Sin sentidos hormonales, a esto huelen las despedidas

Lunes, 20 de junio de 2016 6:42

|Maca
sentidos hormonales


¿A qué huelen las despedidas? A nostalgia, así como la lluvia.
La lluvia huele a recuerdos, a melancolía.
La lluvia se lleva consigo un poco del presente y te trae un poco de pasado; la lluvia limpia y me tiene aquí tratando de escribir sobre despedidas.

Somos tan cobardes para despedirnos; como si las cosas nos pertenecieran, pero nada es nuestro. Debería ser simple decir adiós.
Pero decirte adiós ese día me dejó en el suelo, y tú fuiste tan valiente, tan acertado, tan como si no hubieras sentido nunca nada.

Nos hacemos viejos, el tiempo pasa, la gente se va: decimos adiós, hasta pronto, hasta luego; hasta nunca ¡Chau! Qué te vaya bonito. Y justo en ese momento la vida adquiere otro significado, se pone en modo disfrute, como si no hubiéramos podido disfrutar antes, pero es que esta vez sabemos que no volveremos. O sí, quién sabe.

sentidos hormonales 1

Estamos tan desconectados de todos y todo, pero al mismo tiempo tan cibernéticamente conectados, compartiendo enseñanzas y convirtiendo nuestra vida en un cliché espiritual barato, en el que en diez sencillos pasos encontrarás la felicidad, o el amor, o la paz. En el que caminamos con una mano por delante y otra por detrás.
Y sigo divagando en letras sin sentido, como la vida.
Adiós; despedidas reales a gente de verdad, momentos de verdad.
Adiós y hola, qué tal, cómo estás.
Tan absurdo como lo incierto, tan mágico como lo eterno, tan vago como el recuerdo.
Soltar todo, absolutamente todo. ¿Qué es todo? Nada, olvídalo, quizá me complique la existencia yo sola, pero es que, ¿a quién le gusta despedirse?
No vuelve, nada vuelve.
Y aprendemos que en el presente se vive, se disfruta, se ama y quien se distrae se pierde.
¿Y entonces? Entonces camina con atención, que esto no vuelve, que esto se va. Y es que parecemos mosquitos buscando luz. Buscamos la iluminación en todos lados y no nos damos cuenta de lo esencial de la búsqueda, vamos despidiéndonos de todo, pensando que lo nuevo llenará huecos internos y no es así.
Mira adentro, bien adentro te digo. Piérdete en un lugar donde el tiempo no existe, porque en realidad no hay tiempo. Y tu realidad la creas tú.
Y el amor, ¡ay! el amor: tan lleno de ilusiones, de sonrisas, tan lleno de despedidas. Y un adiós más y me vuelvo de piedra. Y entonces vuelves a caer, y lo haces sin cautela.
Y es que, ¿la cautela qué? Temores de abandono que nos hacen soltar la cuerda antes de que el otro lo haga. Y aquí me tienes, escribiendo sin sentido, porque sin sentido se vive y con sentido, creo, se muere. Pero la muerte tampoco existe, digamos que cambias de cuerpo y vuelves acá, a lo mismo ¿Y si no quiero? Y entonces nos dicen que vivamos en forma de rutina y esa forma me asusta; aceptemos que es la forma más aburrida de una geometría elaborada, porque sagrada no es.
Sagrada es la libertad y sagrado es tu deseo de hacerla tuya.
¿La haces tuya?

sentidos hormonales 2

Pasa que te encuentras y te descubres, y todo pierde sentido, porque hasta los más bello de la realidad humana forma parte de un circo. Un circo del que todos formamos parte.
A mí no me engañan, que el de arriba debe estar soltando carcajadas de vez en cuando.
Somos hormigas que van por ahí tratando de conectar; las hormigas son ciegas, como nosotros. Somos hormigas y nada, que es divertido escaparse de todo y pensar que quizá todo es inventado y que quizá podamos inventar otro camino.
Revolución, pero desde adentro, desde tu esencia, desde lo que realmente eres.
Revolución donde quepamos todos y miremos a los ojos de nuevo.
Que odioso ser hormiga. Me estoy yendo. Me conecto y me desconecto, y les doy un relato tan efímero como esa lluvia que me trajo a aquí, a querer calmar el mar que hay en mi cabeza para poder nadar en él, hundirme en él, disfrutar de él.

¿No se trataba de disfrutar el momento? Es cansado, lo sé. Pero dale, hazlo, que así duele menos un adiós, y así dejas ir a la primavera con tanta paz que el invierno ni se siente, y así sigues sintiendo la locura, la alegría de vivir, de dejarse vivir. Y es que hay que vivir, así sin más, vivir.
Listo, era todo.



La nostalgia de los adioses llenan el cuerpo y la sangre, pero las letras son consuelo y alivio, por eso te dejamos 5 poemas de desamor para superar una despedida y Las mejores frases para decir adiós, si no sabes cómo hacerlo, a pesar de que nunca es fácil.

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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen a la artista italiana Aliona Donca, conoce más sobre su trabajo en su página oficial.



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