De pronto, el temblor de su cuerpo...

Lunes, 6 de noviembre de 2017 18:13

|Ulises Franco


Gime a la muerte, la empuja con la nariz, le cuenta los pasos, la lame, lame su coraza, su garganta se arrastra como piedra, como cuchillo afilándose. Se para. Se limpia la boca para volver a ensuciarla. La mastica, la traga, la vomita y sigue la muerte sobre él. Bebe agua, se bebe todo un río y la muerte cruza el río. Le sigue como coyote, como un amante. Su sombra ausente. Parpadea sin ritmo y pareciera que cuando vuelva a levantar los párpados sus ojos ya no estarán allí. De su boca nace un canto de llanto, de queja. ¿Canta su despedida o su llegada?



Y mira a la pared y ya no regresa la mirada.

La noche está de ojos cerrados, la puerta se abrió.

Mi madre frente a él, de rodillas, tan desesperada y devota de lo que se aproxima. La cara desfigurada, deshecha entre lágrimas que caen como plomo y un moco llano, diáfano. Le habla, lo acaricia y él alarga la garganta, sepulta nuestros oídos en dolor. Reza y reza.



Los labios de mi madre le acompañan en su transición, en su cambio de luces. Le toma el rostro ya más muerto que vivo, le acaricia la frente como lo hacía siempre. La luz del foco cae seca sobre sus rostros deshidratados, sopesa la rigidez del momento.

De pronto, temblor en su cuerpo, mucho temblor y mi madre alarga más su voz que se destruye tono a tono. Sus ojos sin un idioma que dar.



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Si el género de terror es uno de tus preferidos, entonces estos 13 cuentos son ideales para que nunca más puedas dormir...


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Melina - Canada.

REFERENCIAS:
Ulises Franco

Ulises Franco


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