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LETRAS

Oigo la música de tu cuerpo en la yema de mis dedos

Por: Cultura Colectiva29 de septiembre de 2017

El poeta peruano Xavier Abril (1905-1990) sabe que en cada gran acto de la naturaleza se esconde la sensualidad de lo humano. A continuación, te presentamos tres poemas suyos que lo demuestran.

LA ROSA ETERNA

En la mañana vacía

vestida de su alborada;

en la tarde fenecía

cual la rosa de la nada.

Estaba abierta de día,

de noche estaba cerrada;

cantaba como gemía,

sentía cuanto lloraba,

La flor del mundo ignorada,

que sólo el alma adivina,

de su tallo se alejaba

a ser la rosa divina.

PATÉTICA

Caída del éxtasis,

en el atardecer, entre pasiones e incendio,

música de silencio.

Tu frente se eleva como el fuego.

Se oyen los ríos, la corriente de la libertad y del paisaje.

La hoja independiente, la gota de agua,

iguales a un cosmos o poema.

Estás allí donde la sangre canta,

en lo desnudo del aire, en la vena del alba.

INTIMIDAD

Estás en mí tan lenta que parece agua continua. Te veo caer

/en mis últimos

sueños, en blancos espacios de soledad. A la distancia

/mínima del deseo y la belleza.

Oigo la música de tu cuerpo en la yema de mis dedos.

**

La poesía es lo único con lo que podemos experimentar a flor de piel emociones que creíamos imposibles en nosotros, por eso te recomendamos los siguientes poemas que nos muestran que hay heridas que nos marcan de por vida. Si quieres conocer más poesía amorosa latinoamericana, te recomendamos estos 10 poemas de Pablo Neruda que dan directo en el corazón.


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