Poemas de Pilar Marcos para las mujeres que se quedan solas, rotas y desmadejadas

Viernes, 27 de octubre de 2017 17:46

|Cultura Colectiva



El amor se va tejiendo punto a punto, nos construye y de pronto tomamos forma. ¿Pero qué pasa cuando se acaba, cuando la otra persona se va y destruye lo que se ha construido entre dos? Los siguientes poemas de la escritora sevillana Pilar Marcos (1945) son para aquellos que conocen a la perfección el sentimiento de quedar deshilachados, rotos y





LAS HOJAS AL TRASLUZ


Las hojas al trasluz

el tronco seco.

Sola queda la rosa

solo el parque,

solo queda el camino,

yo

voy sola.


La lluvia no me empapa

la cara, ni una brizna

de yerba ni un cabello;

sólo los pies se mojan

sin reserva

en los últimos charcos

de la tarde.


Ando mil gotas

lentamente.

Las nubes se han parado,

ya no hay prisa.

El cansancio me cala

hasta los huesos

y el otoño me pesa

toneladas.





SONETO


Tejiendo estoy. Mi estancia conmovida

da forma a un corazón, punto por punto.

Ahorcada en mi laurel separo, junto,

se me escapan los hilos de la vida.


Tejiendo estoy. La prenda sostenida

se quiebra ante la pena que barrunto.

Me lastima tu ausencia y su conjunto

en la rabia que crece a mi medida.


Crece, toma la punta en su llamada,

rompe el tiempo con un chocar de agujas,

dos pinchazos de lleno en la mirada.


Crece, cunde; mas déjame después

sola, rota, volviéndome al revés,

tiritando en la piel, desmadejada.


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REFERENCIAS:
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