INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Poemas que debes leer si estás sufriendo un amor no correspondido

10 de octubre de 2018

Beatriz Esquivel

¿Alguna vez alguien no ha correspondido tus sentimientos? No estás solo, estos poetas te entendían a la perfección.


El amor es uno de los temas universales de la literatura que ha inspirado a miles de escritores tanto en la narrativa como la poesía, así como el teatro. Una de las parejas más representativas de la literatura como Romeo y Julieta es en realidad sumamente trágica y dramática, misma que puede diferir mucho de nuestra realidad.


Sin embargo, algo que puede resultarnos un tanto más cercano, son los sentimientos no correspondidos. Así como el amor puede ser un tema muy poderoso para los escritores, el rechazo puede serlo aún más, en especial cuando a pesar de la negativa no se deja de amar al otro. En ese sentido, el amor no correspondido viene acompañado de un afán por creer en el amor —por más cursi que suene— o de la desazón y decepción en éste.


La poesía, así como el resto de la literatura, es uno de los medios ideales para llegar a la catarsis, tal vez cerrar un ciclo o simplemente el medio perfecto para poder enunciar aquello que sentimos y encontrar las palabras adecuadas. Sea que quieras dedicar alguno de estos poemas o simplemente encontrar consuelo entre sus versos, estos poemas podrán serte muy útiles:


-

José Ángel Buesa, "Te digo adiós, y acaso te quiero todavía"


Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.

Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.

No sé si me quisiste... No sé si te quería...

O tal vez nos quisimos demasiado los dos.


Este cariño triste, y apasionado, y loco,

me lo sembré en el alma para quererte a ti.

No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;

pero sí sé que nunca volveré a amar así.


Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,

y el corazón me dice que no te olvidaré;

pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,

tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.


Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,

mi más hermoso sueño muere dentro de mí...

Pero te digo adiós, para toda la vida,

aunque toda la vida siga pensando en ti.



-

José Ángel Buesa, "Poema del renunciamiento"


Mon ame a son secret...

ARVERS



Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,

fingiré una sonrisa como un dulce contraste

del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.


Soñaré con el nácar virginal de tu frente,

soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,

soñaré con tus labios desesperadamente,

soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás. 1


Quizás pases con otro que te diga al oído

esas frases que nadie como yo te dirá;

y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,

te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás. 2


Yo te amaré en silencio como algo inaccesible,

como un sueño que nunca lograré realizar;

y el lejano perfume de mi amor imposible

rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.


Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,

—el tormento infinito que te debo ocultar—,

te diré sonriente: «No es nada... Ha sido el viento».

Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!




-

Miguel Hernández, “Soneto 9″ en El rayo que no cesa


Fuera menos penado si no fuera


nardo tu tez para mi vista, nardo,


cardo tu piel para mi tacto, cardo,


tuera tu voz para mi oído, tuera.

Tuera es tu voz para mi oído, tuera,


y ardo en tu voz y en tu alrededor ardo,


y tardo a arder lo que a ofrecerte tardo


miera, mi voz para la tuya miera.


Zarza es tu mano si la tiento, zarza,


ola tu cuerpo si la alcanzo, ola,


cerca una vez pero un millar no cerca.


Garza es mi pena, esbelta y triste garza,


sola como un suspiro y un ay, sola,


terca en su error y en su desgracia terca.



-

Eduardo Lizalde, El tigre en la casa, extracto.


3


"Lo he leído, pienso, lo imagino;

existió el amor en otro tiempo."

Será sin valor ni testimonio.

Rubén Bonifaz Nuño

Recuerdo que el amor era una blanda furia

no expresable en palabras.

Y mismamente recuerdo

que el amor era una fiera lentísima:

mordía con sus colmillos de azúcar

y endulzaba el muñón al desprender el brazo.

Eso sí lo recuerdo.

Rey de las fieras,

jauría de flores carnívoras, ramo de tigres

era el amor, según recuerdo.

Recuerdo bien que los perros

se asustaban de verme,

que se erizaban de amor todas las perras

de sólo otear la aureola, oler el brillo de mi amor

—como si lo estuviera viendo.

Lo recuerdo casi de memoria:

los muebles de madera

florecían al roce de mi mano,

me seguían como falderos

grandes y magros ríos,

y los árboles —aun no siendo frutales—

daban por dentro resentidos frutos amargos.

Recuerdo muy bien todo eso, amada,

ahora que las abejas

se derrumban a mi alrededor

con el buche cargado de excremento.


4


Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;

que se pierda

tanto increíble amor.

Que nada quede, amigos,

de esos mares de amor,

de estas verduras pobres de las eras

que las vacas devoran

lamiendo el otro lado del césped,

lanzando a nuestros pastos

las manadas de hidras y langostas

de sus lenguas calientes.


Como si el verde pasto celestial,

el mismo océano, salado como arenque,

hirvieran.

Que tanto y tanto amor

y tanto vuelo entre unos cuerpos

al abordaje apenas de su lecho, se desplome.


