Tú no eras el amor de mi vida, sólo fuiste un hilo naranja que se rompió

Martes, 13 de junio de 2017 12:43

|Marcos G. C.




Cuenta una leyenda que estamos atados a un hilo rojo que a veces se estira y a veces se enreda pero jamás se rompe, pero, ¿qué pasaría si fueran más de un hilo? ¿Qué pasaría si no fuese sólo rojo?

Y es que nunca hemos reparado en la posibilidad de que más hilos estuvieran atados a nuestros dedos: rojos, azules, morados, verdes, amarillos, cada uno con su tamaño y significado, cada uno con su historia.

Quizás el amor que pensamos era el de nuestra vida, en realidad se trataba de un hilo anaranjado que se estiró, se enredó y, al final, se rompió: ese hilo no era el rojo.


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Quizás el destino esté en cada hilo, cada color es una prueba y cada prueba tiene un propósito, pues dejarnos una enseñanza, una experiencia, nos prepara poco a poco para llegar al hilo rojo.

Habrá hilos que al rasgarse romperán corazones, hilos que nos harán pedazos, pero también habrá hilos que nos darán felicidad; hilos que entre sabor amargo y dulce poco a poco nos construirán.


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Los hilos, tal vez más, tal vez menos, estarán atados a los dedos; quizá nosotros estemos hechos de hilo, y por cada experiencia, cada situación, cada sentimiento, un hilo se rompa para que uno a uno, color a color, quede descubierto el hilo rojo, ese que está atado al corazón.

No me preocuparé si el hilo rojo llegará a tiempo, con retraso o adelanto, pues el placer de la vida está en vivir cada hilo, cada color, con sus rupturas y sus enredos, disfrutar del juego de cada fibra al viento, una diversión multicolor, para que, al final, con la mano en alto y triunfante sostengamos ese hilo rojo del corazón con algunos pedazos de hilos multicolor.


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A veces deberíamos poder decir : tengo una vida que urge por amarte, para así comenzar nuestra historia de amor.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Katch Silva.


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Marcos G. C.

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