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No cumplí mi parte del pacto: prohibido enamorarse

Letras No cumplí mi parte del pacto: prohibido enamorarse

Quizá ya sepas cómo se siente enamorarse de tu 'amigo con derechos', descubre que hay siempre algo positivo hasta en esta situación desafortunada.


Texto escrito por: Natali Martínez Alanis


Muchos tenemos una historia perdida por allí en la memoria y el corazón que nos hace sentir idiotas, usados, y hasta logran sacar una que otra lágrima desde el fondo del pecho, de esas que queman y calan muy hondo. Una historia que nunca acaba y que cada vez que intentas cerrar los ojos esta ahí, rondando la soledad.


Ésta es la mía.


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Nunca pensé verme una madrugada riéndome de la nada con un extraño mientras intentaba contener las ganas de vomitar causadas por el vodka barato, la baja temperatura y el desvelo; pero allí estaba mirándolo como una completa estúpida, imaginando un cuento de hadas. Nos veía caminando de la mano, y que esas charlas de horas que teníamos en hoteles iban a pasar, en algún momento, a su cama o la mía.


Desde un principio, esa noche fría aclaramos las reglas del juego, pero me olvidé que yo nunca he sabido respetar reglas o límites; acepté las suyas y propuse las mías, haciéndome la superada, la todo lo puedo, la nada me toca. Estúpida ilusa como siempre.


Y no, no lo vi venir, no vi venir que sus mensajes pondrían en esa sonrisa idiota y juvenil en mi rostro; jugué a ser la mejor, la que manejaba todo, me pensé la mujer fría y calculadora; de lo único que puedo culparle es de los secretos compartidos, de las sonrisas cómplices, de dejarme contar cosas que nunca imaginé compartir.


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Me hizo sentir hermosa en el momento en que me creía un monstruo con sus miradas dulces -al final las sentía a todas así- no podía contener la euforia cada vez que sabía tendríamos un encuentros en aquella habitación 16; me sentía una en millón, él confiaba en mis palabras más que en mis silencios, nunca me preguntó si me estaba involucrando emocionalmente, y al final me hizo sentir que había sido sólo un fin de semana en un hotel y no un ser humano.


Nuestro trato de amigos con derecho fue una etiqueta menos hiriente que él deseaba poner a su aventura fija de los fines de semana, al sexo asegurado que tenía de esta ilusa que mientras él jugaba al conquistador, se enamoraba. Debo confesar que hay noches que me reúno con mis demonios para odiarlo hasta que vuelvo en mí y tomo en cuenta que la culpa también la tuve yo; no cumplí mi parte del pacto: "prohibido enamorarse".


Mi corazón no entendió esa parte, empezó a abrirse con él para encontrar una pared cerrada que inocentemente pensé que podría romper, pero él estaba seguro en ese modo vacío de no permitirse sentir, de buscar sólo placer, de no importarle nada; él tenia que ganar la partida y a mí me derrotó.


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Le agradezco siempre por demostrarme que yo nunca iba a poder ser hielo; que soy emociones y amor, y que aunque me usó -con mi entero consentimiento- me hizo fuerte. Me dolió pero sé que algo en él me recuerda aún, quizá como una de sus mayores cacerías o las mejores noches, como sea, me recuerda. Sí fui la ilusa como siempre, pero eso es una parte de mí, algo de lo que antes de conocerlo me avergonzaba, pero ahora me enorgullece.


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Referencias: