Se entrega con fervor y grita su nombre al explotar en llamas

Viernes, 16 de febrero de 2018 12:04

|Marisol Avila
sufrimiento navideno de un hombre enamorado

Es una lástima que no puedas moverte

Disfruta a continuación de otro relato breve escrito por Marisol Ávila.


Sufrimiento navideño de un hombre enamorado

Estás sentado en la joyería Limoné. Es de los lugares más elegantes dentro de la Ciudad de México. Miras las paredes resplandecientes y blancas adornadas con esferas navideñas, hay de muchos colores, incluso hay negras con toques plateados. "Son lindas", piensas. Hay luces iluminando el ambiente y alguno que otro adorno que parece una obra de arte. De pronto, te encuentras ya rozando tus dedos cada vez más rápido, tus pies ya están golpeteando el suelo repetidamente y tu frente comienza a sudar frío. Empiezas a sentir que un escalofrío te recorre el cuerpo entero y percibes cómo tu alma se va fragmentando. Es una lástima que no puedas moverte por las esposas que tienes en las muñecas, van a dejar marca de lo apretadas que están. El oficial que está frente tuyo sólo te mira despectivamente. ¡Como si él fuera el vivo reflejo de pureza e integridad! Pero que te esté observando lo hace más tentador, ¿verdad?

Lo deseas.


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Tu cuerpo lo pide a gritos. Tus latidos parecen gritarte en la corteza de tu cerebro, sientes cada golpe de tu corazón en las entrañas. Sientes que te están comiendo las pirañas las manos y los pies de pensarlo. Tu estómago se contrae y percibes esa excitación, esas víboras dentro queriendo explotar. Lo necesitas. Pero, te detienes a pensar en Susan.

"Mierda", te dices a ti mismo.

Sabes que por fin se enterará de tu tragedia, de lo que vives a diario al salir de casa. Después de cinco años a su lado sabrá el tipo de hombre con el que duerme cada noche, al que le susurra que lo ama y al que se entrega con fervor y grita su nombre al explotar en llamas. ¡Dios! ¡Qué decepción! Tan bien que iba todo…

Te verá entristecida. No dirá palabra. No hace falta. Hará lo que esté en sus manos para que no te lleven, incluso sobornar a la gente necesaria. Eso no es lo de menos, lo tienes muy claro. Lo que no deseas es que ella se vaya. No es su culpa que al entrar a algún sitio tu pecho se contrae vertiginosamente, que comiences a transpirar, que tu cuerpo transpire y te recorra un escalofrío; que tus ojos vean hacia todos lados ansiosos. Ella no tiene nada que ver con el sujeto en el que te transformas al estar rodeado de cosas mundanas. Si supiera has robado desde un jabón hasta aquel reloj que tienen colgado en la habitación, ése que ni siquiera te gusta.


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Pero ahí vas, con tu desasosiego a tomar lo que no es tuyo. Y ahora perderás lo único que sí lo era y que en realidad importa: ella.

¡Y qué maldita ironía! Que el día que robas con consciencia sea el día que le ibas a pedir que fuera tu esposa...

*

Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Nathan Milner.

***

Aunque estos resultados puedan darte alguna luz respecto a lo mucho o poco que conoces de literatura latinoamericana, no es un juicio definitivo. Si tu calificación fue baja, piensa que es una buena oportunidad para conocer mucho más. Toma de la biblioteca uno de estos autores al azar, y date la oportunidad de comenzar a conocerlo y amarlo. Y si fue alta, seguro sabes que el camino nunca termina y siempre hay más por conocer. Nadie va a juzgarte, sólo te ayudará a alimentar tu intelecto y tu espíritu.

REFERENCIAS:
Marisol Avila

Marisol Avila


Escritora
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