Me mojo una y otra vez, mi cuerpo hierve

Viernes, 12 de enero de 2018 13:04

|GothicusMx



En el siguiente cuento de Gothicus, los protagonistas viajan a través del placer, sus almas escapan y van más allá de los límites de su cuerpo, se convierten en un templo de pasión.





SIN TI O SIN MÍ NO EXISTIMOS, RESULTARÍA IMPOSIBLE

 

Nos caímos de la cama más de una vez, reíamos, nos besábamos. Nada importaba, pasaban horas y a veces días. No comíamos, nos alimentábamos uno del otro. Conocías mi cuerpo de memoria y yo repasaba el tuyo uno y otra vez. Viajamos en un mundo paralelo. Sólo somos tú y yo, no necesitamos estimulantes, a veces sólo una cama; pero no importa, nunca importa. Me seduces, te gusta controlarme y yo… me dejo llevar.

 

Puedo decir mil veces que sentir tu cuerpo, tus manos, tu piel, tu barba crecida sobre mis pechos y sobre mi cuello pica, raspa pero me estimula. Sentir que me tomas por la cintura con tus manos mientras veo el piso, el cielo. Me siento tan expuesta y tú me llevas hacia ti una y otra vez y no puedo escapar, no quiero salir. Estás encima de mí, encorvado, tu pecho en mi espalda, tu cuerpo pegado, estoy atrapada, tú dentro de mí, tengo ansiedad y emoción. Me siento mojada una y otra vez, mi cuerpo hierve, tiembla, siento como revientas y me gusta, quiero estar más pegada a ti, duele, me duele pero estoy ahí para ti.

 

Me tomas en la esquina de la habitación, volteamos a la ventana, vemos gente afuera, tan común, tan normal, caminan mientras tú me giras y me levantas y me llevas con tanta intensidad que no puedo hablar. Busco eso, eso que sólo tú me das, sentirme atrapada, no quiero que termine. Tanta ansiedad y tus impulsos son una droga de la que quiero más, repetir esa emoción de pecado, de sentirte expuesta, usada.

 

La gente ve siluetas pero no pueden ver más, somos sólo siluetas para ellos. Me llevas a la terraza, la noche es nuestra. Tomo tus manos, las llevo a mis pechos, a las nalgas. Son dedos largos y tus brazos fuertes. Me levantas y llevas mis piernas a tus hombros, tú de pie. Nos vemos a los ojos, nos conocemos, no me sueltas. Sabes que debo estar ahí para el final. Te acaricio todo con la boca, tus venas resaltan en la parte baja de tu estómago, las sigo, las beso. Repaso tus piernas con mordiscos, son fuertes y anchas; te rasguño, te muerdo y me controlas. Vuelvo al medio de ti para esperar el final.

 

Sé que terminarás porque tiemblas mientras estiras tus pies con fuerza. Los músculos de tus piernas se endurecen, los puedo sentir porque las toco con mis antebrazos. Volteas tu cara y tu quijada se extiende y se aprieta, tu cuerpo está rígido. Te veo mientras pasa y de pronto te relajas y volteas a verme, te sientas y me tomas con tus manos por el cuello y reímos y sudamos. Los ojos están desorbitados, nos falta la fuerza, nos abrazamos y caminamos a donde sea que podamos acostarnos, otra vez uno encima del otro, y dormir para soñar. 

 

Pasamos horas desnudos, tirados ahí sobre un colchón en el piso. Una sábana nos cubre a la mitad, el abanico blanco del techo gira lentamente. La cortina se levanta a veces por el poco aire que se cuela por la ventana. Silencio, todo en silencio como si en esa habitación hubiera una tregua para dejarnos descansar. El ruido de un radio, el caminar de la gente afuera nos hace saber que estamos de nuevo en la realidad. La mesa, un sillón, llaves colgadas en la pared, todo sigue ahí pero nosotros no. Nuestras almas se liberan, están en un plano distinto.

 

Es un plano indescriptible, en mi sueño volamos, te veo y te llevo de la mano. Estoy segura de que tú sueñas conmigo, porque eso pasa con dos seres tan compenetrados que se entienden en un plano sin fin. Fluimos, nos perdemos, eres mi guía, mi raíz. Nos descubrimos emocionales y creativos. Me escuchas, te comprendo. Me cuidas y te doy mi tiempo.

 

No hay escenarios preparados, no es amor común. Es deseo, es entendimiento, es un fuego interior que no se apaga, que sólo se calma pero que se aviva cuando estamos juntos y solos. Sin ti o sin mí no existimos, resultaría imposible. No me defines y yo te entiendo. Estamos porque sabemos que debemos estar.


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REFERENCIAS:
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