Poemas que te llevarán a través de las 4 etapas del amor
Letras

Poemas que te llevarán a través de las 4 etapas del amor

Avatar of Luz Espinosa

Por: Luz Espinosa

30 de agosto, 2016

Letras Poemas que te llevarán a través de las 4 etapas del amor
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Por: Luz Espinosa

30 de agosto, 2016



El escritor francés René Crevel, dijo que el amor ha acabado afirmándose más allá del bien y del mal; bueno, sencillamente el amor hace bueno todo lo malo y convierte el menos en más. Y es que parece que este sentimiento se trata más de una cuestión matemática que química, pues a lo largo de la vida amorosa, existen sumas que terminan en multiplicación y restas que, inevitablemente, acaban en división.

El amor es uno de esos sentimientos que se convierte en una de las experiencia con la que, queramos o no, debemos convivir sin terminar de entenderla. Mucho se ha dicho, cantado y escrito sobre el tema pero por más vueltas y tratos que se le de, las conclusiones sólo provocan más preguntas.

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El pasado miércoles 24 de agosto, cuatro poetas y seis músicos se dieron cita en e Espacio Arterial de la Universidad de la Comunicación para guiarnos por uno de los viajes más vibrantes, emocionantes y, por qué no, dolorosos de la vida: las etapas del amor.

Ramé, las etapas del amor a través de por poesía fue un evento multidisciplinario en el que se recitaron poemas que, acompañados por música, lograron que los asistentes experimentaran, a través de palabras y notas musicales, los latidos de su corazón, inundando de emociones los espacios en los que se llevó a cabo el recorrido.


amor

Si tuviste la oportunidad de acompañarnos esa tarde lluviosa, seguro los poemas despertarán en ti la energía que sólo las palabras pueden despertar. Si no pudiste estar allí, te invitamos a leer los siguientes poemas para conocer a las poetas y músicos que hicieron de estos versos, verdaderas atmósferas de sentimientos.

Etapa Deseo. Poeta / Caperucita Loba. Músicos/ Sahid León Y César Arturo Martínez Flores

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Mi madre me contó que soy fruto del deseo,

Respirando me concibió y respirando nací,

como todas las mujeres de mi pasado, como tú,

y como la vida misma se parece a un solo respiro de Dios.

Respirando,

Con los pulmones, con la tráquea, con la piel, como las plantas, desde el estómago, rapidito, entre cortado, jadeando, lentamente,

he vivido deseando ser, convertirme, crecer, tener, lograr, amar, disfrutar, imaginar, soñar, coger, comer, reír, jugar, abrazar, acariciar, estrujar, guardar, conservar, sostener, procurar, cuidar, liberar,

en todas partes menos aquí, siempre en algo, siempre en alguien, siempre un paso más adelante que yo.

El deseo vive enfrente de ti, o a la vuelta de tu casa.

No cohabita contigo en el presente, pisa un escalón arriba que tú, hasta que es consumado y el deseo se vuelve suceso o anécdota.

El deseo es entonces un beso,

Un niño comiendo un helado,

La actividad de la mente que concluye,

Los amantes bebiéndose en la noche.

El deseo es una avispa zumbando en tus oídos

la manzana que siempre cae más lejos

el fuego que te envuelve,

las ganas de quemarte, aunque sea un poquito,

el grito que sólo sabe cantar: estoy vivo.

Pero puede ser también,

La angustia que te asfixia,

La llama que te quema,

La dolor que te invade,

El grito que se ahoga

Aquello que nunca se concreta.

Porque es verdad,

que nadie elige su deseo ni siquiera aquello que desear,

Que el deseo cuando pasa por la mente se vuelve voluntad,

El deseo baila siempre con la necesidad.

El deseo es la espada que quiere atravesarte,

El relámpago que truena en la tormenta,

La mano que quiere acariciarte,

La ola en la que quieres revolcarte,

El cuerpo que, vacío de ti, busca llenarse.

El deseo vive en la calle de lo que crees que te falta.

Tiene tu cara a veces y a veces la mía, mirándote.

Te digo esto,

El Oxígeno está hecho de deseo,

Por eso, mientras respires,

Seguirás deseando.

Ahora dime,

¿Qué deseas?

¿Puedes elegir tu deseo?

¿O el deseo te escoge a ti?

El deseo es la vida,

Haciéndole el amor a la vida.

Etapa Enamoramiento. Poeta / Luciana Villegas. Músicos / Manuel Martínes y Jaime Díaz / Fuimos Oro


poesia-mexicana

El hilo invisible

 

Pienso que existes entretejido a lo largo de estos años,

que has estado presente a pesar de que tu aliento se me ha escapado un sinfín de veces,

pero ha llegado el momento nudo.

