El cuento que demostró la verdadera razón por la que las mujeres enloquecían

martes, 11 de abril de 2017 15:48

|Daniel Morales Olea



Ante el triunfo presidencial de Donald Trump Jr hace algunos meses, muchos medios se interesaron en saber por qué ciertas mujeres votaron por un misógino que no tenía problema en decir algo como "Grab'em by the pussy" (agarrarlas por la vagina). La sorpresa fue que muchas usaron el mismo comentario que por años ha alejado a las mujeres de puestos de poder: la naturaleza volátil femenina puede llevarlas a tomar decisiones basadas en la emoción y no la razón. La idea persiste en algunos y las consecuencias, como podemos comprobar al ver al nuevo presidente de Estados Unidos, pueden ser trascendentales. 

La noción de la mujer como una persona mentalmente inferior no se refiere sólo al cliché surgido a partir del cambio hormonal y emocional provocado por la menstruación. Durante la historia de la humanidad esta ha vivido segregada, obligada a permanecer un peldaño abajo del hombre y muchas veces se justificaba "científicamente", pues los hombres creían y convencían a las mujeres de que su salud mental era mucho más frágil que la de los que dictaban las enfermedades. 


El siglo XIX fue un punto de quiebre para las mujeres, pues la verdadera lucha comenzó ahí. El "sexo débil" comenzó a ganar espacios públicos, poco a poco laboraban más allá del hogar y de la familia, pero aún así, quienes hacían eso eran estigmatizadas y criticadas, por no decir encarceladas. Los manicomios aumentaron su población femenina a lo grande, las mujeres eran diagnosticadas con depresión, histeria y otras afecciones por cuestiones tan ridículas como masturbarse o leer novelas, que podía despertar excitaciones eróticas. 


La enfermedad del útero. Hambriento de semen, el útero siempre causaba estragos mentales en las mujeres y por eso los hombres, perplejos por algo que no conocían, creían que las mujeres debían ser controladas y no darles la libertad como a una persona normal. Estas creencias fueron causa de miles de historias, pero pocas mujeres lograron contar su historia y esparcirla por el mundo. Una de las que lo logró fue la escritora Charlotte Perkins Gilman, con su cuento "The Yellow Wallpaper", publicado en 1892, donde demostró que incluso algo tan insignificante (en esa época) como privar a una mujer de cualquier tarea o trabajo, era un motivo para realmente enloquecerla. 

The Yellow Wallpaper libro-w636-h600

Una de los estados en los que los médicos creían que la mujer estaba más cuerda que nunca era el embarazo. El sexo y la expectativa de ser madres las tenía en plenitud, por esa razón, si una mujer sufría algún tipo de depresión después del parto, era totalmente justificable actuar contra su persona. En "The Yellow Wallpaper" la protagonista cuyo nombre nunca es mencionado sufre de una afección que está en tratamiento y su esposo, un psiquíatra, renta una casa para el verano donde él trabaje y ella simplemente pueda descansar, tomar aire fresco y dedicarse a mejorar todos los días.

The Yellow Wallpaper

La cura a través del descanso se toma demasiado en serio y el cuento trata de los fragmentos que la protagonista logra escribir en su diario cuando nadie la está supervisando; convirtiéndose en una asfixiante obra que parece estar en carrera contra el tiempo. La pareja termina durmiendo en un cuarto que era para niños en el que se encuentra un horrible tapiz amarillo, mismo que será de gran importancia para el desarrollo psicológico de la mujer. Al principio lo odia, pero mientras el tiempo pasa y a ella le niegan cualquier tipo de actividad (por su bien) lo que era una ligera tristeza, se transforma en una evidente psicosis. 

¿Qué desató su enfermedad? En el cuento ella solamente desea curarse y confía en su esposo, pero su diario demuestra que está en desacuerdo con muchas de las curas del momento y que algo tan simple como dejarla escribir en libertad podría ser la llave de la felicidad. Cabe recordar que el siglo XIX significó el crecimiento de las mujeres novelistas, en parte porque comenzaron a ser reconocidas por su trabajo y también porque los hombres consideraban la prosa como algo irrelevante cuando existía el verso, por lo que todos estaban sumergidos en la poesía. 

The Yellow Wallpaper

El cuento culmina con la protagonista obsesionada con el tapiz amarillo, esperando fundirse con él, pues es el único lugar en el que se sentía segura. Mientras ella se arrastra en el piso, vórtice de su locura, su esposo la mira con resignación y dolor, convencido de que no hizo lo suficiente por salvar a tan precario ser de algo inminente. ¿Fue culpa de él por no hacer más? No, fue su culpa por menospreciar su vida, por deliberadamente alterar el ritmo de vida de su esposa y no dejarla tomar decisiones ni acciones propias.

Una historia personal se convirtió en un grito de liberación para que las cosas se transformaran. Charlotte Perkins Perkins se convirtió en precursora e influencia de escritoras como Sylvia Plath o Virginia Woolf. La revolución sexual ayudó mucho en los años sesenta, pero antes las luchas eran mínimas y es importante recordar cada una de ellas, para entender un contexto tan oscuro como el de las mujeres encerradas en psiquiátricos durante décadas.  


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Fuente: Lit Hub
TAGS: Cuentos
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