12 poemas para entender cómo siente la pasión una mujer enamorada

Viernes, 19 de enero de 2018 18:32

|Diego Cera
poemas de mujeres

Quienes aún piensan que la literatura hecha por mujeres es rosa y llena de sentimentalismo, es porque sus prejuicios no les han permitido explorar la verdadera pasión de la poesía femenina.


Así como las calles y la sociedad, la Internet es una plataforma oscura y egoísta. Más allá de la inteligencia artificial de la que, se supone, están dotados, los buscadores y exploradores parecen construirse a través de los prejuicios formados desde la moral humana. Por ello, al recurrir a lo digital para buscar poesía escrita por mujeres, los resultados son muchos, pero muy poco gratificantes. Cuando no aparecen enlaces que apuntan hacia un canon construido por una élite machista; autoras cuyo nombre aparece en gruesas antologías compiladas por los críticos más soberbios del medio o a las que anteceden algunos premios de "renombre", son las únicas que, al parecer, existen para los algoritmos de los principales sitios "especializados en poesía".


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Obviamente, negar la calidad del trabajo de estas escritoras sería el peor error de todos. Sin embargo, sospechar del criterio de sus antologadores es totalmente válido y hasta obligatorio, sobre todo cuando son ellos mismos quienes se encargan de alimentar la absurda romantización de la escritura femenina como un asunto delicado y lleno de sentimentalismo. ¿Quién le dio la autoridad suficiente a estas personas de suprimir la pasión y el cuerpo de las poetas? Probablemente los mismos que llamaron "sexo débil" a la feminidad sin saber que lo único verdaderamente débil son sus mentes y argumentos sin sentido.


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Algunas vez se dijo que Como agua para chocolate de Laura Esquivel era la muestra indiscutible de que las mujeres no sólo hacían "literatura rosa". No obstante, las voces femeninas que últimamente llegan hasta nosotros a través de páginas underground o publicaciones independientes, nos hacen sentir afortunados de poder leer poesía llena de pasión escrita por mujeres que hablan desde sus propios cuerpos y del placer que éstos son capaces de dar y recibir.


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"AMOR DE FRUTAS"

Gioconda Belli


Déjame que esparza

manzanas en tu sexo

néctares de mango

carne de fresas;

Tu cuerpo son todas las frutas.

Te abrazo y corren las mandarinas;

te beso y todas las uvas sueltan

el vino oculto de su corazón

sobre mi boca.

Mi lengua siente en tus brazos

el zumo dulce de las naranjas

y en tus piernas el promegranate

esconde sus semillas incitantes.

Déjame que coseche los frutos de agua

que sudan en tus poros:

Mi hombre de limones y duraznos,

dame a beber fuentes de melocotones y bananos

racimos de cerezas.

Tu cuerpo es el paraíso perdido

del que nunca jamás ningún Dios

podrá expulsarme.


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"BUSCAMOS..."

Idea Vilariño


Buscamos 

cada noche

con esfuerzo

entre tierras pesadas y asfixiantes

ese liviano pájaro de luz

que arde y se nos escapa

en un gemido.


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"VALS DEL ÁNGELUS"

Blanca Varela


Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.

Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.

Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.

Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.

Ve lo que has hecho de mí.

Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.

Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.

Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.

¿Qué más quieres de mí?

Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.

Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.



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"PROPICIATORIA"

Alaíde Foppa


Lenta y plácida

sea la vida que corre por mis venas,

largos sueños y dulces despertares

me asistan,

escuchen mis oídos voces quedas,

mientras crece en secreto

la criatura.

¡Ay, que el llanto no empañe mi pupila!

Que por furtivo anhelo

no tiemblen mis pestañas,

ni perturbantes fantasmas me llamen,

mientras vive en mi seno

la criatura.

¿Cómo puedo estar triste

si la rama florece?

No empañe su mirada,

antes que se abra,

el velo de mis lágrimas.

El alma no me pertenece.

Mañana,

desprendida de mí

la criatura,

irá libre y ligero

mi imprudente paso,

y sin temores,

podré dejarme lastimar de nuevo.

Pero hoy, Señor,

aparta de mi lado

las cosas que me hieren:

tiende un camino de arena fina

bajo mi pie cansado,

defiende mi soledad tranquila

y pon sobre mi frente

una corona matinal

de pensamientos claros.


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"GATOS"

Ida Vitale


Como tras los mullidos ves tres gatos

a su trisagio erótico ceñidos,

saltar por los tejados, aguerridos

como otros d ' Artagnan, Porthos y Athos,


pasas a depender, no de insensatos

pensamientos ajenos repetidos

ni de tu larga deuda de descuidos

sino del paso de estos gatos gratos.


El primero te quita de lo humano

sin llevarte por eso a lo divino;

el segundo te anima la sonrisa;


con el tercero, piensas, de la mano,

más cabal, de la cola del felino:

¿a qué, no siendo humanos, tanta prisa?


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"AMOR DE FRUTAS"

Gioconda Belli


Déjame que esparza

manzanas en tu sexo

néctares de mango

carne de fresas;

Tu cuerpo son todas las frutas.

Te abrazo y corren las mandarinas;

te beso y todas las uvas sueltan

el vino oculto de su corazón

sobre mi boca.

Mi lengua siente en tus brazos

el zumo dulce de las naranjas

y en tus piernas el promegranate

esconde sus semillas incitantes.

