Sentirte fuera de mi corazón me ha hecho medir todo lo que te amo
Letras

Sentirte fuera de mi corazón me ha hecho medir todo lo que te amo

Avatar of Ivonne Mend

Por: Ivonne Mend

22 de marzo, 2017

Letras Sentirte fuera de mi corazón me ha hecho medir todo lo que te amo
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Por: Ivonne Mend

22 de marzo, 2017




Cuando el miedo y la confusión invaden nuestra vida, a veces no tomamos las mejores decisiones:


Un día ordinario me sentí presa de mis miedos, el temor me poseía, lo sentía avanzar por mi cuerpo en cada una de mis células, y más confundida que nunca te dije: me rindo hoy.
No puedo continuar, prefiero soltar tu mano ahora, sigue tu camino. Agradable fue la coincidencia en tu vida, pero no tengo fuerza… Y un silencio se apoderó de todo, mis palabras resonaron como ecos gigantes chocando una y otra vez en el espacio, en nuestras mentes.

Mis turbaciones son oscuras tanto que no puedo ver un camino para los dos. ¡Esto es imposible!, pensé. Me aparté y te alejé. Esta vez no era uno de eso juegos en los que me alejo para contar el tiempo que tardas en correr tras de mí. Era real, la razón le ganaba al sentimiento. El pensamiento vencía en la contienda del amor. El juicio tomaba el dominio. No había más.


poemas de tristeza

Fueron unos días perpetuos, grises, llenos de penumbra. Quise correr a tus brazos y decirte que tenía miedo, que tan sólo me abrazaras, pero en silencio. En la soledad fui firme y me quedé en ese lugar frío y oscuro lejos de ti. Reforzaba mi idea repitiéndome que esto era una imposibilidad total, tengo que mantener esta distancia, debo ser fuerte sola.

Me pedías explicaciones mil veces, no tenía razones, no tenía palabras sólo mi determinación de que esto era una locura tremenda. Creo que el amor es una utopía, tan sólo una quimera, con mayor razón nuestro amor era el mayor desvarío, jamás imaginado. Individuos de dos mundos distintos, figuras con latitudes lejanas queriendo coincidir, cómo habríamos de romper con tantas coordenadas en contra, improbable de suponer, siquiera.  

Las realidades palpables me aplastaban, y con las rodillas temblorosas no podía reñir en esa adversidad. Pasaban los segundos como milenios en condena. Te pensaba y me revolcaba repasando mis dudas sin poder manifestar todo lo que me invadía, las tinieblas que me perseguían. No tenía sueños extraordinarios, tan sólo pesadillas me atormentaban.  


poemas desamor

En la angustia más estúpida me hundí y te arrastré a ese lugar, mi imprudente forma de salvarnos fue la de sepultarnos en vida. Allá en tu espacio embrollado y confundido no me conseguías entender, y yo sufría por no tenerte. Empezó la disputa de la razón y el espíritu, mi corazón sin permiso ya latía con el tuyo, rompiendo con tanto meridiano. Absorta en mis dudas no logré ver la fuerza que albergábamos y seguí en pie, defendiendo la impresionante y lógica idea de rendirme.

Cómo pude sincronizar esa tontería, queriendo ir contra lo que dicta el sentimiento. Tu alma y la mía ya se habían encontrado, se habían entendido. No importaba si meridianos y paralelos nos aguardaban o si todo el peso de mis miedos y mi razonamiento inútil nos aplastaban. Nuestro sentir era más fuerte ahora, lo podía ver y rompí con esa cordura de pensarnos imposibles, irreales. Ahora que lo sé, siempre tengo en mente unas veinte imposibilidades y una a una se vuelven realidad.

Derroté al pensamiento, a la razón, y volví a tu lado, con el corazón latiendo y sangrando en mano, te hice ver que eras para mí perfecto, único. De mi interior nació la humildad más grande y pura, para poder hablarte, para remediar ese dolor que había causado. Tan sólo quería estar a tu lado, en el infierno, en el otro lado de mundo, bajo la tierra o donde el destino nos colocara… pero a tu lado.

Haber dudado de nuestra unión me convenció de su pureza e intensidad. Era la señal que me daba la certeza de que somos. Sentirte fuera de mi gravedad, lejos de mi abrazo, me ha hecho medir todo lo que te amo.


poemas de desamor


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Así como la poesía sana, también nos puede herir con sus versos más filosos para recordarnos que la vida también consiste en dolerse, como estos 4 poemas de una mente atormentada por un corazón envenenado de amor.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Cayetano González.





Referencias: