Grito que estoy vivo sólo para ver si alguien me responde

jueves, 15 de junio de 2017 11:07

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Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013) fue un traductor, ensayista y poeta mexicano nacido en Veracruz. También se convirtió en un importante investigador miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, profesor de latín en la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro del Colegio Nacional. Los conocimientos de las lenguas clásicas se ven reflejados en su obra. La poesía de Bonifaz Nuño es una mezcla entre la precisión y la técnica de la tradición greco-latina, y la cotidianidad del lenguaje coloquial; como si quisiera llevar lo clásico al día a día de la Ciudad de México. El escritor desarrolló sus propios sistemas de versificación y estrofas para sus poemas. En cada verso se refleja el terrible peso de la cólera, la melancolía y la soledad sin remedio; pero también destellan los rayos de la ternura, el amor y la esperanza.

El poema que te compartimos aquí forma parte de su libro "Fuego de pobres" (1961), y refleja la idea de que se llora cuando la ciudad se vuelve inhabitable, que el llanto acompaña al solitario, que se llora también para soltarlo todo de una vez y al final darse cuenta de que no vale la pena llorar.


sonidos-ambientales-lluvia


Nadie sale...

Nadie sale. Parece

que cuando llueve en México, lo único

posible es encerrarse

desajustadamente en guerra mínima,

a pensar los ochenta minutos de la hora

en que es hora de lágrimas.

En que es el tiempo de ponerse,

encenizado de colillas fúnebres,

a velar con cerillos

algún recuerdo ya cadáver;

tiempo de aclimatarse al ejercicio

de perder las mañanas

por no saber qué hacerse por las tardes.

Y tampoco es el caso de olvidarse

de que la vida está, de que los perros

como gente se anublan en las calles,

y cornudos cabestros

llevan a su merced tan buenos toros.

No es cosa de olvidarse

de la muela incendiada, o del diamante

engarzado al talón por el camino,

o del aburrimiento.

A la verdad, parece.

Pero sin olvidar, pero acordándose,

pero con lluvia y todo, tan humanas

son las cosas de afuera, tan de filo,

que quisiera que alguna me llamara

sólo por darme el regocijo

de contestar que estoy aquí,

o gritar el quién vive

nada más por ver si me responden.

Pienso: si tú me contestaras:

Si pudiera hablar en calma con mi viuda.

Si algo valiera lo que estoy pensando.

Llueve en México; llueve

como para salir a enchubascarse

y a descubrir, como un borracho auténtico,

el secreto más íntimo y humilde

de la fraternidad; poder decirte

hermano mío si te encuentro.

Porque tú eres mi hermano. Yo te quiero.

Acaso sea punto de lenguaje;

de ponerse de acuerdo con el tipo

de cambio de las voces,

y en la señal para soltar la marcha.

Y repetir ardiendo hasta el descanso

que no es para llorar, que no es decente.

Y porque a la verdad, no es para tanto.


lluvia paraguas


**

La Poesía mexicana de la época de Los Contemporáneos marcó un antes y un después no sólo en el género, sino en toda la Literatura nacional. Rodolfo Usigli y sus poemas de la muerte, y Rosario Castellanos con su valiente poesía del amor son grandes figuras entre los escritores mexicanos.

REFERENCIAS:
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