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Rubén Bonifaz Nuño: El poeta mexicano que nunca pudo enamorar a su musa

Letras Rubén Bonifaz Nuño: El poeta mexicano que nunca pudo enamorar a su musa

Corría el año de 1989, un hombre se acerca a una actriz, que por aquel entonces protagonizaba El extraño retorno de Diana Salazar, para regalarle una joya labrada por él. El obsequio no estaba hecho de oro o plata, sino de palabras en versos, se trataba de un poema titulado "Pulsera para Lucía Méndez". De aquel suceso queda una fotografía en la que se ve a la actriz con el libro en la mano y una pose seductora frente a la cámara, a su lado, el poeta la abraza con una sonrisa tímida, tal vez nerviosa por estar al lado de su musa; el nombre del autor era Rubén Bonifaz Nuño.


Nacido en Córdoba, Veracruz, en 1923, estudió Derecho en la UNAM, pero aprovechó sus conocimientos en latín adquiridos en la carrera para leer autores como Ovidio o Virgilio en su idioma original, gracias a esto su pasión por la literatura se fortaleció. Durante los años del 51 y el 52, el poeta fue becario en el Centro Mexicano de Escritores. A partir de esto, formó una larga carrera en las letras, a pesar de haber estudiado derecho se volvió un reconocido profesor de latín en la Facultad de Filosofía y Letras; además de ser un gran traductor de latín y griego. Uno de sus puestos más reconocidos fue el que tuvo como director de la Bibliotheca Scriptorum Græcorum et Romanorum Mexicana; lugar en el que tradujo autores griegos y latinos, como Homero o Virgilio. En las librerías de la UNAM se pueden encontrar traducciones de textos como la Ilíada o La Eneida, realizadas por Rubén Bonifaz Nuño, en ediciones bilingües y con un extraordinario aparato crítico.


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Su conocimiento en la poesía grecolatina lo llevó a realizar experimentación en su obra, sus poemarios que más destacan son El manto y la corona (1958) y La flama en el espejo (1971), entre otros. Es conocido por sus poemas amorosos, pero sus letras cuentan con una temática diversa. En su poema "Por los que llegan tarde a las fiestas" hallamos un tema interesante: la voz poética se enfrenta ante el dilema de ser invitado a una festividad importante, habla sobre la emoción de tal acontecimiento y el temor que existe de presentarse en sociedad o hablar con una mujer hermosa. La idea podría parecer un poco extraña, aunque cualquier joven tímido, de esos que escriben poemas en la parte trasera de su cuaderno durante sus ratos libres, se sentiría identificado.


El escritor mexicano Vicente Quirarte se refiere a Rubén Bonifaz como un adolescente, pues sólo basta con leer su obra para que cualquier chico de prepa se sienta reflejado con la voz poética que teme hablar con la mujer amada o le tiembla la voz al decirle a una exnovia —o a un exnovio—, "si todos sabrán que estoy quemado, ninguno sabrá que por tus llamas"; al mismo tiempo es innegable la maestría con que el autor manejaba el encabalgamiento y el dominio de la métrica que desarrolló gracias a sus lecturas de la poesía griega y latina.


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El poema "Pulsera para Lucía Méndez" se compone de algunos sonetos encadenados en el último y primer verso. El soneto es uno de los géneros poéticos más importantes dentro de la lengua española, está compuesto por 14 versos endecasílabos (dos cuartetos y dos tercetos), con rimas asonantes en el siguiente orden: ABBA ABBA CDC DCD, es decir que los versos riman con las letras que hacen pareja. Seguir dicha estructura es complicado, pues debes tener la destreza de plantear una idea coherente en el las rimas y extensiones que la estructura exige. Rubén Bonifaz Nuño aumentó la dificultad al momento de unir el último verso del primer soneto con el primero del segundo; el último del segundo con el primero del tercero y así sucesivamente con el siguiente resultado: ABBA ABBA CDC DCD DFFD DFFD GHG HGH (…):


Cuando adiós me dijiste, te he encontrado;

te dije adiós, y me quedé contigo.

Me es —porque te recuerdo— el tiempo, amigo;

pueblas lo que vendrá de ese pasado.

 

Adiós te dije: en sombras me has dejado;

dijiste adiós: sin porvenir te sigo.

Ya soy —te fuiste, el tiempo es mi enemigo—

el sin remedio, el nunca recordado.

 

Afila sin objeto una esperanza

—de noche estoy, te columbré de día—

alegre, el corazón de la tristeza.

 

Cambia todo, tú quedas sin mudanza.

Y el tiempo es nada, y luce —ya lucía—

lo que pone de lujo mi pobreza.

 

  

Surge a compás, gozante ligereza;

tú, no solemne danza ni onda triste;

si pasión que se enfiesta y se desviste,

ángel felino que se despereza.

 

Lucía de los pies a la cabeza

tu gloria, y eras todo cuanto existe.

Ya levantas los brazos, ya la hiciste,

ya das un paso: tu canción empieza.

 

Cerca de tan lejana, de ti misma

te vas colmando; esplendes y construyes

tu risa, y cantas, y te da la gana.

 

Andas, aplaudes, dices; ya se abisma

en ti el deleite, ya lo restituyes;

ya el ánima suspira y se aliviana.

 

 

 

Plenitud juvenil de la manzana

pulida por el sol cuando madura;

el cielo, en ti, encandila y se adulzura;

ayer con hoy alegras, y es mañana.

 

Divinizando tu disfraz de Diana

Salazar, amotinas tu figura;

mueves un hombro o quiebras la cintura,

y agarro mi patín. Tú, soberana.

 

Cielo trigal, candil en lo profundo,

presente del futuro, sol esbelto

multiplicado en cortes de diamante.

 

Yo la miraba, y era de otro mundo:

la estrecha falda y el cabello suelto.

Y lucía magnética y radiante.

 

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Boni, como era apodado el poeta por sus amigos, murió el 31 de enero de 2013. Tras su deceso Lucía Méndez puso en Twitter: "Gracias, Nuño, por mi libro, 'PULSERA PARA LUCIA MENDEZ', nunca lo olvidaré. Rubén Bonifaz Nuño un ser maravilloso, descanse en paz". Es sabido en el mundo de las letras que la actriz nunca le hizo caso al poeta, pues entre aquellas páginas de la literatura mexicana quedan los versos de un extraordinario escritor reconocido y multipremiado por los amantes de la poesía. Tanto en su "Pulsera para Lucía Méndez" como en otros tantos poemas, demostró su maestría con las estructuras poéticas y su dominio de la métrica, herramientas que lo convirtieron en uno de los mejores escritores mexicanos durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.



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Tal vez no sabes qué tipo de amor tuviste con tu pareja, por eso, te compartimos estos poemas para entender los amores que has experimentado alguna vez en tu vida.


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Otras fuentes:

Quirarte, Vicente, “Un adolescente llamado Rubén Bonifaz Nuño” en Los universitarios. Nueva época, núm 109, marzo 2013, México, UNAM, pp: 16-19.