Poemas de Rosamaría Roffiel para entender el amor que se experimenta entre mujeres

Poemas de Rosamaría Roffiel para entender el amor que se experimenta entre mujeres

Rosamaría Roffiel nació en el estado de Veracruz el 30 de agosto de 1945. Se formó como periodista de manera autodidacta y trabajó en diversos medios de comunicación mexicanos. En 1979, con el triunfo de la revolución sandinista, se instala en Nicaragua para coordinar la publicación El Trabajador; sin embargo, en 1982 regresa a México y funda Fem, el primer periódico feminista de América Latina.


 

En 1986 publica su primer poemario titulado Corramos libres ahora, en 1987 ¡Ay Nicaragüa, Nicaragüita! y en 1989 la novela Amora, la cual la catapultó como una de las principales exponentes y referentes de la literatura lésbica latinoamericana, pues en palabras de su autora: “Fue la primera novela que se publicó en México. Amora es mi humilde contribución a la visibilidad de las feministas y las lesbianas en la Historia de mi país”.

 

Por eso, te invitamos a leer a esta excelsa poeta para liberarte de prejuicios:

 

"Quise ser hombre"


Una vez quise ser hombre

para casarme con mi hermana

que ya lleva tres divorcios.

Para amar a mis amigas

que en cada relación mueren un poco.

Quise ser hombre

para fecundar sus vientres,

no de hijos, sino de poesía,

vino tinto, relojes parados,

unicornios azules.

Para decirle a Josefina

cuanto admiro su forma de entregarse.

Para escribirle a Rosi

esas cartas que no llegan nunca.

Llamar por teléfono a Pilar

que espera tantas tardes.

Llenar de caricias prolongadas

el espacio de Beatriz,

que vive sola

y le tiene miedo a los temblores.

Quise ser hombre,

para amarlas a todas y no sentir más

el frío de sus lágrimas en mi playera,

ni mirarlas apagarse,

ni presenciar sus funerales

en sus ataúdes de treinta años.

Quise ser hombre

para invitarlas a volar el periférico,

a bailar descalzas porque el América

le ganó al Guadalajara,

para llevarlas del brazo hasta una cama

donde no tengan que fingir orgasmos.

Pero soy mujer y, aunque puedo

compartir con ellas la poesía,

escribirles cartas,

llamarlas por teléfono,

llenarlas de caricias prolongadas,

volar el periférico,

bailar descalzas,

secar su llanto,

tocar su alma…

No es suficiente.

No les alcanza.

Porque, desde niñas, aprendieron

que los hombres son un premio al que hay que amar,

sin importar si ellos las aman.

 




"Sobrevivientes"


Yo conozco tu locura porque también es la mía

somos locas rebeldes

locas de estar vivas

locas maravillosas

estrafalarias, floridas

ovejas negras

descarriadas sin remedio

vergüenza de la familia

piezas de seda fina

amazonas del asfalto

guerrilleras de la vida

locas de mil edades

llenas de rabia y gritos

buscadoras de verdades

locas fuertes

poderosas

locas tiernas

vulnerables

cada día una batalla

una norma que rompemos

un milagro que creamos

para poder seguir siendo

locas solas

tristes

plenas

mujeres locas, intensas

locas mujeres ciertas.



 


"Tus sabores"


Tu sexo me sabe a naranja

a campo

a miel

me sabe a volcán que se alza

a leyenda

a raíz que se prende a su ser

a puño cerrado

a patria

a ti

tu sexo me sabe a mujer.

 

 



"Seguramente así aman las diosas"


Agua de luna, fresca, con puntos de plata. Sábana de encaje.

Sudario de luz. Lecho de nácar.

Dos mujeres. Dos cara a cara en este juego

irrepetible que es el amor. Fiebre de deseo, canción

de una voz. Saeta que se acerca, dulce rumor.

Dejo que la tarde te desnude, que consagre tu piel.

Tú, te ofreces como flor, como ola gigante.

¡Qué deseos de besarte!

Pero sólo te veo y te veo….. Y no me atrevo a tocarte.

Tus aromas me envuelven. Te siento, amor, te siento.

