INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Nunca supe cuándo termina lo mío, lo tuyo, lo nuestro

8 de enero de 2018

Fernanda Glez



La soledad puede ser el camino más directo a la locura. Sentirnos abandonados, juzgados, estar solos con nuestros pensamientos nos puede llevar a un mundo en el que es difícil distinguir lo que es real y lo que no. El siguiente texto de Fernanda González es un juego en el que las fantasías del protagonista se desdibujan y se desbordan.





UN JUEGO SIN LUZ Y CON SOMBRA

 

Abrir es sufrir. Esa rima fue escrita por mí y para mí. Puede que también haya sido compuesta para alguien más, pero al compartirla vendría acompañada de un verbo el cual evito conjugar. La desgracia siempre llega cuando jugamos con los sujetos de las oraciones; se desconoce de quién se habla, y cuándo termina lo mío, lo tuyo, lo nuestro.

 

Lo mejor sería estar en párrafos separados, donde un punto no roce con el otro. Sería mejor así, que corramos sin saber que estamos conectados por una idea; quimera de cuentos para evitar las buenas noches, que te hace prender una vela donde hay luz.

 

Existe una tortura, una vela distinta, con juicio diferente al mío que le hace sombra a mi idea. Una llama que no se apaga porque mantengo cerrada la ventana. Tengo miedo de que la tentación de apagar la vela me haga abrirla un día, y que el viento enmudezca al aire y no consiga apagar la llama. Es más, que se extienda y encienda a mi alrededor un deseo que debería permanecer como lo que es: un delirio. Y como un demente atizará mi alma, mi discernimiento, mis ideas. Terminará con todo lo que he conocido para él mismo crear una vida nueva. Utilizará las cenizas de lo que quedó de mi racionalidad para construir castillos y así justificar que en ellos existe algo de verdad. Y yo creeré que ahí podré iniciar de nuevo, con la ventana abierta.

 

¿Y todo esto para qué? Para que llegue el día en que el aire sea crudo y acabe sin piedad con todo lo que él mismo trajo; para que el frío me muestre lo que en realidad es el calor: una distracción a la sobrevivencia. No. Mejor colocar la vela con la idea distinta debajo de la mesa y así evitar la necesidad de abrir la ventana.


**


Si quieres leer más sobre la vida y los miedos que la inundan, te invitamos a leer estos 5 cuentos para reflexionar sobre el amor, la vida y la muerte. Además, aquí puedes leer algunos cuentos breves de amor que te abrazarán el alma.



TAGS: Poemas Nuevos escritores escritoras
REFERENCIAS:

Fernanda Glez


Colaborador

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Is Blue The Warmest Color?: How "The Unsent Project" Shows The Pigments Of Closure El niño que luchó contra el VIH e inspiró una canción de Michael Jackson Here's Why Claudia Romo Edelman Believes You Can Change The World 4 consejos para convertirte en viajero si tienes un trabajo muy demandante Pinturas de Philip Barlow que demuestran cómo ve el mundo la gente con miopía Ideas para tus selfies cuando no sabes cómo posar

  TE RECOMENDAMOS