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Tengo tanta urgencia de besarte como de no volverte a ver

15 de enero de 2018

Enrique Ocampo

La prosa del joven escritor Enrique Ocampo, autor del libro de cuentos 
Salto de fe
, se destaca por su carácter orgánico, visceral y de ritmo trepidante, pero al mismo tiempo de cadencia acompasada, de regodeo poético en las palabras, las imágenes, las metáforas. Su rico universo temático trasciende sobre la realidad que describe, pues indaga en los imaginarios lingüísticos como hechos exaltados. El erotismo, el drama y el simbolismo unifican un texto impecable.



Urgente

A veces me palpita una urgencia en el paladar. Entre las cejas baila el swing un maremoto. Los párpados, descoordinados y ansiosos, se tropiezan con el tempo en carrera patética por no perder un segundo de tu imagen, pero ocultarme de ella perpetuamente. Tu rostro níveo me incinera la paciencia y siento cómo el suelo desemboca en un océano trémulo y arriesgado. Tengo tanta urgencia de besarte, como de no volverte a ver.

Hay personas que son un acto de Dios; un accidente meteorológico. ¿Cómo iba mi endeble barca literaria a soportar el tifón de tu presencia? Todo en ti es una catástrofe del alma. Sonríes con atrevimiento y la música se aguza. La música se eleva y los tímpanos me arden. Los tímpanos me tiemblan y el aire se vuelve pesado. El aire se envenena y la saliva se hace cobre. El agrio en la boca y el frágil en las rodillas y el confuso en las palmas y el dudoso en el pecho y el agitado en el corazón y las copas repican y el cielo se viene abajo y los dedos se encogen y el urgente en la vehemencia y sonríes con atrevimiento. Tengo tanta urgencia de que seas mía, como de dejar de ser tuyo.



Cada palabra que pronuncias es un cocodrilo. Una daga en el orgullo y una traición en la frente. En las noches como esta, la retórica deja de caber en sí misma. ¿Qué quiasmo podría contener tus labios imposibles? Yo tan pequeño y tú tan maldita. La poesía tan famélica y tú tan inmisericorde. ¿Con qué palabras se idealiza lo que no se entiende? Quiero que cierres los ojos. Que calles la boca. Que ocultes las manos. Que exilies las piernas. Que olvides el rostro. Que ceses la existencia. Que perdones a la literatura, privándola de tu imagen esquiva y apoteósica, y le permitas ocuparse de figuras, cuando más, a la altura de lo divino. Que esta cruz del arte imposible se disuelva y veas que puedo, con una oda altiva y arrogante, describir con perfección la calidez meliflua y envolvente del cielo azafrán de Venecia en el verano de la imaginación más ambiciosa. Que no me juzgue la canción de los tiempos por no poder tartamudear de qué color son tus ojos. Tengo tanta urgencia de poder hacerte poesía, como de no tener que hacerlo.



Eres una nostalgia olvidada; una copla a medio imaginar. La vida nos priva de sí misma, de acuerdo con su estado de ánimo, en tres niveles de maldad. Las cosas que se pierden porque se fueron nos llevan a las canciones. Las cosas que se pierden porque nunca existieron nos llevan a la poesía. Las cosas que se pierden porque no podrían existir nos llevan a la locura. Con un estribillo demente y oximorónico, entre el humo y la rabia, con manos agitadas y espalda fría, entre la noche y el rocío, entiendo que eres las tres. Que eres una nostalgia olvidada, porque te fuiste, porque nunca estuviste y porque no es posible que hayas existido. Eres una nostalgia paradójica de recordar. Que eres una copla a medio imaginar, porque te fuiste, porque nunca estuviste y porque no es posible que hayas existido. Eres una copla inexorable de imaginar. Tengo tanta urgencia de que existas, como de resignarme a que no eres posible.

*

Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Dakota Chasity.

***

La intensidad de los momentos más cruciales se magnifica con la narrativa, los elementos estéticos del lenguaje y la capacidad creadora de una voz que hila y conduce imágenes como un sueño dirigido. Cortes rápidos, instantes de pausa. Sobre el cuadrilátero, todo luce como 
una batalla existencial en la que el amor da náuseas
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TAGS: Poemas Nuevos escritores Amor
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Enrique Ocampo


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