¿Tú y yo qué? ¿Somos sólo algo físico? ¿Somos pasión o amor?

¿Tú y yo qué? ¿Somos sólo algo físico? ¿Somos pasión o amor?

A continuación un relato sobre las crisis existenciales del ser humano, escrito por Miranda Villalobos




¿Tú y yo qué? ¿Somos sólo algo físico?


Ella estaba acostada en su cama alrededor de las 3:45 am; un viernes con su laptop encima, vistiendo una sudadera negra y pijama, tapada con doble cobertor, la temperatura era baja esa madrugada, la única luz en el cuarto era la de su laptop, veía un video de Jorge Bucay (un terapeuta, escritor psicodramaturgo argentino), una de sus pláticas más conocidas sobre este autor son el amor y la pasión, muy conveniente para ella y su recurrente crisis existencial por la cual estaba pasando.

*en el video, el presentador del programa le pregunta a Jorge Bucay ¿y no la pasión es mejor que el amor? *

“Pues estás equivocado, el amor es la grasa que puede quedar encendida después del fogonazo de la pasión, pues imagínate si tuviéramos que ser gráficos y representar la pasión y el amor (Jorge agarra un libro, toma dos papeles, el papel más largo representa la pasión y el más chico y más grueso representa el amor, lo coloca dentro del libro con forma que el papel de la pasión quede más largo que el papel del amor), ¿a cuál elegirías si tienes el amor y la pasión? A primera vista eliges la pasión”. El presentador responde “claro” y se ríe. “Sobre todo porque mira, la intensidad que tiene la pasión y que poca cosa tiene el amor, dirías: esto sólo es la ceniza de esto, pero es sólo una mirada superficial, pero si tú miras por detrás verás que todo lo que la pasión tiene de intensidad el amor lo tiene de profundidad y entonces uno tiene que elegir, si quiere profundidad y trascendencia o quiere los fuegos artificiales de la intensidad, porque lo que pasa con la pasión es que como no tiene profundidad tampoco tiene estabilidad”.



Ella empezó a conectar sus ideas con otras ideas y su mente se convirtió en la guerra del Peloponeso. Estaba tan de acuerdo con lo que decía Jorge Bucay que, como estudiante de filosofía, sabía que aunque no fueran sus propias palabras y que los fundamentos que te enseñan es siempre cuestionar, no seguir las corrientes del “otro” sino hacer crítica y tener su propia voz, se identificaba tanto con la postura del terapeuta para tratar de entender su recurrente crisis existencial.

A las 11:00 am del sábado ella fue a la biblioteca en busca de un libro para su ensayo sobre el “existencialismo y la subjetividad, libertad y responsabilidad” de Kierkegaard. La verdadera razón por la cual ella iba a la biblioteca era que ahí encontraría a su recurrente crisis existencial, trabaja allí todos los sábados acomodando libros y prestándolos, ella se sentó enfrente del escritorio de su recurrente crisis existencial, fingiendo estar concentrada en el libro de 535 páginas que no estaba dispuesta a leer, sólo era para engañarse a sí misma que haría su ensayo y tener una razón para estar ahí. La recurrente crisis existencial estaba entregando un libro a una persona, en cuanto terminó de hacerlo, se acercó a ella y le dijo “¿hoy donde siempre a las 6?” Ella sólo asintió con la cabeza y la recurrente crisis existencial siguió su camino y se perdió entre los pasillos de la biblioteca, sin darle oportunidad a ella de preguntarle cómo estaba, si había desayunado o si había visto la película que se había estrenado en la cineteca de su universidad o simplemente mantener una conversación con la recurrente crisis existencial.



A las 6:15 pm, ella estaba en el elevador de una unidad habitacional, nerviosa por ir quince minutos tarde cuando sabía que siempre tenía que ser puntual para esta clase de encuentros, pero esta vez sería diferente y ella lo sabía. Ella sale a toda prisa del elevador gira a la izquierda camina unos pasos, se detiene frente al apartamento 112, respira hondo y toca la puerta, la recurrente crisis existencial abre la puerta, ella se lanza sobre sus brazos y comienzan a besarse, la recurrente crisis existencial toma a ella sobre las piernas y la carga, mientras camina hacia la sala, comienzan a desvestirse mutuamente, a ella se le enreda la blusa en el cuello, cuando logra quitársela, se frena un poco y todo ese frenesí sexual, se detiene por unos minutos; la recurrente crisis existencial le pregunta a ella "¿Qué pasa, todo bien?". Ella le responde sarcásticamente "¡Vaya! Estas son las primeras palabras que he dirigido contigo en todo el día y nos hemos cruzado dos veces, no recordaba el tono de tu voz”. La recurrente crisis existencial se ríe y le contesta “y aun así estas aquí follando conmigo". Ella comienza a reírse de forma provocadora y le responde a su recurrente crisis existencial “sí, por eso estoy follando aquí contigo, ¿te imaginas que hubiera dicho en verdad eso?". La recurrente crisis existencial le responde “probablemente te quitaría encima mío y te dejaría botada en el sillón”. Comienzan a besarse de nuevo, como si tuvieran mucho tiempo sin hacerlo, apasionada y obscenamente, empiezan a follar, cuando terminan, botados en el sillón, sentados lado a lado, bebiendo cerveza, la recurrente crisis existencial le pregunta a ella ¿tú y yo qué? ¿Somos sólo físico? ¿somos pasión o amor? Ella voltea a verlo y sólo sonríe.

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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Katch Silva.

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Aunque estos resultados puedan darte alguna luz respecto a lo mucho o poco que conoces de literatura latinoamericana, no es un juicio definitivo. Si tu calificación fue baja, piensa que es una buena oportunidad para conocer mucho más. Toma de la biblioteca uno de estos autores al azar, y date la oportunidad de comenzar a conocerlo y amarlo. Y si fue alta, seguro sabes que el camino nunca termina y siempre hay más por conocer. Nadie va a juzgarte, sólo te ayudará a alimentar tu intelecto y tu espíritu.


Referencias: