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LETRAS

Su sonrisa, como en cámara lenta, bastó para convencerme



El texto que se presenta a continuación cruza a caballo entre el poema, la rima infantil y el relato. Su misterio prevalece en lo que no está expuesto en palabras, así como su esencia y sentido.







El porqué de mi nido


Uno, dos, tres
no alcanzo mis pies.
Uno, dos, tres
empiezo otra vez.







Era de día, pero parecía de noche.
Alana fue la que vio el nido y por ahí se desataron sus ideas.
"Es muy alto para mí", dijo.
"Ve tú", insistió.
Su sonrisa, como en cámara lenta, bastó para convencerme.






Trepé las ramas,
contando
uno, dos, tres
no me veo los pies.





Alana alzó la vista y me dijo que siguiera.
"Hasta el nido", gritó con su voz hecha un eco.
Luego dejé de escucharla y fue como un sueño
del que no logro despertarme.





Uno, dos, tres
el nido está al revés.
Uno, dos, tres,
y empiezo otra vez.

***

Lee otro cautivador texto escrito por Otto Valbuena aquí.

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Etiquetas:amor prohibido
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