Que una sola munición de estaño luminoso,

una bala pequeña,

un perdigón inocuo para un pato,

derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas

y desgarre el cielo con sus plumas.


Que el oro mismo estalle sin motivo.

Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa

se destroce.


Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,

tanto imposible amor inexpresable,

nos vuelva tontos, monos sin sentido.


Que tanto amor queme sus naves

antes de llegar a tierra.


Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,

niños, animales domésticos, señores,

lo que duele.





-

Garcilaso de la Vega, "Soneto XIII"


A Dafne ya los brazos le crecían

y en luengos ramos vueltos se mostraban;

en verdes hojas vi que se tornaban

los cabellos que’l oro escurecían;


de áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros que aún bullendo ’staban;

los blancos pies en tierra se hincaban

y en torcidas raíces se volvían.


Aquel que fue la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía

este árbol, que con lágrimas regaba.


¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,

que con llorarla crezca cada día

la causa y la razón por que lloraba!



-

Idea Vilariño, "Ya no"


Ya no será

ya no

no viviremos juntos

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme.

Nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.

No llegaré a saber

por qué ni cómo nunca

ni si era verdad

lo que dijiste que era

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.

Ya no soy más que yo

para siempre y tú ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.




-

Miguel Hernández, “Una querencia tengo por tu acento”



Una querencia tengo por tu acento,

una apetencia por tu compañía

y una dolencia de melancolía

por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento,

urgencia de tu garza galanía,

tu clemencia solar mi helado día,

tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay querencia, dolencia y apetencia!:

tus sustanciales besos, mi sustento,

me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,

a serenar la sien del pensamiento

que desahoga en mí su eterno rayo.



-

Federico García Lorca, “Si mis manos pudieran deshojar”


Yo pronuncio tu nombre

En las noches oscuras

Cuando vienen los astros

A beber en la luna

Y duermen los ramajes

De las frondas ocultas.

Y yo me siento hueco

De pasión y de música.

Loco reloj que canta

Muertas horas antiguas.


Yo pronuncio tu nombre,

En esta noche oscura,

Y tu nombre me suena

Más lejano que nunca.

Más lejano que todas las estrellas

Y más doliente que la mansa lluvia.


¿Te querré como entonces

Alguna vez? ¿Qué culpa

Tiene mi corazón?

Si la niebla se esfuma

¿Qué otra pasión me espera?

¿Será tranquila y pura?

¡¡Si mis dedos pudieran

Deshojar a la luna!!




-

Margarita Michelena, “Cuando yo digo amor”


Cuando yo digo amor

identifico

sólo una pobre imagen sostenida

por gestos falsos,

porque el amor me fue desconocido.


   Cuando yo digo amor

sólo te invento

a ti, que nunca has sido.

Y cuando digo amor

abro los ojos

y sé que estoy en medio

de mis brazos vacíos.


   Cuando yo digo amor

sólo me afirmo

una presencia impar

como mi almohada.

Cuando yo digo amor

olvido nombres

y redoblo vacíos y distancias.


   Cuando yo digo amor

en una sala

llena de rostros fútiles

y pisadas oscuras en la alfombra.


   Cuando yo digo amor

crece la noche

y mis manos encuentran

para su hambre doble y prolongada

mi pobre rostro solo

repetido por todos los rincones.


   Cuando yo digo amor

todo se aleja

y me asaltan mi nombre y mis cabellos

y las hondas caricias no nacidas.


   Cuando yo digo amor

soy como víctima.

La inválida en salud.

El granizo y la rosa paralelos.

La dualidad del árbol y el paseante.

La sed y el parco refrigerio.

Yo soy mi propio amor

y soy mi olvido.


   Cuando yo digo amor

se me desploma

la ascensión de las venas.

Sobreviene, un otoño

de fugas y caídas

en que yo soy el centro

de un espacio vacío.


   Cuándo yo digo amor

estoy sin huellas.

De porvenir desnuda

e indigente de ecos y memoria.


   Cuando yo digo amor

advierto inútil

la palma de mi mano ‒que es convexa‒

e increíble

ese girar soltero

del pez en su pecera.


-


¿Conoces otro poema? ¿Cuál fue tu favorito?


*

También te puede interesar:


"Me gustas cuando callas porque estás como ausente" y otros poemas románticos que son machistas

4 poemas de T.S. Eliot para buscar la tierra baldía


TAGS: Amor literatura Poesía
REFERENCIAS:

Beatriz Esquivel


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Pretty In Pink: Step Into The Most Instagrammable Coffee Shop In Seoul Bandas favoritas de Gustavo Cerati que cambiaron su vida This Is The Scientific Reason Why Women Moan During Sex Franco Escamilla, y otros stand-ups en Netflix Chamarras de cobertor San Marcos: Un pasó más para nuestra identidad en la Moda Sinister Colonial Ghost Stories: The Priest's Bridge

  TE RECOMENDAMOS