Letras

Poemas para los que se derriten por dentro

Letras Poemas para los que se derriten por dentro

 

El cuerpo recuerda; cada movimiento queda en el espacio como un camino que regresará al inicio, como una línea de migajas que aguarda y espera reflejar estados emocionales. El cuerpo está hecho para estar en movimiento, no importa la manera en la que éste se manifieste. Hay quienes encuentran movimiento en los viajes, algunos más en el arte y los más sensibles: en las letras. Son los poetas quienes, palabra por palabra, forman los laberintos que se muestran a los demás para que encuentren en ellos su reflejo, ese que les recuerda que las historias de amor, pasión y despedida se hacen más fáciles en el camino.

causa perdida


Alguien que decidió que las letras serían su movimiento fue Adriana González del Valle, Caperucita Loba, como se hace llamar hoy. Nació hace casi cuatro décadas y creció en una tierra tan caliente que casi se incendia por dentro. Desde una edad temprana descubrió en la poesía la medicina para curar quemaduras de todos los grados.

Amante de la poesía franca, que se entiende y que es de todos, crea con las mismas palabras que usamos para comprar el pan. Ha aprendido a rodearse de mujeres luminosas, desde la abuela hasta la cocinera y trata sólo con hombres valientes. El otro día se contó un cuento: Caperucita se quitó la capa para cobijar al lobo.

capericita loba

Así inició su historia y hoy escribe para vivir en paz con su cuerpo, ese que recuerda todo y es testigo de cada una de sus palabras, y con ellas, en algún momento, caeremos en cuenta que todos somos Caperucita, todos somos el Lobo. Nos han contado cuentos con el propósito de mantenernos dormidos, pero Adriana demuestra que la poesía acerca, que identifica, que reconoce, que unifica y despierta porque la poesía se ofrece como una propuesta o como un exorcismo. 

Los poemas que leerás son experiencias, territorios comunes, radiografías del alma que se presentan como el pretexto para encontrarnos en las palabras, honestos y desnudos. 



DÉCOUVERT

Tengo un cuarto de tres por tres

a donde puedo llevarte.

Una cama individual para dormir abrazados,

me dijiste.

Te faltó agregar:

Que tienes un mar profundo que se asoma a tus ojos

Unas manos que parecen plumas

Un corazón incendiado,

un abrazo que arrulla,

una boca que me habla de sueños y profecías.

Un cuerpo que es templo, destino y zona segura.

Una escalera invisible para subir a Andrómeda,

Un manual para hablar con los dioses

y un diccionario con todos los usos para la palabra ternura.

Que también guardas recetas alquimistas,

con las que me vas curando de caricia en caricia.

Dieciocho colores

con los que transformas visiones en figuras.

Nueve metros cuadrados que sostienen todo un universo de dulzura.

No sabía que haríamos de una cascada un tsunami.

Me alegra llegar a tu vida con ligero equipaje.

Me quedan tan pocos complejos que hoy puedo caber en tu paisaje.

Tres por tres me es suficiente: ”Solo si me incluyes todas las amenidades”.

   Caperucita Loba, Visiones alrededor del fuego.


poesia mexicana

HOMME

Todavía nos falta mucho a las mujeres,
para aprender a amarlos realmente,
a ellos, los que nos acompañan,
a los que también traemos a la vida,
a los que creemos conocer profundamente.
A los que muchas veces nos sostienen. 

Nos falta mucho,
y lo digo con vergüenza de nuestra enorme ignorancia,
para percibir su honesta ternura, su fragilidad, 
su necesidad de salvarse en un abrazo de lo mundano, 
para ser rescatados de la oscura insignificancia.
 
Entender, que no somos superiores porque gestemos la vida, 
sino bendecidas,
y que son sus corazones los que se abren,
o cierran,
en nuestros brazos cuando hombres o cuando niños.

Que tenemos rincones, curvas y huecos, 
que son refugio, también guarida,
donde nuestros hombres se inspiran y reinventan, 
se guardan y fortalecen.

Nos falta mucho,
para no convertirnos en lo juzgado. 
Para tener los brazos, el corazón y el entendimiento, 
para dejarnos conmover con su palabra o con su silencio.
Nunca se ha curado una herida con veneno.

Que no son fábricas de dinero, 
ni máquinas de sexo, ni cerdos depravados,
ni inseminadores artificiales, ni pasatiempos. 

Que conocer a uno no es conocer a todos.
Que nos necesitan,
que les duele igual, carajo.

Mujer, despierta,
se llaman hombres, 
y son nuestros hermanos.

Hónralos. 

Caperucita Loba, Visiones alrededor del Fuego. 

poesia


GROWING LOVE

Nosotros, tan idos y venidos,
tan escritos y leídos, tan volados y caídos:
no nos estamos comunicando.
Mis dolores de cabeza, son el poema que te nombra y que busca ser escrito. 

Voy a tener que montarme un picnic bajo las estrellas pues ya son muchas cosas las que requieren mi tiempo. Hoy me preocupa la contaminación, la economía, el narcotráfico y tu silencio. Bien podrías saber eso al menos, pero estamos perfectamente desorganizados. 
Tú insistes en hablar con insectos, cuando yo solamente quiero hacerte un pastel y comérnoslo. Y que nos comamos todo, empezando por tu miedo. Y me quites las ganas y te quites los peros.
Donde tú sigues imaginando paisajes, yo quiero pintarnos en ellos.
Tú quieres saber el informe meteorológico y yo sobre el tiempo, solo quiero saber cuándo será, si es que es posible que construyamos un beso: el nuestro.
No te quiero para mí, nos quiero para el mundo.
Y estas dejando de ver quien soy por pensar lo que parezco.
Yo no quiero que saltes de tu vida a la mía,  
yo quiero que saltemos de la mano al abismo. 
Con certeza sabemos ya los dos, que abajo del abismo crecen flores.
Yo no quiero que seamos ni temprano ni tarde, pero quiero que seamos. Como sé claramente cuando quiero reírme, no es más sofisticado que eso y por una vez que escape a todas tus intelectualidades. 
No ser pa´ti, ser pa´contigo. No es que te necesite, es que te elijo.
París siempre es París, es cierto, podría ser más bonito si tú vienes conmigo. Es eso, que te quiero. 
"Como has crecido", me dirías.
Pero no puedes entender que si te digo - Abre la ventana – te estoy diciendo “Abrázame”.
- Quiero un café - también abrázame.
Siempre es eso. Las personas decimos muchas cosas pero queremos una.
Yo quiero hacerte un mandala invisible con mis besos.
Y que estemos uni - dos. 
Y que precisamente por estos enredos nos queramos. Y nos digan:

“Míralos, desde que se conocen,
solo pasaron toda su vida juntos.”


Caperucita Loba, Visiones alrededor del Fuego.


Bitácoras de vuelo es un libro en el que Caperucita Loba habla sobre despedidas, pasiones y amor que hará que cada una de sus palabras se sientan únicas para rescatar lo más honesto de las emociones humanas y curar, poco a poco, esos sentimientos desgastados. Como ella, diferentes poetas latinoamericanos han encontrado 
refugio y salvación en las letras.

Si quieres conocer más sobre esta poeta, te invitamos a visitar página oficial y su Facebook, en el que constantemente publica su trabajo.

 

 


Referencias: