Tengo miedo de despedirme
Letras

Tengo miedo de despedirme

Avatar of Jafet Zarraga

Por: Jafet Zarraga

8 de marzo, 2017

Letras Tengo miedo de despedirme
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8 de marzo, 2017



Las despedidas nunca son fáciles, siempre hay alguien que se queda esperando mientras el otro decide irse lejos para no volver:





Tengo miedo. Si pudiera describirlo diría que es una clase de escalofrió acompañado de una incertidumbre, un hueco que no se puede llenar; trato de buscarle forma a cada cuadro del techo de mi habitación; busco respuestas en el suelo, y entre suspiros me interroga el inconsciente, cuestionándome si tengo claro que el tiempo ahora es contado y empieza un retroceso.

No soy amante de los calendarios, ni de los relojes, mucho menos del tiempo cuando estoy a tu lado. Escribo esto porque ya siento cada día como si fuera el último manotazo de un ahogado. No cambiará nada, sólo necesito no mirarte para no perderme en esos ojos cafés; ya no seremos oníricos, ya no nos escucharemos, ya no nos fumaremos, ni nos beberemos… mucho menos nos podremos tocar. Quizá fue el destino quien decidió que te eligiera, quizá fue tu mirada que me encontró entre tantas personas, quizá fuiste tú a quien debía conocer para construirme y destrozarme. Sólo debo aceptar que los planes de la vida son diferentes.


cuentos desamor

La despedida comienza a hacer su presentación en mis sueños, quizá por eso es que no me gusta dormir, me gustaría que como dos buenos socios nos diéramos la mano y dejemos de pensar en el otro. Quisiera ser un sin corazón en ese momento para evadir cada sentimiento generado por ti, también ignorar tu cintura tiesa y tu pelo tan oscuro, de la misma manera tu cara y, por último, cómo se desfiguraba todo el mundo cuando te besé, cuando por primera y única vez usaste mis brazos de sostén para poder quedarte tranquila en ellos. Créeme, no estaba en mis planes quererte ni de esta forma, ni de ninguna otra, trataba de no hacerlo, pero fracasé. ¿Cómo no querer tu sonrisa? Y a la vez tus ojos que se entrecierran con ella. ¿Cómo no sentirse vulnerable ante esa timidez y dulzura que por momentos invade tu persona? Quisiera que me dijeras cómo.

Entre más observaba cada detalle de ti, entre más tiempo pasamos juntos, pude darme cuenta que ya no quería pasar un día sin al menos saludarte y escuchar ese acento tan rebuscado. Siempre me imaginé que te quedabas un poco más, aún lo imagino. De todos los momentos que pasé contigo, haré mi propia historia, absurda quizá, pero muy creíble.  

Tú, tu puedes quedarte sólo en mis recuerdos malos si lo crees necesario, todas las mañanas, cuando despiertes, maldice mis defectos, pero no me des mucha importancia; cada noche, antes de que vayas a la cama, recuerda mi imposibilidad de enamorarte, usa ese recuerdo como herramienta, aunque yo a ti te usaré como ayuda contra mi soledad. Mientras tú banalices las cosas que compartimos, yo dejaré la mano levantada por si un día decides regresar y sea lo primero que veas, fijo, como una estatua.  


cuentos-desamor

No quiero que partas sin que sepas lo que siento, no quiero que te vayas sin que haya una despedida digna de lo que construimos. Y quisiera prometerte muchas cosas, por ejemplo, que no lloraré, o que siempre gritaré en silencio tu nombre. Quisiera decirte con seguridad que la máscara que conociste de mí será la misma cuando tú no estés, me gustaría tener seguridad de que no cambiaré mis malos vicios por textos melancólicos. Pero sinceramente no puedo, así como quisiera poder estar ahí cada mañana junto a ti, tomando tu mano, intentando besar tu cuerpo o queriendo acariciar tus labios.

No me gustaría prometerte actos que no voy a cumplir, y no es porque no te quiera, no puedo prometerlo porque hace días que mis manos sólo piensan en besarte toda, y mis labios en tocarte. No puedo prometer a (P) que no lloraré la despedida, la lloraré, y no porque no te haya llegado a querer, sino porque nunca dejaré de hacerlo. ¿Quieres saber por qué?  No voy a prometerte nada porque nunca has tenido que pedirme nada.


cuentos de desamor


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Dejar ir a alguien siempre nos tomará tiempo, pero tal como lo dice el siguiente texto "aunque no me hables y no me escribas, sé que todas las noches piensas en mí".





Referencias: