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LETRAS

Rondan moscas en la mente como tercas nostalgias



La ausencia y la muerte, el silencio y el recuerdo (o el olvido). La dualidad de la imagen de lo que ya no está, pero que sí. Lo fantasmal como un preludio de la nada hecha objeto en la punta de la eternidad.

Este poema de Estefanía Rengifo Palomino se circunscribe en la tradición emocional y existencial de la humanidad: cuestionarse sobre el lado reverso de la luz.





Fantasmas indelebles


A ellos se los llevó un soplo inevitable,
un soplo impertinente los arrancó de la tierra fértil.





Como flores extirpadas de un jardín que no se riega
claudican sus almas,
sus esencias, sus cuerpos  ¡y se van!

Entre remolinos sus risas enfrascadas, sus manías, sus virtudes, sus defectos,
y todos sus posibles caducan ¡y se van!





Se lamenta un hasta siempre,
son adioses que latigan.

Y en la tumba sumergida yace un trozo de la vida,
un fragmento de quien llora,
de quien llora la partida.





Voces enmudecidas hablarán,
sólo en ecos del recuerdo se oirán.

Rondan moscas en la mente como tercas nostalgias,
hay moscas en el alma, hay moscas incansables
tan sólo el recuerdo de una caricia extinta, las espanta.





Ellos son los exiliados
que sin planos, ni equipajes, parten
hacia una ciudad invisible, esa que nadie quiere habitar.

Inexplicable, de resignación masiva
es la mano bárbara que los guía a otra travesía,
la misma que conduce a donde nadie sabe.





Son ciclones furiosos e inclementes,
que lastiman desde siempre.

Devastan pechos y rebalsan ojos,
¡y los que aman!

¡Cómo sangra el reverso de los que aman!
Sangra y no hay mejunje ni lo habrá,
la respuesta es porque ellos duelen
¡Aquí duelen!
Donde es imposible acariciar.





Hay consuelos cómplices, el reloj y el calendario,
mil dolores resuelve el tiempo
y ni un recuerdo disipará.

Un aroma inocente evoca sonrisas a los rostros,
a los que aguardan su turno en la estación.





Hasta entonces reconozco que existen fantasmas indelebles,
que al morir este poema resucitan.

Inacabables, eternos,
ya no hay difunto.

***

La vida es amarga si te la imaginas dulce. Quizá no cambie demasiado, pero definitivamente es mejor con dos cosas: música y poesía.

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Etiquetas:poemas
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