Poemas que son más fuertes que el amor

martes, 25 de agosto de 2015 10:05

|Emilio Reyes

Si existiera una fórmula para entender el amor, tal vez no nos meteríamos con él. Ese extraño sentimiento que tenemos hacia el otro nos resulta abrumador y al final, nos asusta. Hasta que llega el punto de inmovilizarlos y ceder ante las delicias que nos trae la furia de amar.

Por fortuna, o no, hubo grandes escritores que lograron plasmar la desesperación que las personas tienen al momento de amar y sentir. El movimiento frenético de nuestras hormonas y la necesidad de no perder nunca eso que nos hace sentir invencibles y valorados. El amor, aunque es tema de polémica, ha sido parte de la sociedad en todas sus formas, actuando como canalizadores del sentimiento a lo mortal del individuo.

La poesía logra lo que a veces el amor no puede: enamorar. Encontrar un sentimiento y explotarlo resulta a veces desesperanzador, pero es casi una necesidad fisiológica y necesaria para poder sobrevivir.

poemas-amor-Cultura-Colectiva

Poemas que se sienten más que el amor:

Amor

Pablo Neruda

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal. Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más y más.

poemas de pablo neruda

Amor de tarde

Mario Benedetti

Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.

A ti

Walt Whitman

Quienquiera que seas, sospecho con temor que caminas por los senderos de los sueños, Temo que estas realidades ilusorias se desvanezcan bajo tus pies y entre tus manos, Desde ahora tus facciones, alegrías, lenguaje, casa, negocio, modales, molestias, locuras, traje, se separan de ti, se me aparecen tu alma y tu cuerpo verdaderos, se apartan de negocios, comercio, tiendas, trabajo, granja, casa, compra, venta, comer, beber, sufrimiento, muerte.

Quienquiera que seas, pongo sobre ti mis manos para que seas mi poema, te murmuro al oído: he amado a muchas mujeres y a muchos hombres, pero a nadie he amado tanto como a ti.

Dos cuerpos

Octavio Paz

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.

poemas que son mas fuertes que el amor

El breve amor

Julio Cortázar

Con qué tersa dulzura me levanta del lecho en que soñaba profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja en el espacio, en vilo, hasta que el beso se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece la danza cadenciosa de la hoguera tejiéndose en ráfagas, en hélices, ir y venir de un huracán de humo…

¿Por qué, después, lo que queda de mí es sólo un anegarse entre las cenizas sin un adiós, sin nada más que el gesto de liberar las manos?

Amor mío, mi amor

Jaime Sabines

[...]

Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado. Te quiero desde el poste de la esquina, desde la alfombra de ese cuarto a solas, en las sábanas tibias de tu cuerpo donde se duerme un agua de amapolas.

[...]

Amor

Julia de Burgos

Amor… única llama que me queda de Dios en el sendero cierto de lo incierto. Aquí, desesperada, me contemplo la vida en un hueco del tiempo. Entrecortando pasa el sendero de luz que esperancé de sueño. ¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas, volando en el espacio! ¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa, cuando despierta el cuerpo! ¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados…! ¡Multiplican en ecos!

[...]

***

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