Letras

La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor

Letras La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor

Toda obra de arte parte de una idea concebida en el mundo interno de su creador. Nace de un cúmulo de procesos neurológicos, factores personales y ambientales que incitan al individuo a transformar o producir algo nuevo trayendo en consecuencia un estado de satisfacción para él y (aunque no siempre) para el grupo que pertenece. Dice Octavio Paz en su libro El arco y la lira: “Cualquiera que sea su actividad y profesión, artista o artesano, el hombre transforma la materia prima: colores, piedras, metales, palabras. La operación trasmutadora consiste en lo siguiente: los materiales abandonan el mundo ciego de la naturaleza para ingresar en el de las obras, es decir, en el de las significaciones”. Visto así, es indiscutible la gama de posibilidades que ofrece el mundo artístico. Lo discutible es el mito de que para crear una obra de arte se deba cargar con un don divino —o maldito— que consuma al creador enalteciendo a la obra misma.

En los inicios de la Antigua Grecia se creía que el poeta debía estar poseído para transmitir una emoción por medio de las obras. Platón en Fedro escribió que “cualquiera que, sin la locura de las Musas, accede a las puertas de la Poesía confiado en que su habilidad bastará para hacerle poeta, ese es él mismo un fracasado”. Existen elementos que muestran el incremento artístico en paralelo al deterioro psicológico de ciertos artistas (como es el caso de las pinturas de Louis William Wain, Vincent van Gogh o los poemas de Gómez Jattin). Son muchos los poetas que, con repetidos episodios de inestabilidad volcaron gran parte del drama y conflictos de su época hacia sus textos (Charles Baudelaire, Virginia Woolf, Charles Bukowski, Miyó Vestrini); sin embargo, la creación poética resta importancia al hecho de que el escritor sufra trastorno bipolar o sea monje budista, se haya titulado en bellas artes o en medicina general.


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 0

Atenea junto a las Musas [Frans Floris, c. 1560]


La poesía surgida desde la “locura” siempre ha sido relevante. Existe una atracción en torno al tabú de las enfermedades psiquiátricas y una necesidad de comprender qué ocurrió en la cabeza de esos poetas. Todo es material de consulta para personas con problemas semejantes, investigadores, científicos y escritores. Basta leer poemas de quienes tuvieron contacto con centros de salud mental para notar un guiño o una línea frontal sobre el sujeto al otro lado del pasillo con el poder de encerrarlos o liberarlos según crea.

El escritor Miguel Marcotrigiano comenta en su artículo "Hanni Ossott de la mano con la muerte": “Los médicos y sus pastillas, entonces, devienen entidades traumáticas. Dejan honda huella: el médico y el progreso que este espera en el paciente, los fármacos y la tortura que estos suponen”. La imagen del psiquiatra es vista como quien prescribe medicamentos que coartan la libertad para dar paso al ciudadano funcional, es quien dice que (tal vez) todo es creación de la imaginación, es quien da las pautas para dormir y “por arte de magia” es quien los hace comer o sonreír de nuevo al mundo. Una especie de brujo o dictador que aparece cada tanto a dar órdenes. Sin embargo, existe una realidad: esos profesionales también llevan ilusiones y problemas. Una vida completa alejada del cliché de la bata blanca. Son capaces (igualmente) de desarrollar obras de arte como cualquier otra persona, de sentir, dudar, crear mundos y escribir como cualquier otro poeta. La creatividad es una capacidad que sólo necesita herramientas mínimas para florecer: una reserva de conocimientos, memoria, pensamiento divergente, imaginación y dominio de un lenguaje que ayuden a compartir el resultado. A continuación se presentan breves reseñas de cinco poetas de habla hispana que a su vez son psiquiatras, con ambas carreras fructíferas.



Sara Cohen [Buenos Aires, 1955]


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 1


Poeta, ensayista, psicoanalista y psiquiatra de niños y jóvenes. Entre sus publicaciones se encuentran los libros de ensayo El silencio de los poetas (2002), La frontera de la lengua (2006), y los libros de poesía Puertas de París (2000), Escena con cartas (2003), El murmullo y la incertidumbre (2009) y La oportunidad (2012).



Ignacio Bellido [Salamanca, 1938]


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 2


Psiquiatra, poeta y escritor. Cuenta con más de una docena de libros de poesía publicados. Obtuvo el Premio Tigre Juan (1980), por la novela Jardín de orates, y el XII Premio Internacional de Poesía Miguel de Cervantes (2007) por el poemario Relativos de duda.



Luis Enrique Belmonte [Caracas, 1971]


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 3


Poeta, narrador y psiquiatra. Ganador de los premios literarios Fernando Paz Castillo (1996), Adonais (1998) y Mariano Picón Salas (2005). Ha publicado los libros Cuando me da por caracol, Cuerpo bajo lámpara, Inútil registro, Paso en falso, Salvar a los elefantes, Pasadizo. Poesía reunida 1994-2006 y Compañero paciente.



Ana María Hurtado [Caracas]


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 4


Psiquiatra egresada de la Universidad Central de Venezuela, poeta, escritora y ensayista. Obtuvo el Premio de Narrativa Julio Garmendia con el cuento “Día de liberación” (1984). Autora de los poemarios El verbo se me esconde, Las pequeñas criaturas de la noche, Elegía mínima (inéditos) y La fiesta de los náufragos.



Mirka Arriagada [Antofagasta, 1964]


La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor 5


Poeta y psiquiatra chilena. Autora de audiovisuales y registros documentales como Continuidad de la memoria y Nudos y desnudos. Ha publicado los libros de poesía Lamentaciones, gemidos y ayes (1998), Autobiogeografía (2002) y Cuando el amor se echó a morir como un perro (2014).

***

Al igual que Bukowski, muchos autores nos han hecho entender que un buen poema destroza cualquier corazón y te desgarra la mente.