Me enamoré de la persona perfecta, pero no de la persona correcta

Martes, 6 de noviembre de 2018 23:44

|César Loz Rey
poema de amor



¿Alguna vez te has enamorado de la persona incorrecta? Te compartimos Sobre mi amor por la persona perfecta, poema de amor para recordar esos errores del corazón.



poema de amor 1



SOBRE MI AMOR POR LA PERSONA PERFECTA


Me enamoré de ti la primera vez que te vi, la primera vez que te vi estabas sonriendo y en ese momento pude sentir la fuerza de tu sonrisa recorrer mi cuerpo y erizar mi piel, fuerza que no podría ser comparada incluso con la de los puños de Hércules, pero que de la misma forma me golpeo ferozmente y me hizo sonreír tontamente.


Me dejé llevar por ti cuando oí tu voz, cuando oí tu voz todos los sonidos que estaban a mi alrededor se detuvieron y no fui capaz de oír nada más, como si en ese momento Apolo me hubiese tomado con sus brazos y arrastrado a tu boca para apreciar la melodía de tus palabras enmarcadas por los coros de Artemisa.


Me cautivaste cuando escuché tu nombre, cuando escuché tu nombre supe que haría lo que fuera por repetirlo una y otra vez al despertar a tu lado, a pesar de entrar a la monotonía de una sola persona, pero esa persona eras tú y no había mejor escenario que pudiese imaginar que simplemente yo diciendo tu nombre en cada suspiro involuntario que doy.


Me rendí ante ti cuando me hiciste sentir diferente, me hiciste sentir diferente a los demás, me hiciste sentir especial y nadie lo había hecho, no me había sentido así por nadie y saber que tu persona fue la que logró sacarme de la normalidad para apreciar las cosas de otra manera me hizo llegar a valorar tu poder sobre mí y darme cuenta de que estaría a tu servicio si así lo quisieras.


Me enganché de ti cuando te hablé, cuando te hablé fue para decirte lo mucho que me gustas, no te pude decir que estaba enamorado de ti pero logré demostrarte todo mi amor por medio de las palabras que, debo admitir, temblorosamente salían de mi boca por los nervios y emoción que me provocas cada vez que te veo o me acerco a ti.


Me perdí en ti cuando rocé tu piel, cuando rocé tu piel fue cuando toqué tu mano por un segundo al entregarte una rosa la primera vez que te dirigí la palabra, ligeramente rozaste mi mano y eso fue suficiente para hacer mi corazón palpitar rápido e imaginar cómo sería poder sostener tu mano firmemente al caminar y ser tu apoyo en cualquier adversidad.


Me asombré cuando te vi llorar, cuando te vi llorar se me partió el corazón, fue como si el mismísimo Hades me arrastrara al inframundo encerrándome sin poder volver a ti para consolarte, y poder ser aquel que tus lagrimas secara, pero al mismo tiempo que te vi llorar me di cuenta de lo mucho que me podrías llegar a gustar, pues el verte llorar puso una lágrima en mis ojos.


Me enamoré de ti cuando me tocaste, cuando me tocaste fue en un abrazo, recuerdo que recargaste tu cabeza en mi hombro por un segundo y pude percibir el olor de tu cuello, no recuerdo haber olido algo tan dulce en mi vida y traté de aferrarme a tus brazos, pero sabía que tenía que acabar el abrazo, aunque se quedaría escrito en mi corazón por siempre.


Simplemente me enamoré de ti, pero enamorarme de ti no fue simple…


Me enamoré de ti la primera vez que te vi, la primera vez que te vi estabas sonriendo, estabas sonriendo porque estabas con otro chico, otro chico que al parecer significa algo para ti pues la forma en que sonreías no era igual a la manera en que normalmente lo haces, esa sonrisa estaba cargada de otras emociones que quise negar.


Me dejé llevar por ti cuando oí tu voz, cuando oí tu voz fue por encima del hombro, por encima del hombro pude escuchar cómo les decías a tus amigos sobre este nuevo chico que conociste hacía unas semanas, pero que estabas casi seguro que sentía algo por ti y que tendrían una cita para poder conocerse mejor.


Me cautivaste cuando escuché tu nombre, cuando escuché tu nombre fue cuando recibiste tu diploma en la graduación, junto con todo tu grupo que le decía adiós a los alumnos de grados menores, entre los cuales desafortunadamente me encuentro, en ese momento supe que quizá sería la última vez que te vería, pero no me quedaría de brazos cruzados.


Me rendí ante ti cuando me hiciste sentir diferente, me hiciste sentir diferente a los demás, y soy diferente a los demás porque tú eres igual que yo, y eso no es algo que esté bien visto por la gente, es algo que nunca sería aceptado por mi familia, y me di cuenta de que ser diferente sería difícil, porque dos varones tomados de la mano es objeto de miradas.


Me enganché de ti cuando te hablé, cuando te hablé fue para decirte lo mucho que me gustas, te dije lo mucho que me gustas el último día que te vi, porque no podía dejarte salir del pensamiento y de mi rutina sin expresarte lo que mi corazón siente, y en parte lamenté no poderte decir que estaba enamorado de ti, porque tus amigos estaban a un lado nuestro y no quería hacerte sentir incómodo, pero sé que comprendiste mi mensaje por la expresión de confusión en tu rostro.


Me perdí en ti cuando rocé tu piel, cuando rocé tu piel fue cuando toqué tu mano por un segundo al entregarte una rosa la primera y última vez que te dirigí la palabra, rozaste mi mano por un segundo e inmediatamente la alejaste en cuando notaste la emoción en mi cara, y aquella rosa que te di espero la hayas guardado, aunque estoy casi seguro haberla reconocido en un basurero algunos minutos después.


Me asombré cuando te vi llorar, cuando te vi llorar se me partió el corazón, se me partió el corazón porque llorabas desconsoladamente en el hombro de tus amigos mientras les contabas que no habían funcionado las cosas entre aquel chico con quien saliste, y lo mucho que te dolía no haber podido hacer que se quedara a tu lado, a pesar de lo mucho que te gustaba.


Me enamoré de ti cuando me tocaste, cuando me tocaste fue en un abrazo, recuerdo que recargaste tu cabeza en mi hombro por un segundo, recargaste tu cabeza en mi hombro para poder inclinar tu cabeza a mi oído y murmurar “lo siento”, después de decirme que no sentías lo mismo por mí que lo que yo sentía por ti, y al verme triste trataste de consolarme antes de alejarte con tus amigos con una rosa en la mano.


Enamorarme no de ti no fue simple, pero simplemente me enamoré de ti.


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César Loz Rey

César Loz Rey


Colaborador
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