan, pero ella sonríe, 
¿has visto cómo sonríe? 

Ahora aléjate.
(De "Los estómagos")





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Su primera novela, "El funeral de Lolita", será publicada en 2018, aunque comenzó a escribir poesía y artículos periodísticos, el proceso creativo para ésta fue por completo distinto al que estaba habituada: "la novela la empecé a escribir cuando ya había nacido mi hijo, por lo tanto, asocio esta escritura a las ojeras, a la noche, a la imposibilidad de escribir 'relajada'. Igual que la poesía, la escribo de una manera mucho más pausada, pero la narrativa es un torbellino. La historia atrapa mi cerebro y puedo estar días enteros pensando sólo en una escena o en un personaje. Pero mi trabajo es escribir y editar a diario, por lo que no me parece algo tan doloroso. El esfuerzo merece la pena".



A pesar del gran éxito que ha tenido, el camino de las letras no ha sido fácil. Recientemente, Luna escribió un artículo titulado "Cuando ser escritora es sinónimo de humillación, desigualdad y acoso sexual”, en el que aborda el tema del acoso y discriminación que sufren las mujeres en el mundo literario.


'Mala sangre' (fragmento)

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La felicidad no puede ser experimentada ni por
los vivos ni por los muertos. Eso me dijeron los
que dibujaban tus ojos en un pañuelo blanco.
Los que me tentaban: si otra persona, si una
sola persona recuperara antes que tú este pañuelo,
los ojos de tu amado desaparecerían para
siempre. Los ojos. Desaparecería para siempre.
Tu amante. Los ojos de tu amante/amado como
una gallinita ciega. Ven. Date prisa. Tómalos la
primera. Los otros niños corren más que tú.
Tómalos antes que ellos. Nunca ganaste al juego
del pañuelo, pero aguanta. Aguanta esos ojos
estériles. Aguántalos sangrantes en tus manos,
en tus globos oculares, los ojos sobre los ojos,
y más ojos sobre más ojos. Introdúcelos en tu
organismo. Pez de tres ojos. Pez radioactivo de
dibujos animados. Toma los ojos de tu amado.
¿Cuántos ojos hacen falta para ver el mundo?
¿Cuántos iris, para creer en el amor? La felicidad
es ciega, dicen. Nadie la ha visto. A todos
nos mienten sobre su esencia. Que si mariposas
en el estómago. Que si cucarachas en el pecho.
Que si larvas en las varices. El terror también
es ciego. El amor y las cosquillas. Nunca me
gustaron demasiado las cosquillas. De pequeña
mi padre me tomaba de las caderas y me hacía
cosquillas. Presionaba tan fuerte mi carne que
yo solo podía llorar. Debía llorar. Cuando la risa
de la cosquilla se convierte en dolor. La infancia
era dolor. La infancia era pesadilla. A veces mi
padre me leía cuentos de Cortázar y yo solo
temía por mi vida. Personajes extraños y apocalípticos
rondaban mi cabeza por las noches.
Los cronopios como monstruos. La infancia
era cronopio. Las historias de Cortázar como
el peor cuento de terror que se le puede leer a
un niño. ¿Acabaré desdichada? Pensé. ¿Será mi
futuro el de un cuento de Cortázar? ¿Respiraré
bajo la tela gruesa de este jersey naranja? ¿Me
encontraré conmigo misma de frente, en mi
sofá, leyendo mi propia muerte en un papel?
Me dijeron: toma los ojos de tu amado. ¿Y yo?
¿También acabaré ciega?
Decía,
¿desdichada?
(De "La tumba del marinero")






Al preguntarle si ella había vivido alguna vez experiencias similares a las descritas en el texto, su respuesta fue: “sí, constantemente. Son cosas que al principio son muy sutiles, tan corrientes que las asumes como normales. Eso es lo peor que podemos hacer. No debemos normalizar los comportamientos machistas. Porque, de lo contrario, se quedan dentro de nosotros y ya no los podemos contar. Mi artículo pretendía lanzar una primera piedra para que, a partir de ahora, podamos denunciar estos comportamientos y actitudes con más facilidad. O, al menos, esa era mi intención. Y como estos casos en concreto, te contaré como anécdota que el mismo día que publiqué mi reportaje, sufrí dos experiencias parecidas a las que denunciaba dentro del texto: en primer lugar, un periodista me dijo cómo tenía que haber escrito mi texto, y me dio a entender que él lo habría hecho mejor que yo; en segundo lugar, un poeta me dijo que mentía, que no podía ser verdad lo que contaba porque no existe tal acoso; y en tercer lugar, un editor muy respetado de España me insultó y me llamó basura. Tremendo, ¿no? Y todo por contar la verdad”.