Que estamos por explotar.

Entonces ahora realmente no estoy sentada aquí,

estoy en un lugar lejano,

en donde quiera que estés.

En el anhelo del tacto,

de traspasar la superficie.

Y empieza el acelere desbocado,

vertiente en cascada,

en caída libre.

Pretendo entregarme completa,

como sólo puede ser,

porque no conozco otro modo de vivirte,

porque no tiene sentido esconder la precipitación,

porque me asquea la tibieza.

Quiero correr hacia tus brazos y viajar en el tiempo por siempre.

Regresar interminablemente a ese momento en el que me fundo con tu pecho.

Ese instante de sentir que me sostienes,

que entiendes de que ha sido mi camino,

que sé cuál ha sido el tuyo,

que cargamos ambos con el mismo cansancio y ganas de permanecer en la calidez sin hastío, sin desgaste, sin duda, sin miedo,

que no queremos perdernos nunca más.

Creamos un mundo propio sin pretensión ni duración.

No quiero que te vayas nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca, y podría repetirlo hasta que la voz no tenga cabida en el espacio.

Hasta saturar el universo de mi deseo y romperme para que pueda respirar mi corazón. O de mi deseo y roperme para que pueda respirar mi corazy coraz podrecer en la calidez sin hastón, para que puedas escucharme aunque te tengo de frente.

Siento que caigo pero no peso,

quiero que sepas de lo que soy capaz,

hasta donde puedo llegar,

quiero ofrendarte mis pecas y que nunca dejes de besarme,

entregarme en silencio,

que esto no es fugaz.

Comerme el cielo,

tus manos,

respirarte hasta que la muerte me separe.

Eres mi pensar diario,

el vuelo de mi sonrisa y la tierra de tus pies,

la suma que desafía al destino,

tú soledad frente a la mía.

Mi más bonito sentir.

Brillo incontrolable que señala una aventura feroz.

Marea de mis entrañas, mi amanecer.

Apriétame hasta desaparecerme, fúgate en mi ser.


Ámame por naturaleza,

sin dejar migas ni rastro, que se consuma todo hasta desvanecer.

Guarda mi nombre, que el tuyo lo llevo grabado de otras vidas,

ya no hay distinción de cuerpos, sólo nuestra simetría perfecta.

Quiero, quiero que veas el hilo invisible que une nuestras miradas.

Quiero que me digas que sientes lo mismo que yo.

Etapa Duelo. Poeta / Martha Mega. Músico/  Jorge Uruchurtu

poesias

Elegía para un rockstar

1. Perséfone

a dónde, divino

bring the lyre

para Orfeo

que se va a echar

una última rola

de encore un blues

antes de exhumarse de mí

tanto echarte los canes infernales

para qué tocaste

si te ibas

no soy tu lira pero

tañe otra vez

a dónde, tracio

los capullos de mis tulipanes 

se cuelgan como becerros de tus dedos

si the thrill isn’t gone que tú te vayas

mírala qué te llevas si ya es casi yo

desentiérrala si puedes 

no soy la lira soy the liar

nadie me hiere impunemente

haz tierra

Fender de colección estallen 

todos los amplis los oídos las madrugadas

haz tierra en mí, Orfeo 

vuelve la cara sin miedo 

canta...

Continúa leyendo aquí.