Tienes fuego adentro. El tiempo no existe. Sólo esto.

Fusión de suspiros, tormenta de ecos. Qué embriaguez.

Qué júbilo. Un vuelo de tórtolas sobre tu cuerpo.

Nido de alondra tu nido. Tu gruta encarnada.

Ansias, tengo ansias de tu vientre, del coral entre tus muslos.

Te dibujo con los ojos con tu propio contorno. Te miro mil veces.

Vuelvo a mirarte y no me canso. Cuántas humedades nos recorren.

¡Ay sudor que nos brillas la carne!

El silencio, callado, nos escucha desearnos.

Desde tu orilla, llega tu aliento y me muerde, excitado.

La tarde se tiñe de savia, de pájaros-flores, de un olor a sándalo.

Tu sexo tierno me invita. Lo mismo tu pelo. Tus pezones me retan.

¡Cómo quisiera llenarme la boca con ellos!

Acércate, las velas de mi amor están dispuestas a

navegar hasta tu más profunda piel, para tocar tu esencia.

Ven, vamos a amarnos y amarnos y amarnos, y a no parar de amarnos.

Cómo brilla en las pupilas la ternura. Cómo tiemblan,

encabritadas, las espaldas. Cuanta plenitud en una simple mirada.

Por fin, rompes el espacio con tu mano, rozas mis labios con tus dedos.

Deshaces el hechizo de la bella durmiente.

El deseo se desboca en un columpio infinito.

Nuestras caricias desgranan la noche.

La penumbra es un chal que nos cubre los hombros.

Afuera, el viento vuela la historia.

Bajo las sábanas, amor que pertenece al cosmos,

dos mujeres se aman con un lenguaje secreto, alejadas del mundo.

A pesar de todo.

 

 


"10 en conducta"


La tarde se acaba

y nosotras,

una vez más,

como buenas amantes

se va cada una

a su casa.

 




"Cântico"


me gustan las mujeres esdrújulas

sin brújula

sin mítica

con tónica.

las que aman con las vísceras

las células

las glândulas

las rítmicas

intrépidas

impudicas

las pérfidas

ingrávidas

poéticas

las mágicas

las lésbicas

lunáticas

me gustas tú, andrómeda

erótica

magnífica

política

mujérica.

 




"Alguna que otra vez"


Hasta mi noche llegas

Y te recuerdo fiera

Celosa en mi caverna

Y te recuerdo sirena

Nadando entre mis pechos

Y te recuerdo tierna

Como paloma, tierna

Y te recuerdo fuego

Encendida de deseo

Y te recuerdo plena,

Antes del miedo.

 




"Gioconda"


Mi vulva es una flor,

Es una concha,

Un higo,

Un terciopelo;

Está llena de aromas, sabores, rincones,

Es de color rosa,

Suave, íntima, carnosa;

A mis doce años le brotó pelusa,

Una nube de algodón entre mis muslos;

Siente, vibra, sangra, se enoja, se moja, palpita,

Me habla.

Guarda celosa entre sus pliegues

El centro exacto de mi cosmos,

Luna diminuta que se inflama,

Ola que conduce a otro universo.

Cada veinticinco días se torna roja,

Estalla, grita;

Entonces la aprieto con mis manos,

Le digo palabras de amor en voz muy baja.

Es mi segunda boca,

Mis cuatro labios;

Es traviesa,

Retoza, chorrea,

Me empapa.

Le gustan las lenguas que se creen mariposas,

Los penes solidarios,

La pulpa de ciruela femenina

O, simplemente,

Las caricias venidas de mí misma.

Es pantera, gacela, conejo,

Se ofrece coqueta si la miman;

Se cierra violenta si la ofenden;

Es mi cómplice,

Es mi amiga,

Una eterna sonrisa de mujer complacida.

 



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Si te gustó este artículo vas a querer leer los poemas de Cristina Peri Rossi para las mujeres que apuestan por el amor antipatriarcal y "Tu sexo me sabe a naranja": poemas para las mujeres que han decidido amar a otras mujeres.



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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a la serie All love is equal de Braden Summers.



Referencias: