Poemas obsesivos que sólo entenderán quienes vivieron abusos en la infancia
Letras

Poemas obsesivos que sólo entenderán quienes vivieron abusos en la infancia

Avatar of Alondra Berber

Por: Alondra Berber

2 de junio, 2017

Letras Poemas obsesivos que sólo entenderán quienes vivieron abusos en la infancia
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Por: Alondra Berber

2 de junio, 2017



Alguna vez el poeta español Federico García Lorca escribió: "las emociones de la infancia están en mí, yo no he salido de ellas, los recuerdos, hasta los de mi más alejada infancia, son en mí un apasionado tiempo presente". Para muchos niños, la infancia no fue una etapa de inocencia, juegos y alegrías; la violencia del mundo adulto les arrebató la oportunidad de recordar su niñez como un hermoso tiempo presente. Según la UNICEF, en México, 6 de cada 10 niños han sufrido algún tipo de violencia; 16% han vivido violencia emocional y 5.5% han sido reportados como víctimas de abuso sexual.

Hablar de violencia infantil y abuso sexual es un golpe de realidad difícil de aceptar, el tema forma un nudo en el corazón que nos sacude; sin embargo, es vital que las víctimas no queden en el olvido. A través de la siguiente colección de poemas, Alondra Berber les da voz a aquellos niños y aquellos adultos que cargan consigo el dolor de haber sobrevivido al abuso. Sus valientes versos podrán parecernos crudos, pero son un extraordinario recordatorio de que todavía falta mucho por hacer para acabar con la violencia sexual.


violencia infantil


Relato I

Flashback primero. Recuerdas que desde los cuatro años comenzaste a tocar tu cuerpo de manera compulsiva. Recuerdas los insultos que te hiciste. El ardor, la vergüenza y la tristeza, y te sientes desconcertada confrontando la sonrisa inocente en las fotografías viejas con esa traslúcida niña del pasado, encerrada en el baño.

Puerta cerrada

una mano se desliza por el azulejo

infancia de onanismos y juguetes

aprendo a los cuatro años a masturbarme

y lo hago hasta que duele mucho

las piernas tiemblan mis dedos se cansan

pero no me detengo

un ruido desborda desde mi garganta

aprieto la boca

las caricias inician convulsiones

como conejos friéndose

y luego me miro en el espejo

con el cuerpo chiquito desnudo

y me digo puta

hasta arañarme los brazos

y me golpeo la cara

y se enrojecen mis ojos

globos borrosos caen al agua

corrientes violentas de champú flotan

hacia la coladera

y las heridas abiertas del recuerdo

anuncian la malicia

y mis ganas de no quererme nunca

mis ganas de no quererme nunca

de no quererme nunca


Relato II

Flashback segundo. Recuerdas la ventana de la casa de tu tía, recuerdas el árbol y la noche y la música que suena al fondo. Entonces descubres la imagen de dos primos masturbándose sobre las ramas, mientras miran que otras dos primas te besan y tocan.

Habitación

ventana-monstruo

mancha-vestido

la tropezada garra de la prima Varem

el carrusel siempre avizora

y Vonar

ocultos en los árboles

se bajan la bermuda las manos saltan repulsivas

y las sombras se sacuden

y se sacuden y se sacuden y se sacuden

hasta la tierra

blanquecina y pegajosa


Relato III

Flashback tercero. Recuerdas cuando caminabas sola por el pueblo. Las calles de terracería y las flores rosadas que cortabas para jugar a hacerte perfumes y coronas, y recuerdas también la casa de techo bajito, donde ellos aguardaban para “jugar”.

Contemplación

el aroma-café de la nostalgia

las calles de terracería del pueblo

las flores ínfimas de color rosa

divagaron por San Isidro

con tallos caminantes

coronas sobre mis hilos castaños

las cuatro estaciones repetidas

vestidos delicados

que a mis padres gustaba comprarme

para que mis abuelos paternos vieran

que sí nos importaban

cuando el siete era delineado

ellos me buscaban

y en el techo de un cuarto abandonado y bajito

volvían a tener el rostro rayado

volvían a tener el rostro rayado

volvían

a tener

el rostro

rayado

las horas en San Isidro duraban demasiado

parecían eternas

se volvían eternas

y mis primos decían que

eso

era

jugar


Relato IV

Flashback cuarto. Recuerdas tu vestido blanco con un listón rosa pastel, ese que era tu favorito y te imaginas cómo debió temblar de miedo mientras era levantado sobre tus piernas. Recuerdas cuánto hablaban de Dios y la biblia y la manera en que eso te hizo sentir mucho miedo de que cada noche, al bañarte, Dios estuviese ahí mirándote igual que ellos.

