El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa
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El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa

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Por: Beatriz Esquivel

9 de julio, 2019

Letras El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa
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9 de julio, 2019

Este poema de Sylvia Plath demuestra que además de una gran poeta, también fue una adolescente capaz de exagerar y dramatizar eventos tan insignificantes para crear poesía.

Sylvia Plath es una de las poetas cumbres que marcaron no sólo la poesía estadounidense, sino todo un género, al tiempo que se consagró debido a su terrible fallecimiento. 

Plath, así como otros poetas y artistas habría de intentar repetidas veces quitarse la vida como resultado de una terrible depresión —ahora se sospecha que sufría de trastorno bipolar— y habilidad para sentir que es eminentemente palpable en sus diarios, su poesía y hasta su prosa. El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa 1Sylvia Plath / Foto: Zenda

El primer poema de Plath, escrito en plena adolescencia, a sus 14 años, demuestra cómo dicha etapa no sólo es una época repleta de hormonas y todo tipo de cuestionamientos, sino de drama puro y mera tragedia. Esto fue lo que la poetisa mostró en “I thought that I could not be hurt” —“Pensé que no podía ser herida” por su traducción literal al español.

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El poema lo escribió después de que Sylvia le enseñara a su abuela un dibujo con pasteles que acababa de pintar. Mientras su abuela admiraba su trabajo, el timbre sonó, lo cual hizo que su abuela soltara la pequeña pintura, provocando que el frágil pigmento de los pasteles se corrieran. El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa 2

Plath, en plena juventud no sólo tendría una gran habilidad para la dramatización, sino tendría un fuerte sentimiento de su inevitable envejecimiento… incluso a una edad tan corta como los 17 años. Ella escribiría en una carta personal:

«De alguna manera tengo que mantener el arrebato de tener diecisiete años. Cada día es tan preciado que me siento infinitamente triste al pensar que todo este tiempo se está derritiendo cada vez más lejos de mí a medida que envejezco. Ahora, ahora es el momento perfecto de mi vida. 
Al reflexionar sobre estos últimos dieciséis años, puedo ver las tragedias y la felicidad, todo relativo —ahora todo sin importancia— adecuado solo para sonreír un poco.
 Todavía no me conozco. Tal vez nunca lo haré. Pero me siento libre, sin ataduras por la responsabilidad». Fuente.

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Esta angustia y capacidad para analizarse a sí misma jugarían un papel importante en su poesía de confesión, marcando en definitiva su estilo y por supuesto, permitiendo que hoy podamos leer poemas como “I thought that I could not be hurt” y leer en sus versos una versión adolescente de nosotros mismos que probablemente habría sido capaz de sentir tanta desazón por un evento tan circunstancial y nimio como un accidente con una pintura. El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa 3Sylvia Plath / Foto: Smithsonian Institute.

Léelo en su versión en inglés enseguida: 

I thought that I could not be hurt;
I thought that I must surely be
impervious to suffering —
immune to mental pain
or agony.

My world was warm with April sun
my thoughts were spangled green and gold;
my soul filled up with joy, yet felt
the sharp, sweet pain that only joy
can hold.

My spirit soared above the gulls
that, swooping breathlessly so high
o’erhead, now seem to brush their whir-
ring wings against the blue roof
of the sky.

(How frail the human heart must be —
a throbbing pulse, a trembling thing —
a fragile, shining instrument
of crystal, which can either weep,
or sing.)

Then, suddenly my world turned gray,
and darkness wiped aside my joy.
A dull and aching void was left
where careless hands had reached out to destroy

my silver web of happiness.
The hands then stopped in wonderment,
for, loving me, they wept to see
the tattered ruins of my firma-
ment.

(How frail the human heart must be —
a throbbing pulse, a trembling thing —
a fragile, shining instrument
of crystal, which can either weep,
or sing.)

El poema trágico que demuestra que la adolescencia es la etapa más dolorosa 4Foto: Wall Street Journal.

Lee más de Sylvia Plath en dos antologías: la recopilada por su esposo y poeta Ted Hughes (que puedes conseguir dando clic aquí); o la recopilada por Jesús Pardo para la Colección Visor de Poesía (que también puedes conseguir dando clic aquí). 

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Referencias: