Por fin maté todo lo que eras en mí

miércoles, 12 de julio de 2017 5:37

|Janet Sanchez



Todo lo que callamos se guarda en nosotros, se acumula hasta que el peso nos impide movernos hacia adelante. Cada discusión de la que salimos derrotados, cada tristeza que no lloramos, cada sueño que se queda sólo en la memoria, nos llena de ansiedad y arrepentimiento. Pero soltar las palabras, aunque no encuentren oídos, nos libera; y sólo con esa libertad podemos retomar el camino y seguir avanzando.

En el siguiente poema, Janet Sánchez nos enseña a matar todo aquello que vive dentro de nosotros y nos envenena.


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POR FIN ACABASTE DE MORIR EN MÍ

Yo ya no puedo seguir contigo.
Me llené de mucho amor, luego de dolor,
esto es insoportable,
yo ya no puedo seguir contigo.

No me traes calma, mucho menos el amor que siempre prometes.
Tampoco estás en mi vida, presente, acompañando mis esfuerzos.

Te he pensado en algunas ocasiones
y no deseo por ningún motivo volver a viajar en tus brazos
que raspan, son fríos, malos, llenos de dudas.
Si añoro tus palabras crueles y llenas de desprecio
es por la maldita costumbre de tantos años que me llevaron a humillarme.

Hoy quiero que por fin te marches de mi vida,
piérdete para siempre, lejos de mí.
Llévate el poco amor que según me tienes,
llévate tus engañosas palabras sucias,
tus pensamientos falsos e inventados,
llévatelo todo, aquí todo eso estorba.

Por fin acabaste de morir en mí,
mis sentimientos, todo lo que respiraba para poder vivir por ti se murió.
Ya no queda ningún recuerdo
que me pueda llevar de nuevo a tu pecho y descansar en ti.
Siempre has inventado nuevas excusas para desnudarme,
pero me cansé de todas ellas.
Tú no me amas y jamás lo harás.

Te odio mucho.
La tristeza por fin se convirtió
en el enojo que necesito para salir de una vez
del vacío en el que me tienes.
Odio cada respiro tuyo, odio tu mirada,
el cuerpo que tantas veces me llenó de amor.

Lloré tanto por ti,
y me costó casi la vida dejar de extrañarte,
de soñarte.
No soy feliz,
pero tampoco te quiero de vuelta.

Te sepulté debajo de una rosa
que florece gracias a que te fuiste.
Está feliz por tener a sus pies la melancolía que dejaste, a
hora puede hacer lo que ella quiera.

No te necesito más,
no quiero volverte a ver.
Si te encuentro por la calle supondré que todo fue un engaño,
que nunca te conocí,
que fue una alucinación.

Por fin acabaste de morir en mí, por favor no vuelvas nunca.


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Si no has superado a tu amor, tienes dos opciones: leer estos poemas para los que no quieren olvidar o tratar de seguir adelante leyendo estos 5 poemas para superar una despedida.


REFERENCIAS:
Janet Sanchez

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