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'Poesía masculina'

nunca le he pedido que me coma la polla
en todo caso
he empujado levemente con el borde de mis palmas
la barricada de su omóplato
levemente
sutilmente
nunca he sido demasiado sutil
para qué voy a serlo si me llamo hombre
si con el borde de las palmas de mis manos
ya ordeno levemente
opacamente
hazme caso balbuceo
sé líquida pienso
nunca le he pedido que me haga el amor
ni siquiera aquella tarde en cartagena de indias
después de que mis testículos se remojaran en la piscina
o de que mi hijo riera como nunca
entre salpicaduras de cloro
era la hora de la siesta y nuestras bocas olían a lulo
cómemela podría haber dicho
trágatela está dulce 
pero al final todo cuanto mis manos sostuvieron
fue el cuerpo inquieto del niño
mientras ella le cambiaba el pañal
antes de darle un beso en la frente
y de que nos quedáramos los tres dormidos
semidesnudos en la enorme cama de ese hotel
en el que nunca follamos
pero donde amé
levemente
torpemente
justo como ama un hombre

 

En la actualidad, la forma de cultura y entretenimiento son instantáneas. Las redes sociales han tomado el poder del mundo, y las podemos usar no sólo como pasatiempo, también como herramienta para denunciar o evidenciar prácticas que aún se repiten en nuestra sociedad. Aunque para Luna esto no representa una amenaza a la literatura y la poesía; al contrario, "la poesía y la escritura tienen más fuerza que nunca. Aunque digan que no leemos, leemos. Estamos todo el día conectados a la red y a los textos. Leemos en Instagram, en Facebook, en Twitter, leemos tanto que no nos damos cuenta de eso, de que leemos. Creo que los gestores culturales, editores y escritores tienen un momento buenísimo para pensar en nuevos formatos y para encontrar la manera de llegar a todo ese público deseoso de palabras".

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'Definición del vientre'

Todo está entre el pecho y la vagina. Todo lo importante 
está y seguirá estando aunque quizá las nubes se hayan ido
y sólo quede hierba, muchísima hierba, escondida bajo la alfombra. 

La mascota soy yo. La mascota se saca de paseo a sí misma
en un acto de tranquila rebeldía. La mascota no conoce el verano.
La mascota se come a sí misma en un acto de amor. La mascota
tiene órganos y todos se encuentran entre el pecho y la vagina.

De qué manera podríamos definir el vientre. De qué manera 
la caja torácica esconde otra materia gris. El estómago
está entre el pecho y la vagina. Más lejos o más cerca que los nervios.
Más lejos o más cerca que el amor de la mascota.

Todo se alinea y queda hierba. Mucha. Muchísima hierba.
(De "Los estómagos")




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Así como Luna Miguel, existen muchas escritoras y escritores jóvenes que no sólo mantienen viva la poesía, sino que se convierten en la voz de la generación en la que nos tocó nacer: una inquieta, sensible, eufórica y radiante que busca con fuerza ser vista, como el reflejo de una luna en el mar.



'Eres un mamífero'

Eso es todo lo que sé del cuerpo.
Un concierto.
Una pared hecha de grasa.
Un cordón por donde fluye el azúcar
en exceso
fluye hasta otro cuerpo del que sé
tanto como de esa flor
que se apaga en la terraza
porque es invierno.
Los pechos tiemblan
bolitas de fuego duelen
bolitas de leche vibran
en el diente amarillo del padre.
Eso es todo lo que puedo tocar.
Una voltereta.
Un hipo.
Una contracción.
Una estría en el costado
buganvilla que concede
su voz al frío.




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La literatura que se produce en la actualidad ha cambiado muchas de sus formas, por eso conoce a estos 10 poetas jóvenes mexicanos que te gustará leer. 


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Para conocer más de Luna Miguel, visita sus redes:
http://www.lunamiguel.com
@lunamonelle

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