Maleza

poblados invidentes

espirales tristes

y la tía Vhata con las hebras bermejas

y una piel de vulgo

sus hijas

con la herencia de las repeticiones

vientres hinchados

desgaste de matrices

legrados

de lenguas falseadas hablando de Dios

predicando con una biblia amarilla

el amor de quien todo lo observa

excepto sus manos

excepto sus manos jalando el listón rosa

de mi vestido que

tiembla

todavía

asustado


violencia infantil 1


Relato V

Flashback quinto. Recuerdas tus pesadillas y la manera en que despertabas llorando o con la cama húmeda por la pipí. Comprendes que el miedo intenso que tenías al lobo del ballet era en realidad un miedo intenso a cuatro personas de tu propia familia, que te amenazaban para que te quedaras callada. Comprendes que a los cuatro años una niña no puede ser una “puta”, como te hicieron creer.

Las pupilas inquietas

captan todos los colores

de una pesadilla

afligen la cronología y la velocidad

tener cuatro años

el instante preciso en que nace lo macabro

ella odia como se odian algunas cosas

con secrecía

la tinta china en el vestido

la puerta de la casa de al lado

las manos cubriendo la boca

dedos

ardor

amenazas

eres una puta eres una puta eres una puta

eres una puta eres una puta

eres una puta

eres una puta

si dices algo tu padre irá a la cárcel

si dices algo nos matará

si dices algo sufrirá y será tu culpa

tu culpa todo y no irá al cielo

nadie revela el juego de niños

y la tristeza ahí

entre el olor de la saliva

y las ganas de no abrir los ojos

las ganas de no abrir los ojos

las ganas de

no

abrir

los ojos


Relato VI

Flashback sexto. Recuerdas la manera en que les decías que querías ir con tus papás y cómo te respondían que ya te iba a dejar de doler y que te callaras. Recuerdas sus risas, el olor de su saliva, el olor de la suciedad y cómo alguien miró por la ventana lo que pasaba y decidió no decir nada. Recuerdas cómo empezaste a pensar en la muerte desde pequeña porque era la única manera de dejar de ir a visitar a los abuelos.

La constancia de la memoria

cortinas movidas por el viento

cuando la primera mano

estalla entre mis piernas

como una ola de agujas

y Vonar dice

cállate que ahora te va a dejar de doler

pero eso no pasa y me duele

y me duele más

y su dedo entra violento

y sonríe mientras lloro

y Varem se ríe y se ríe y se ríe como loca

rompiendo mi ropa nueva

y la cara se le llena de rayas

su padre observa accidental

pero los labios se le cosen

los labios se le cosen

con los hilos de la negrura

y un día

el tío orina en las sombras de la pared

pero no les atina

y me pongo triste

porque los domingos

seguirán existiendo


Relato VII

Flashback séptimo. Recuerdas el gran miedo que siempre sentiste de los domingos y el rechazo que sentiste por tu cuerpo cuando tus senos comenzaron a crecer y al reencontrar a tus maestros de la primaria, ellos te miraban distinto, justo como te miraban tus primos.

Mi niñez fue atormentada por los domingos

mis primos siempre esperaban

hambrientos

que bajara del automóvil

tía déjela que vaya a jugar con nosotros

y las cosas no dejaban de ocurrir

crecer y ver crecer los senos

crecer y ver crecer los senos

crecer y vendar los malditos senos

mi profesor intuyó el desarrollo

me miraba como se miran las páginas de carne

palpitaciones

aquellas desmemorias

que bordaron los gritos

y los casetes de música ochentera

aquellas grietas saboreadas

por cadenas de miembros

y vaginas colgantes

era como si supiera que estaba sucia

como si esperara

que dejara la primaria

para dar por sentado su permiso

de desvestirme con la mirada

su permiso de desvestirme con la mirada

su permiso de desvestirme con la mirada

de desvestirme con la mirada


Relato VIII

Flashback octavo. Recuerdas que te sentiste sucia toda la infancia y que quizá todo ese dolor y las ganas de vivir una infancia normal en la que nadie te mirara diferente fueron el motivo para que los abusos desaparecieran por completo de tu memoria. Recuerdas el peso de la violencia machista en tu contexto y cómo tuviste terror de que nadie te quisiera nunca por haber sido abusada.

Repetición del mal sueño

regadera

no se ha creado el agua para purificar aquello

que llena de mugre la inocencia

arden el jabón las heridas

el champú en los ojos

y la tela agónica

indefensa

inmaculada

dormir es volver al escenario

el lobo siempre ahí

siempre

el lobo siempre ahí

los recuerdos han de ser mujeres

por eso masoquistas

lacerantes

con memoria

siempre están entre la cama y la mesita de noche

en el cajón del diario forrado con mezclilla

en el baúl de las estampas

y dibujos que venden afuera de la escuela

y la carta del abuelo que es sagrado

pero nadie

nadie

evita la cama orinada

nadie evita la cama orinada

a las mujeres no las construye la fisiología

sino el deseo

el vicio trasmitido

por contacto sexual o por herencia

el abuso

del abuso

del abuso


**

Desafortunadamente, la sexualización y el abuso infantil sigue siendo una realidad en todo el mundo. En México, 35 mil niños se casaron durante el 2015. Si quieres generar conciencia sobre la explotación infantil, te invitamos a ver y compartir el siguiente video.


Referencias: