Sonríe, toda la galaxia está a tus pies, es todo tu horizonte

Lunes, 30 de octubre de 2017 11:45

|Cultura Colectiva

El joven autor Mariano García Casamiquela nos comparte este poema escrito en tres partes, que en sí mismo pareciera construir un himno de lucha, un grito de guerra personal y existencial contra las circunstancias y el contexto de la vida que le acaece. Disfrútalo a continuación.



1—

 

Olvidan las naves que vienen a pudrirnos por dentro,

Olvidan los inviernos que nos fueron robados.

Nos despojaron del fuego de nuestro corazón,

Del agua, transformadora de nuestro ser,

De la tierra, que alguna vez nutrió nuestro pensamiento, 

Del aire, que recorría nuestra silueta para empujarnos hacia el deseo.

Olvidan que en la proximidad no nos permitirán vivir, ni ser, ni sentir, mucho menos reír.

La eternidad retrocede hasta volverse presente,

Hermano, hasta eso nos han quitado, mirar hacia adelante y no poder ver el reloj andando.

Nos sacaron la fe, el nihilismo nos amenaza a cara descubierta.

Dormimos con el miedo de seguir vivos,

Dormimos abrazados al temor de despertar.



2—

 

Hermano de la tierra

La inmensidad te acompaña

Pellizcas las nubes cuando corres,

Resbalas en el suelo de tus sueños.

Al inicio, tus piernas tiemblan,

De barro se amarran tus dedos,

Esbelto, uniforme, príncipe de las hojas,

Observas la bruma con una sonrisa.

La lluvia rebota entre las ramas de tu cráneo que apuntan al cielo.

Sonríe, toda la galaxia está a tus pies, es todo tu horizonte.

Mi estimado amigo, tu raza te espera para que seas el Rey del mundo.

Sólo le debes temer al hombre…



3—

 

Decadencia insatisfecha de una mano poderosa, sin miedo, arrastra sus mugrosos dedos sobre mis huesos, mi corteza queda esmaltada debajo de esas horribles garras, los poros serán negruras infinitas.

Exagera su respiración llevándose todo con ella, creyendo que cualquiera le pertenece, no hay mucho por hacer, me he quedado dormido mucho antes de germinar.

La pena me invade, me desnuda, me encierra.

Estar en el piso sólo me hace ver la inmensidad del cielo, y eso, quizás, sea lo más terrible, ver el lugar donde nunca podré llegar, jamás.

Siento la tierra húmeda penetrando en mi espalda, mimetizándose con mi piel, ultrajando cada fase de mi cuerpo, siento las vibraciones de la oscuridad ingresando a mi sistema nervioso, afectando cada célula de mi gastado organismo, desintegrando mi anatomía toda.

No hay dolor, todo quedó cubierto de moho putrefacto, los animales ya no se acercan, ya no hay por qué luchar, ya no hay nada más que ver, sólo el tiempo se encargará del resto.

*

Las imágenes pertenecen a Sven Signe den Hartogh.

***

La literatura es hermosa y es capaz de alimentar nuestra imaginación con historias que no creíamos posibles, por eso te recomendamos a los escritores contemporáneos que debes conocer si te gusta Gabriel García Márquez.

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