Déjame que coseche los frutos de agua

que sudan en tus poros:

Mi hombre de limones y duraznos,

dame a beber fuentes de melocotones y bananos

racimos de cerezas.

Tu cuerpo es el paraíso perdido

del que nunca jamás ningún Dios

podrá expulsarme.


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"BABEL DESNUDA"

Cristina Peri Rossi


Babel, desnuda, acaba de nacer.

Babel, desnuda, es como un niño ciego,

no tiene ojos

y mira, horrorizada,

con los ojos del tacto

que descubren superficies

que no siempre es amable tocar.


Babel, desnuda,

palpa, toca, roza, empuja, oprime:

sus manos son las palabras

de un mudo

que en el terror del silencio

sabe que hay un secreto.


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"CASA DE CUERVOS"

Blanca Varela


porque te alimenté con esta realidad

mal cocida

por tantas y tan pobres flores del mal

por este absurdo vuelo a ras de pantano

ego te absolvo de mí

laberinto hijo mío

no es tuya la culpa

ni mía

pobre pequeño mío

del que hice este impecable retrato

forzando la oscuridad del día

párpados de miel

y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce

y la hermosísima distancia

de tu cuerpo

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces

la asfixia

y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen

sombras y tentaciones

y es mía también la huella

de tu talón estrecho

de arcángel

apenas pasado en la entreabierta ventana

y nuestra

para siempre

la música extranjera

de los cielos batientes

ahora leoncillo

encarnación de mi amor

juegas con mis huesos

y te ocultas entre tu belleza

ciego sordo irredento

casi saciado y libre

con tu sangre que ya no deja lugar

para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre

dispuesta a la sorpresa

de tus pasos

a todas las primaveras que inventas

y destruyes

a tenderme -nada infinita-

sobre el mundo

hierba ceniza peste fuego

a lo que quieras por una mirada tuya

que ilumine mis restos

porque así es este amor

que nada comprende

y nada puede

bebes el filtro y te duermes

en ese abismo lleno de ti

música que no ves

colores dichos

largamente explicados al silencio

mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris

que es despertar

en la gran palma de dios

calva vacía sin extremos

y allí te encuentras

sola y perdida en tu alma

sin más obstáculo que tu cuerpo

sin más puerta que tu cuerpo

así este amor

uno solo y el mismo

con tantos nombres

que a ninguno responde

y tú mirándome

como si no me conocieras

marchándote

como se va la luz del mundo

sin promesas

y otra vez este prado

este prado de negro fuego abandonado

otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver


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"CUANDO UNA BOCA DORMIDA BESA"

Idea Vilariño


Cuando una boca suave boca dormida besa

como muriendo entonces,

a veces, cuando llega más allá de los labios

y los párpados caen colmados de deseo

tan silenciosamente como consiente el aire,

la piel con su sedosa tibieza pide noches

y la boca besada

en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,

noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,

en un aire hecho manos, amor, ternura dada,

noches como navíos...

Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa

sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora

el mundo le deviene un milagro lejano,

que le abren los labios aún hondos estíos,

que su conciencia abdica,

que está por fin él mismo olvidado en el beso

y un viento apasionado le desnuda las sienes,

es entonces, al beso, que descienden los párpados,

y se estremece el aire con un dejo de vida,

y se estremece aún

lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,

el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,

la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.



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"EL SEXO"

Alaíde Foppa


Oculta rosa palpitante

en el oscuro surco,

pozo de estremecida alegría

que incendia en un instante

el turbio curso de mi vida,

secreto siempre inviolado,

fecunda herida.


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"LA PASIÓN"

Cristina Peri Rossi


Salimos del amor

como de una catástrofe aérea

Habíamos perdido la ropa

los papeles

a mí me faltaba un diente

y a ti la noción del tiempo

¿Era un año largo como un siglo

o un siglo corto como un día?

Por los muebles

por la casa

despojos rotos:

vasos fotos libros deshojados

Éramos los sobrevivientes

de un derrumbe

de un volcán

de las aguas arrebatadas

y nos despedimos con la vaga sensación

de haber sobrevivido

aunque no sabíamos para qué.


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"ACLIMATACIÓN"

Ida Vitale


Primero te retraes,

                                     te agostas,

pierdes alma en lo seco,

en lo que no comprendes,

intentas llegar al agua de la vida,

alumbrar una membrana mínima,

una hoja pequeña.

                                      No soñar flores.

El aire te sofoca.

                                   Sientes la arena

reinar en la mañana,

morir lo verde,

subir árido oro.


Pero, aún sin ella saberlo,

desde algún borde

una voz compadece, te moja

breve, dichosamente,

como cuando rozas

una rama de pino baja

ya concluida la lluvia.


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Estas poetas transmiten fuerza, e incluso confianza ante una sociedad que se empeña en crear etiquetas que puedan englobar a todos, como si el arte o, más aún, una persona pudieran ser definidos por una sola oración. Quienes piensan esto, condenan sus propios juicios al fracaso y al olvido inminente, sobre todo en un mundo como el nuestro, en donde el cambio y el progreso son necesarios para llegar a una sociedad, si no perfecta, al menos más aceptable.


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Todas las fotografías que acompañan a este artículo pertenecen a Another Filthy Magazine.


REFERENCIAS:
Diego Cera

Diego Cera


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