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El día que París se convirtió en una fiesta llena de artistas y escritores intelectuales

6 de junio de 2018

Ignacio Bustos

A 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, París fue el centro de todas las vanguardias artísticas e intelectuales del período de entre guerras, con gran influencia durante el siglo XX.

Texto escrito por Ignacio Bustos

 


Fines de la década de 1910 y comienzos de los años 20. Aquellos fueron años cargados de bohemia e imaginación, en el que París fue tomado por asalto por una variopinta troupe de artistas, escritores y más tarde intelectuales. Era una ciudad donde el aire estaba cargado de pura inspiración. La gran mayoría de los que frecuentaban esos ambientes habían intervenido en la reciente Primera Guerra Mundial o sido profundamente afectados por el conflicto. También fue un gran punto de partida para la moda y el diseño. El charleston, el baile de novedad en esos tiempos, y el jazz, la música que nació para acompañar el sentimiento del momento. En su exilio voluntario, estos artistas conseguían expresar mejor que nadie el sentimiento de desarraigo y pérdida de valores que había significado la Gran Guerra.


Los lugares más frecuentados eran los cafés "Le Dome", "La Coupe", "Le Select"; las maratónicas conversaciones y debates que se daban lugar fueron la nafta que alimentó el motor de revistas y periódicos. Se podían ver artistas como Picasso, Modigliani, Man Ray, Matisse, Miro, Dali y el cineasta Luis Buñuel, tomando el necesario vuelo creativo, en el que el surrealismo se llevó puesto a todo lo convencional apostando a técnicas y nuevos estilos que abrirían nuevos caminos artísticos.



La escritora estadounidense Gertrude Stein fue una de las principales promotoras de artistas y escritores del interesante colectivo, al que bautizó como Lost Generation (Generación perdida). El nombre derivó de una casualidad: Gertrude estaba en un taller mecánico en espera de que terminaran de trabajar en su automóvil, y el mecánico, mientras trabajaba bajo el coche, se quejaba diciendo: "¡No son más que una generación perdida!".


Era una de las grandes anfitrionas de la época, y en sus famosas tertulias coincidían artistas de la talla de F. Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. También supo ser dueña de una prodigiosa colección de arte, gracias a los generosos obsequios de parte de sus amigos artistas.

 

En el libro París era una fiesta de Ernest Hemingway, el escritor describe esa atmósfera de "los años locos"; en los que los escritores de la talla de Ezra Pound, John Dos Passos, Thomas Stearns, Scott Fitzgerald y Zelda pululaban alrededor de París viviendo sus días de debates y noches de fiesta. El libro muestra pasajes de una rivalidad que había entre su autor y el joven F. Scott Fitzgerald.



En 1926, Hemingway escribió su primera y recordada novela: Fiesta, que lo catapultaría a la fama para siempre. Sus primeros años en París fueron tiempos angustiosos para él, ya que cargaba con la responsabilidad de mantener a una familia y lo que ganaba como corresponsal del Toronto Star era muy poco.


Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, bailarina y novelista, era una de las parejas más excéntricas de aquellos años. Estaban en su pico de popularidad gracias a la novela El Gran Gatsby —que se convirtió en un bestseller mundial— y a sus cuentos que se publicaban en revistas literarias de toda Europa y Norteamérica. La tragedia los sorprendió jóvenes: Zelda murió incendiada en un neuropsiquiátrico y Scott Fitzgerald de un infarto en plena decadencia a comienzos de la década de los 40.


 

Recreando estos tiempos, en el año 2011 se estrenó Medianoche en Paris, de Woody Allen, y se trató de un nostálgico homenaje en el que se se refleja, como una obra de arte, la euforia de la París de inicios de siglo, con un Owen Wilson que alterna sus aventuras entre los 20 y el presente. En la cinta aparecen todos esos personajes que dieron vida a la leyenda. Hoy, París es sólo una sombra nostálgica de aquella Ciudad Luz que supo marcar el camino con sus brillantes artistas e intelectuales, aunque aún es un destino hermoso y enriquecedor para visitar.



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TAGS: Grandes escritores Historia mundial Grandes artistas
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Ignacio Bustos


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