Poemas para esos ojos que no volveré a ver
Letras

Poemas para esos ojos que no volveré a ver

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

1 de marzo, 2016

Letras Poemas para esos ojos que no volveré a ver
Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

1 de marzo, 2016

La canción de amor de J. Alfred Prufrock (Fragmento)

"(...) Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles
rascándose sobre las ventanas. 
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos.
Ya habrá tiempo para matar, para crear, 
y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos 
que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato;
tiempo para ti y tiempo para mí,
tiempo bastante aun para mil indecisiones,
y para mil visiones y otras tantas revisiones,
antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.

En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.

Ya habrá tiempo. Ya lo habrá. 
Para preguntarnos: ¿Me atreveré yo acaso? ¿Me atreveré? 
Tiempo para dar la vuelta y bajar por la escalera
con una coronilla calva en medio de mi cabellera.
Ellos dirán: «¡Ay, cómo el pelo se le está cayendo!»
Mi sacoleva, el cuello que apoya firmemente mi barbilla,
mi corbata, opulenta aunque modesta y bien asegurada
  por un sencillo prendedor (...)"


[Para escuchar el poema completo en voz de su autor, da click en el siguiente video]



La poesía amorosa de Eliot va más hacia esa sensación de desnudez, de estar indefenso y verse en la obligación de confesar los miedos que nacen al saberse como tal; por eso el trabajo de este poeta es tan fácil de compartir, pues muchos nos hemos visto en esa situación de vulnerabilidad, de sentir cómo poco a poco algo se rompe dentro nuestro, cualquiera sea la razón de una distancia (muerte, quiebre) o de una cercanía, además de una escritura que hace sentirnos el protagonista fiel de sus versos. Hallar las páginas de Eliot es descubrir el contenido de nuestra voz en un mar lleno de barcos sin rumbo; es abrazar la soledad como un destino inminente o aceptar la compañía como un esfuerzo infinito en las vibraciones del lenguaje. 

Los pasos del ser amado van por otro camino, la oscura y temible noche llega sin el abrazo de esa persona que nos hacía sentir tan seguros al tacto simple de su piel y el infinito nos absorbe en su apabullante cuerpo amorfo. Estos son los sentimientos que T. S. Eliot explora en su producción poética más apegada al tema del amor y sus múltiples rostros de gracia o de tristeza. La vida es apresada en cada verso del poeta anglo-norteamericano, es por eso que sus estructuras no son para nada fijas y sus rimas coquetean con la inestabilidad ¿Acaso esas irregularidades obedecen a las trepidaciones del alma?

Eliot fue capaz de mostrar al hombre no sólo en un análisis y en una creación concernientes a su lado sentimental sino también al social, los contrastes de la era moderna que él vio nacer son tomados por el poema como un contraste entre los principios gloriosos de sociedades pasadas y la actualidad del humano. Esto no quiere decir que la exploración verbal del autor caiga en el lugar común; quizá pueda entenderse como tal, pero bajo ninguna circunstancia sus enunciaciones son de esta naturaleza. Eliot hubiera preferido no hacer poesía a crear de manera arrebatada y poco concienzuda.

TS Eliot

Luna de miel

Han visto los Países Bajos, vuelven a Tierras Altas;
pero una noche de verano, helos aquí Ravena,
muy cómodos entre dos sábanas, donde doscientas pulgas;
el sudor estival y un fuerte olor a perra.

Están de espaldas, con las rodillas separadas,
cuatro piernas hinchadas de mordiscos.
Echan atrás las sábanas y usan mejor las uñas.
A menos de una legua está San Apolinario-
en -Clase, una basílica para conocedores,
capiteles de acanto que agita el viento.
Tomarán el tren horario a las ocho y de Padua
llevarán sus miserias a Milán,
donde se hallan la Cena y un restaurant barato.
Él piensa en las propinas, saca cuentas.
Habrán visto Suiza y atravesado Francia.
Y San Apolinario, derecho y ascético,
vieja fábrica de Dios desvinculada, guarda
todavía en sus piedras derrumbándose la forma precisa de Bizancio.

guzman orue - poemas de despedida

Ojos que vi con lágrimas

Ojos que vi con lágrimas la última vez
a través de la separación
aquí en el otro reino de la muerte
la dorada visión reaparece
veo los ojos pero no las lágrimas
esta es mi aflicción.

Esta es mi aflicción:
ojos que no volveré a ver
ojos de decisión
ojos que no veré a no ser
a la puerta del otro reino de la muerte
donde, como en éste
los ojos perduran un poco de tiempo
un poco de tiempo duran más que las lágrimas
y nos miran con burla.

guzman orue - poemas de despedida

El primer coro de la roca

Se cierne el águila en la cumbre del cielo,
el cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
conocimiento del habla, pero no del silencio;
conocimiento de las palabras e ignorancia de la palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.

gonzalez orue - poemas de despedida

La figlia che piage

Descansa en la meseta superior de la escalera-
Recuesta el cuerpo en una urna del jardín-
Trenza, trenza con rayos de sol tu pelo-
Estrecha contra ti tus flores con sentida sorpresa-
Arrójalas al suelo y vuelve el rostro
Con un resentimiento efímero en los ojos:
Mas trenza, trenza con rayos de sol tu pelo.

Así yo habría visto que él se marchara,
Así habría deseado que él se quedara y se afligiera;
Así se habría ido él
Tal como deja el alma al cuerpo deshecho y lacerado,
Tal como el alma deja al cuerpo que vistiera.
Yo habría encontrado
Una manera diestra y hábil como ninguna,
Una manera que nosotros dos comprenderíamos,
Sencilla y falsa como una sonrisa y un apretón de manos.

Ella volvió la cara, mas con el tiempo de otoño,
De mi imaginación fue la dueña por muchos días,
Por muchos días y muchas horas:
Su cabello en mis brazos y sus brazos colmados de flores.
Y me pregunto: ¿cómo habrían estado los dos juntos?
Yo habría perdido un gesto, un ademán.
Estas meditaciones todavía me mueven a asombro
En la inquieta medianoche o en la calma del mediodía.

sombras - poemas de despedida


Los poemas de este genio de la literatura y el ensayo son así, no simples edificaciones de un sentimiento ramplón sino un meditado estudio de causas y efectos, no son versos cursis ni letras huecas que buscan la lágrima fácil, por el contrario, son creaciones que promueven la crítica ante la vida, el amor, la partida, nuestro lugar (ya sea cerca o lejos) y ante las conductas humanas. Aunque en estos poemas se trate como principal fondo lo que aqueja al ánima humana en razón de las pasiones y la muerte o la separación, en otra ocasión tendremos la oportunidad de discutir su demás material.


***
Te puede interesar:
Poemas de e. e. cummings para que siempre lleves mi corazón contigo

Poemas de Rosario Castellanos para matar a los que amamos



Referencias: