Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel
Letras

Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel

Avatar of Patricia J. Dorantes

Por: Patricia J. Dorantes

16 de agosto, 2017

Letras Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel
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Por: Patricia J. Dorantes

16 de agosto, 2017


A continuación un texto de la joven autora Patricia Dorantes, quien pone de manifiesto un ideario de imágenes personales sobre el amor y el desamor.


Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel 1


FRAGMENTOS

Abusando del orgullo que siempre ha caracterizado a mi persona, podría decir que ni siquiera perdí el sueño cuando lo nuestro terminó. Podría inventarte historias fantásticas acerca de los amantes que han desfilado por mi cama desde el día en que rompimos nuestra relación, pero ¿qué caso tendría eso? A riesgo de que me pongas en evidencia con todos tus amigos, te escribo para decirte que sí, te lloré un río. Como la protagonista de la más cursi de las telenovelas, me senté por varias tardes a languidecer en mi lecho, repasando una y mil veces en mi mente lo que pudo haber salido mal entre nosotros. Sin embargo, con el paso de los días comprendí que lo único que me quedaba por hacer era levantar del piso los fragmentos de mi alma y comenzar a reconstruirla poco a poco, tratando de no pensar en el pasado.

 Honestamente imaginé que nunca te volvería a ver, ya que como bien sabes, por cuestiones de trabajo, me tuve que mudar al norte de la ciudad. ¡Pero vaya sorpresa que me dio la vida!


Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel 2


Jamás me habría imaginado que el destino haría que tu destino y el mío se volvieran a cruzar en una céntrica avenida de la ciudad. Tuve que frotarme los ojos un par de veces, para asegurarme que realmente estabas frente a mí. Y así fue. Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel.

No fue necesario que hablaras. Pude sentirlo por la manera en la que me miraste. Un parte de ti estaba casi segura de que, al verte, saltaría a tus brazos, prometiéndote entre ríos de lágrimas que jamás me atrevería a proferir una sola palabra que pudiera perturbar tu paz interior. Pero ese jamás ha sido mi estilo de hacer las cosas, y tú lo sabes bien. Como si no te hubiera visto, seguí caminando como si nada. Me di cuenta de tu intento por seguirme, pero ni así lograste perturbarme con tu presencia. Quise dejarte bien claro que habías perdido el lugar que un día tuviste en mi corazón.

Sin embargo, en la privacidad de mi alcoba, sabiéndome lejos de miradas indiscretas, sin pena alguna le grité al viento que, por una última vez, me gustaría abrazarte con todo lo que me queda de fuerza, jurándote que detrás del espejo negro de mi mirada todavía habita el fantasma de la muchachita ingenua que juró seguirte hasta el fin del mundo, pero tú sabes que detesto las mentiras.


Pude sentir el trueno azul de tu mirada recorriendo cada milímetro de mi piel 3


La verdad, ya ni siquiera estoy segura de alguna vez haber sido esa a la que le dedicaste tantos versos escritos durante largas horas de insomnio.

Tal vez mi identidad se perdió por allí, a medio camino entre mi verdadero ser y el tortuoso laberinto de tus ideas.

Pero no me atrevería a culparte por nada. ¿Acaso no estamos todos formados por piezas que danzan entre lo real y lo imaginado?

Quizás, al que le estoy escribiendo esta carta no es más que un hombre imaginario, una encarnación terrenal de los sueños que me han mantenido viva hasta hoy.

Si alguna vez la vida nos vuelve a unir, ¿podremos aceptarnos tal y como en verdad somos? Sólo el tiempo tiene la respuesta…


*


Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Iris Alba.

Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.


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Tal vez no sabías que estás cometiendo errores a la hora de besar a tu pareja pero no ha querido confesártelo, aquí te decimos cuáles son.


Referencias: