Tus ojos no quieren dejar de mirarlo, en ellos encontraste el mar
Letras

Tus ojos no quieren dejar de mirarlo, en ellos encontraste el mar

Avatar of Irasema Fernandez

Por: Irasema Fernandez

2 de febrero, 2017

Letras Tus ojos no quieren dejar de mirarlo, en ellos encontraste el mar
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Por: Irasema Fernandez

2 de febrero, 2017


Te compartimos un cuento de Irasema Fernández:


"Stop requested"


El GPS te indica que la playa está a tres horas y llevas dos. Te pones los audífonos, sacas una libreta y haces dibujitos para hacer pasar el tiempo. Un olor especial llama tu atención y volteas a tu lado izquierdo. Un hombre está sentado a tu lado, tiene una chamarra azul gruesa con el gorro puesto y un paliacate rojo sobre la boca. Precisamente hoy no hace tanto frío. Te parece una exageración.

Tus ojos escalan por su cuerpo hasta quedar prendidos de los suyos. Su perfil es perfecto. Su piel morena contrasta con el azul petróleo de sus ojos. Su mirada es adictiva, sientes la necesidad de que esos ojos reconozcan en ti exactamente la misma belleza que emanan. ¿Por qué el resto de su cuerpo está celosamente envuelto? Él, que se ha hartado de tu silencio, pregunta, ¿eres dibujante? Eso intento, le respondes.


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Sus ojos te sonríen y tú sientes una felicidad estúpida en el cuerpo. El camión hace parada. Él pregunta tu nombre. Lo pronuncias y, de manera breve, le cuentas que estás de vacaciones, que vas a la playa para ver el mar, comer algo en Venice y volver antes que la noche caiga, pero antes de que termines de balbucear las últimas sílabas notas que él ya no te pone atención.

Su mente vuela lejos de ti, lejos de él. Sus ojos parecen mirar a un vacío al otro lado del cristal del camión. Se levanta sin despegar los ojos y te dice “mucho gusto, ya nos volveremos a encontrar”. Baja. Camina hipnotizado directo a varios carritos de supermercado con bolsas de basura dentro. Lo miras a través del cristal, sin poder creer su naturaleza. Ahora reconoces ese aroma agridulce. El camión no avanza todavía.

Él toma las bolsas y las hurga. Tus manos y todo tu ser están apoyadas sobre el cristal del camión. Podría mirarte una última vez, pero está en lo suyo. Sabías que estabas cerca, pero nunca habías deseado ser una bolsa de desechos hasta este momento. El camión cierra las puertas para continuar la marcha y una desesperación inmensa te recorre. No sabes su nombre y tampoco sabrás nada más.


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El camión avanza, sabes que no parará hasta dentro de algunos kilómetros. Brincas, quieres bajarte, presionas el botón con insistencia para que te dejen salir. No pasa nada. Gritas. Pateas la puerta. Te gritan. Todos te gritan. Bajas. Mientras caminas hacia él sacas una bolsa de papas fritas que guardabas para la playa. Se la extiendes, él sonríe y agradece. Comen, platican, hurgan juntos entre la basura. Se abrazan.

Ya cansados de caminar las calles se echan sobre el asfalto para que los últimos rayos de sol calienten sus cuerpos. Qué difícil. La noche de la costa es fría. La pila de tu celular se consumió y no volverá a encender. Tus ojos no quieren dejar de mirarlo. Piensas que por hoy no llegaste a la playa, pero ya encontraste el mar.

cuentos de amor


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Los encuentros inesperados nos hacen creer en el destino, pero cuando estos terminan en decepción, lo único que puede ayudarnos son algunos cuentos que nos reconfortarán el corazón.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a David Kashyap.



Referencias: