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Quisiera que no fuera tan cruel el golpe de tu indiferencia conmigo

Letras Quisiera que no fuera tan cruel el golpe de tu indiferencia conmigo




Yo sólo pido una cosa: no sentir. Arrancarme el corazón si fuera necesario. 

¿Quién en el mundo tendría la dicha de manejar el poder de borrar la mente para poder eliminar por completo lo que pensamos de aquello que nos pertenece? Y que no nos pertenecerá jamás...


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Porque soy una de tantas que sufre y se contiene el llanto, minuto a minuto, aceptando la realidad de la manera más madura que puede. Esforzándose por no engañarse más, casi de modo inútil, con una vil fantasía construida de mil un modos dentro de su cabeza y que nunca podrá ser. 

Maldito seas tú que ni por descuido te asomas a saludar este corazón y esta mente que se desviven dibujando historias con tu recuerdo. Que me mate de una buena vez tu maldita indiferencia porque yo no puedo hacerlo por mí misma...

Y enséñame por favor,

Tan sólo enséñame un poco a no sentir nada hacia ti como tú claramente lo haces sin ninguna complicación conmigo.

Me dueles en los ojos, en el pecho, en el alma pero tú ni al caso. Ayúdame si quiera a borrar cada uno de los toques que le cediste a cada centímetro piel.

Maldito ingrato,

Casi empiezo ya a delirar en las calles, sintiendo que cada hombre que pasa a mi lado huele a ti. Y ahora hasta he empezado a dedicar noches a escribirte líneas que tal vez tú nunca leerás, que yo jamás te enviaré, pero que tengo el valor de poder escribir porque es el único modo humanamente sano que encuentro de quitarme tu recuerdo. Porque si no ¿tú dime cómo? Ya me permití emborracharme con tu persona, en una cama y una alcoba que no fueron mías, y me enveneno la consciencia recordando cada segundo, minuto y hora enlazada a tu cuerpo.  Momentos que me permití vivir y con los que me embriagué hasta que mi alma quedó satisfecha... o al menos eso le hice creer ella.


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Pero la mente es poderosa y vuelve a mí como dolorosa resaca la cruda realidad. Los términos están fijados y deben respetarse. Y me maldigo a mí misma por querer jugar a ser el cazador del cuento y caigo como la inocente presa envuelta en sentimientos a los que siempre huí.

Duele y quisiera que no fuera tan cruel el golpe de tu indiferencia conmigo. 



***

Déjate envolver por las palabras como un veneno placentero. Los sonidos ya no son sonidos, sino imágenes, como las palabras, los silencios, las fantasías


Referencias: