Poemas de desamor para los que se resisten a superar las decepciones

Viernes, 7 de abril de 2017 6:29

|Luz Espinosa

Decía Jorge Luis Borges que somos nuestra memoria, ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos que dan forma a lo más preciado de la vida: nuestro recuerdos, las cadenas que nos atan o liberan de lo que nos duele, nos vibra, nos mata o nos hace avanzar. La memoria, entonces, se convierte en productora de identidad en el individuo, pero su exceso de recuerdos incontrolables nos vuelve sus prisioneros.

Los poetas son, quizá, los eternos prisioneros de la memoria, porque ellos más que nadie pierden la posibilidad del olvido, pero seguramente no les importa, porque su fascinación por recordarlo todo se volvió su forma de vida.

La poesía, en torno a la memoria, parece explorar los extremos para evidenciar posibilidades de la experiencia con el pasado en los individuos. Esos pasados tormentosos, esas piedras que se niegan a soltar el tobillo, la muñeca o lo que sea y los ancla como una astilla que se resiste a soltar el barco.


Esta es una celda en la prisión de tres poetas atados a su memoria: el doloroso amor de Jennifer Gómez nos desgarra el alma; las risas fuertes de Karla Palacios nos recuerdan no alimentar más a la memoria con el pan de cosas vacías y a Jason Corchuelo se le acaba la tinta de tanto recordar.

Disfruta estos tres poemas sobre la memoria y comparte con nosotros los verdugos que habitan la tuya.


poema colectivo

Memoria
No me hace falta tirar de memoria
para saber cuándo fue
exactamente
la primera vez que te vi.
La primera vez que supe
lo que era que alguien 
te sujetara 
cuando no parabas de caer.
Más abajo.
Más abajo.
Hasta a ti.
La primera vez que vi mi reflejo
en unos ojos más limpios,
más puros,
más amables.
No me hace falta tirar de memoria
para recordar el tiempo 
que pasé contigo, 
ni las risas que 
cuando explotaban
se clavaban en mi cabeza.
De entre tus dientes
he escuchado 
cómo suena el amor
y cómo sonaría el quererme yo.
No me hace falta tirar de memoria
porque tengo tus besos
en las costillas
y cuando respiro
me duelen. 
Tengo tus labios rozando
mis ojeras
y besándolas después
porque están ahí por ti.
Por nadie más.
No me hace falta tirar de memoria
porque tú y yo 
nunca fuimos en pasado.
Porque tú y yo siempre somos
en presente. 
Por eso, 
porque te tengo aquí
mordiéndome los (d)años,
no me hace falta tirar de memoria.


(Jennifer Gómez)



poema colectivo

Escucho las risas fuertes


Escucho las risas fuertes,

atesoro el olor a algodón de azúcar,

aún me mareo en la mente,

veo la fila para la rueda de la fortuna.

 

Veo a las niñas en los juegos de azar,

a mi madre junto a papá.

Memoria asesina a sueldo

de falacias y cuentos.

 

Imaginación de infante

recuerdos de viejo

memoria de elefante

rencor de usurero.

 

Toco sin razón los caramelos,

mis manos sudan,

los payasos ya no me dan miedo,

tengo la edad en que los dientes mudan.

 

Huelo a pubertad y a niñez,

mezcla de palomitas y alcohol,

circo, feria y diversión;

papá y mamá han muerto otra vez.

 

Atención en cada pensamiento,

vida en cada evocación,

memoria que mata el deseo

de ser un niño de nuevo.

 

Si la memoria te duele

con utopías y fantasías

ya no la alimentes

con ese par de cosas vacías.

 

Acércate niño a mi regazo,

somos uno en el presente,

tu memoria es mi recuerdo

en esta feria del presente.


 
(Karla Palacios


poema colectivo

Se me acaba la tinta

Memoria del mañana, la que ayer construimos,

un anhelo desgastado cuando ya no estás conmigo.

Neva y llueve.

Me hacen falta tus caprichos.

Tu dulce olor a vino.

 

Astronauta vine siendo, caminando en tus lunares,

hoy ya no es lo mismo.

No vienes a buscarme.

Fragancias olvidadas, llenas de pasión y desenfreno

algo que inició y que nunca tomó vuelo.

 

Húmeda es la tierra que me recuerda a tus labios,

esa tu mirada que hipnotizaba hasta el más loable santo.

No me basta la memoria, no me da para más nada:

ni para dibujar tu silueta, esa utopía.

Se me acaba la tinta, se me acaba la vida

hoy las hojas se desgastan y me muero de la dicha.

De tus caderas soy un náufrago;

El vino en tu vientre es mi efímero pecado.

Vida apasionante, tus memorias mi legado.


(Jason Corchuelo)






Exaltamos aquello que nos recuerda que estamos vivos: el amor, la tristeza y la poesía son compañeros que siempre van de la mano, de la cabeza...del corazón, por eso te recomendamos algunos Poemas escritos con el lado oscuro del corazón para 7 noches trágicas.



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Las imágenes que ilustran los poemas pertenecen a la fotógrafa Laura Zalenga, conoce más sobre su trabajo en su cuenta de Instagram.

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REFERENCIAS:
Luz Espinosa

Luz Espinosa


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