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LETRAS

Quiero dejar de pensar en ti




Dejo de pensar en ti,

quiero continuar este pequeño viaje,

me quiero demostrar a mí mismo,

que solo eres un pasaje,

o tal vez paisaje,

así de mis pensamientos,

pueda yo sacarte.

Hago el intento,

aunque no lo logre,

porque no quiero intimidar,

solo volar,

sin que por ello,

se diga que esto sea fácil,

o de alguna manera frágil.

Los pasados anteriores,

me hacen despertar:

Se demostraron muy real,

o reales,

principales,

existenciales,

posibilidades,

inquietantes,

inmanejables,

insurgentes en el devenir,

por creer en supuestas debilidades,

o posibles ilimitantes,

que no parezcan obediencias,

ni vivir en resistencias,

para entregarse con fuerza,

al amor de alguna amante.

Dejo de pensar en ti,

para no buscarte,

y si dejo de pensarte,

¿me pensarás?

¿Existirás?

¿Qué se quiere,

realmente,

cuando se quiere?


Es mi interrogante,

camino en este viaje,

breve, pero existente,

mientras trato de recordar,

al mismo tiempo,

intento olvidar.

Avanzando como caminante,

o danzante,

en los sueños de un teatro,

inimaginable,

se cierra el telón,

sin función,

sin focos,

sin actores,

ni interpretaciones.

Se le llama cobardía,

pienso que es amarse,

con valentía.

Buscando y encontrando,

en la palma,

adivinaciones,

y en las cartas transcripciones,

o lecturas de un destino,

inexistente,

y sin bemoles.

¡Ay, amores!

¡Ay, canciones!

Interrumpan mis cavilaciones,

para despojarse de los temores,

y los dolores.

Tan solo amores,

de un instante,

fugaces,

en las noches,

y sus bares,

sin pensarte,

sin desearte.

De ti,

no quiero percatarme,

o por lo menos,

haremos el intento,

de negarte,

para demostrarme,

que no eres lo que quiero,

y yo para ti,

menos.

Eso no lo respondo aquí,

no se resuelve así,

es un misterio.

Me detengo en mí.

Respondo a mis secretos,

descubro cantos nuevos,

entre mis dedos,

donde habitan mis anillos,

y mis ambiciones,

de todos los colores,

forjándome un camino,

sin preocupaciones,

solo ocupaciones,

de mi vida y de mi historia,

quizás mi pre-historia,

o la existencia propia.

Te dejo aunque no me pienses,

y ni si quiera te presencie,

que se vuelva un suspiro,

de tan solo un instante,

para dejar de pensarte,

desconociendo los después,

y todas sus interrogantes.

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Etiquetas:desamor
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