Etapa Liberacion. Poeta Nahui Olin. Músico / Amaury Berdejo / Fuimos Oro

Consejos para leer la poesía de José Emilio Pacheco

Me abrazó al final

Te conocí, te reconocí y no pude imaginar lo que se avecinaba; desde tu ventana, la vida parecía tener un propósito; sobrevolábamos en un globo con la leyenda "a donde el viento nos lleve". Bien dicen que viajando uno se encuentra, hoy sé que tus ojos son viaje porque en ellos yo me encontré.
Después llegó tu inframando, mostrándome capaz de amar a alguien completo, sin omisiones, con tus miedos, con los errores que adornaban a tus manos, con todo y lunares: entero.
Pues más allá de tus palabras supe apreciar tus silencios, esas comisuras empalmadas que amenazaban con volcar todo, ¡mi vida! El corazón se me levantaba en armas en pos de tu silencio.
Aún recuerdo cuando delante de cada pretexto había un "pero te quiero" y te quería sin preguntas hasta que se nos agotaron las respuestas, las razones. Nos cayó encima una realidad en la que ya no podías mirarme sin querer escapar. Así conocí lo complejo en ti, más allá de lo ruidosa que  pudo ser tu sonrisa y de lo discreta que era tu tristeza, mucho más allá había un hombre pronunciando un adiós en voz baja, como para reducir el impacto; pegaste la vuelta, te fuiste lejos, te fuiste lejos de mi presente, lejos de mi cariño, cerca de mi tristeza y aún más cerca de la añoranza.
Nadie me advirtió que este era un viaje redondo, no sabía que volvería al punto de partida, reconociendo que ya no eres conmigo pero eres parte de mí, parte que me parte; el sueño, el ceño, la madre, el hambre, la sombra del alma, las ganas más vanas, mi vida y mi muerte, quizá eras ambas. Y te perdí. Te perdí antes de que te fueras innumerables veces.
Y desde que te fuiste sentí envidia de quien pudiera pronunciar tu nombre sin titubear; me daba miedo volverte a ver, pero me aterraba pensar en no verte nunca más.
Era casi increíble, tu paso por mi vida llegaba a su fin, no te volvería a ver, ya no como en aquellos días.

Amén de que ya no podíamos volar, te fuiste volando.

A tu lado la vida era inversión y sin tu mano la muerte me cobraba peaje. Me enterré viva, deje abajo el corazón y la poesía; y ya medio muerta, mi alma salió de entre carroñeros, quienes no se cansaron de decirme que el amor es un fosa para vivos, salió a rescatarme y desde entonces emprendí una vida nómada en la que ya no eres lugar, refugio ni atajo.
Porque en un rincón de mis suspiros te guardo y te juro que al evocarte el viento susurraba tu nombre, y por todos los ayeres que creímos que llegaríamos al día de hoy juntos, ¡salud compañero!

Quizá, quizá nos volvamos a encontrar en este karmático juego de almas, más aguerridos y menos necios; por lo pronto nuestro tiempo y espacio han culminado y resulta irremedible que no te volveré a ver, que no me verás más pero aquello no nos ha de quebrar en llanto pues hoy me atrevo a dirigirme por última vez a ti como persona y ya no como recuerdo, como el que eres y no como al que fuiste o al que soñaba que fueras; me dirijo a ti no con una nota suplicante, sino con el afán de agradecerte; a ti, por llegar, por quedarte a contemplar la vida a un lado mío, gracias por los besos, gracias por el apoyo, la compañía, las carcajadas, las cartas, tu distraída forma de abrazarme, gracias por las madrugadas, los cumpleaños, la confianza, la molestia, el tiempo, las canciones, los lugares; gracias porque contigo descubrí que en mí hay una fuente inmesurable de amor, gracias porque a tu lado supe de victorias y derrotas, supe de lucha y despedida, de nervios, ancias, neurosis y empatía.
 

Gracias porque tu abrazo era la parte favorita del día, porque llegaste en el momento oportuno y detrás de tu paso el atraso nos mostró que el amor te tumba de la cama al cielo y del cielo al suelo.
Gracias por ser ruiba, gloria y abismo a la vez.
Contigo aprendí a esconderme de la lluvia, ahora sé que el agua sólo moja y que con protegerme no evito empaparme.
Que tengas suerte, mi buen amor, que te amen como mereces y que vuelvas a amar con el aire de quien cree que la vida no le alcanza para entregarse.
Ahora, es mi turno, voy a invocar mi silencio, voy a abrazarme y decirme que he sido valiente, que incluso lo he hecho muy bien; que sentir no es malo y no es de aquello de lo que se debe huir, y sobre todo, es momento de asumir que yo también volveré a amar, ya con un amor propio que echó raíz, porque la vida me rebasa, y el camino suele ser tan disfrutable como el destino, porque sentir es el verdadero propósito y en este viaje yo me hallé, me perdí y me encontré con la promesa de no volverme a soltar.
Gracias al amor: divina ruta para el lugar más peligroso, el paraíso, uno mismo.


***

Para conocer más sobre el trabajo de las poetas, te invitamos a revisar sus perfiles:

Caperucita Loba

Luciana Villegas

Martha Mega

Nahui Olin

y si queres escuchar una nueva propuesta musical, entra al soundcloud oficial de Fuimos Oro.


La poesía, como el amor, nos traslada de forma metafórica de la muerte a la vida y viceversa. De los poetas debemos aprender a contemplar lo existente y lo inexistente desde la cima de los sentimientos, en la que se descubre lo misterioso a través de los ojos que escriben y de manos que observan un fuego inextinguible.
 Te invitamos a leer estos poemas de desamor que nos recuerdan que los amantes provienen de muchos distintos.



Referencias: