Te olvidé con la miseria de saber que con eso el corazón se me iba a hacer pedazos

Martes, 30 de enero de 2018 12:18

|Cultura Colectiva

Jorge Alberto Peláez Thomas nos concede este poema, el cual pareciera prefigurar un universo íntimo desde lo literario, que otorga al sentido metafórico un segundo plano frente a un estilo expresivo y claro, que desborda los linderos del tema amoroso, lo erótico y el paso del tiempo en una relación.




Por supuesto que te quiero

Por supuesto que te quiero

¿Qué no ves la manera en que te he olvidado?

Es decir; que no te olvidé como se olvida cualquier cosa vieja, un objeto pesado o un día plano…

Olvidarte me llevó días, meses, rutinas, abstinencia, ¡años!

Te olvidé como se olvidan todas las cosas queridas

Me dolió desprenderme de tu pecho

Me sobrecogió la ausencia de tu abrazo

Y era una cosa tremenda despertarse todos los días buscando en la madrugada tu cuerpo sin encontrarlo

Luego estaban los desvelos, los fríos, la ausencia de tu aroma, mis pasos solitarios, el cajón que guardaba tu ropa y el oscuro rincón donde aún sigue tu retrato.



Por supuesto que te quiero

Es sólo que ya no te amo

Ya no me eres indispensable para el amor, o para el café o para hacerle visitas a tus labios…

Me he puesto a navegar otros mares, abrí distintas aguas con la quilla de mi barco

Y desperté con la sorpresa de amanecer envuelto de otro cuerpo, untado en tu regazo

Te olvidé con la miseria de saber que con eso el corazón se me iba a hacer pedazos

Ya no vienes, ya no voy, y así nos llevó el carajo

Tus insomnios, mi mal juicio, tu mirada, mi caricia, todo se nos fue empolvando

Se llenó de tristeza, de esa que cae como lluvia en los días aciagos

Olvidarte fue amputarme un pedazo de luna

Eras como otra pierna, como una mano

Y bien sabes lo que fuiste tú que me salvaste del cadalso.



Por supuesto que te quiero

¿Qué no ves cómo te fui olvidando?

Me vi forzado a hacerlo antes de que me comieran los gusanos

Antes que todas mis letras acabaran bautizadas con mi llanto

Antes que los días, que la vida, que el cigarro…

Fueran consumiendo a este loco que te amaba tanto

Ya no me causa dolor tu nombre ni imaginarte presa bajo el techo de algún extraño

Ya entendí que tú eres mía, pero que no estarás a mi lado

Sí, yo te quiero…

Sólo que ya no te amo

Y es tan triste darse cuenta de ello, sobre todo cuando veo que tú aún extraño.

Es sólo que ya no te amo

Y es tan triste darse cuenta de ello, sobre todo cuando veo que tú aun sigues amando

Pero yo ya me voy, me volví del mundo, errante camino vagabundeando

Estoy en todas partes y para ti desde ahora. soy un extraño.

*

Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Romain Rigal.

***

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REFERENCIAS:
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