Un día estaba frente a tus ojos, pero ya no me veía en ellos

Viernes, 9 de febrero de 2018 15:00

|Dany Meza


Un día tu espalda se convirtió en la tela donde pintaba grandes girasoles,


tus manos el puente para sentir el cielo y tu voz la llave para crear unicornios de las nubes.


Y cuando miraba el cielo, veía dragones, globos y hasta bombones,



pero cuando te invité a mirarlos, tú no querías, tú no podías.


De pronto pasó que fui perdiendo la magia que veía en tus ojos,


tu espalda se convirtió en piedra, tus manos en cadenas.


De pronto pasó que un día estaba frente a tus ojos, pero yo ya no me veía en ellos,


porque cuando cerré la puerta gris, también cerré la cajita izquierda del pecho,


y en la última letra de la última nota estaba inmerso el fin de la historia.



Y cuando volviste a preguntar, ¿qué había pasado?,


ya no tenía respuestas, ya fueron inválidas las preguntas,


y aunque me enseñaste tus estrellas, yo intenté regalarte todo el universo.



**


Los amores que están hechos para perdurar en el tiempo soportan cualquier cosa: "Somos la prueba de que el amor verdadero sobrevive a cualquier distancia".


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Jenny Woods.


Para conocer más poemas, visita Secretos de Margarita.

REFERENCIAS:
Dany Meza

Dany Meza


Colaboradora
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