A qué se dedican los que escriben de moda. Una plática con Pamela Ocampo
Moda

A qué se dedican los que escriben de moda. Una plática con Pamela Ocampo

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

10 de marzo, 2019

Moda A qué se dedican los que escriben de moda. Una plática con Pamela Ocampo
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Por: Eduardo Limón

10 de marzo, 2019

Editores, periodistas, críticos, columnistas y demás actores de la comunicación de la moda; es hora de pensar qué hacemos con lo que hacemos.

Cuando hablamos de moda, ¿lo hacemos desde el interior de ésta o partiendo de sus límites? En muchas ocasiones pareciera que sólo la escribimos o la criticamos a partir de lo suplementario, de lo que la enmarca y se muestra en sus contornos, bordes o anexos. Que sólo podemos dibujar sus periferias y jamás sumergirnos del todo en ella, analizándola entonces bien plantados en sus márgenes.

En el caso editorial vivimos esta distancia de manera peculiar. Periodistas, columnistas, críticos, editores y demás, experimentamos la moda en una condición híbrida. El texto revisionista de moda pareciera que nunca se empapa del todo en la verdad de esta práctica, pero a su vez resulta necesario y fundamental para el funcionamiento de la última; es decir, aun cuando no podamos acceder al fondo de lo que verdaderamente la moda es en tanto actividad que hace al mundo, el análisis formal, transdisciplinario y de uso en torno a ella nunca pueden faltar.

¿Los diseñadores pueden de hecho acceder a la verdad que se guarda dentro del fashion como autores exclusivos de esta disciplina estética? Parecería que sí, pero no del todo; especialmente hoy, que los personajes editoriales de este sistema nos involucramos en distintos juegos del mismo. ¿Estilismo, dirección creativa, estrategia de difusión y otros ejercicios del comunicador/crítico contemporáneo son suficientes para pensar que somos agentes activos del circuito? 

¿En qué rol nos hallamos entonces si continuamos pensando que el creativo –en sector moda– siempre es el diseñador en sí? Contestar no es sencillo. Por un lado, viendo a este agente siempre obligado a deformar la realidad para convertirla en indumentaria, engañando a los sentidos y traicionando a las cosas y los contenidos profundos con tal de re-presentar lo verosímil bajo ciertos juicios estéticos; y por el otro, cuando en el terreno de la comunicación y la crítica, las editoriales tomamos a la prenda con el riesgo de convertirla en lo accesorio o auxiliar para hablar del mundo, dejando de lado sus características de hechura o intención primigenia para diversos casos.

pamela ocampo entrevista retrato

En conversación con Pamela Ocampo, cuya trayectoria da cuenta de esta evolución en el quehacer del editor actual, ése que hibrida su trabajo entre la comunicación, la redacción y la curaduría, tocamos algunos puntos fundamentales para atajar este problema de fondo y estudiar el presente del periodismo de moda. Esto es un fragmento.

Eduardo Limón: El momento L’Officiel en México: ¿cómo se desarrolló tu papel en la transformación de este proyecto hasta consolidar una propuesta estética y editorial identificable?

Pamela Ocampo: Muchas cosas se alinean en el universo. Siempre. Esto fue algo que sucedió con L’Officiel. Cuando me pidieron que lanzara la revista, yo acababa de salir de Televisa; trabajaba en Harper’s Bazaar y no me hallé nunca. No me gustaba. Ni la empresa, ni la revista, ni nada; y renuncié. En un principio no me interesaba la idea, porque yo ya no quería ser editora de moda, pero en realidad se acercaron para ofrecerme la editorial en jefe; me pareció entonces un buen reto lanzar una revista de la que había sido fanática por años.

La revista nació en 1921, en Francia, a partir de la documentación específica de artistas y diseñadores de la época; según yo, ése era el corazón de L’Officiel y las bases que decidí continuar con la publicación en México. Algo que la diferenciaba de otras revistas como ELLE –donde trabajé 7 increíbles años–, Harper’s Bazaar o Vogue. Hacía falta en el mercado algo como esto; faltaba una estética diferente. Entonces armé el equipo. Conocí a Orquídea cuando ella regresaba de Londres –es originaria de Pachuca–, conocí a María Ángeles Reygadas desde que trabajábamos en ELLE, y poco a poco así llegó el resto; personas que cuentan con inteligencia, ojo, gusto y actitud, entre muchas cosas.

Parafraseando a Alber Elbaz, si tú tienes que escoger entre trabajar con alguien de mucho talento pero que es un hijo de la fregrada, y alguien que no cuenta con tanto pero siempre tiene toda la disposición y es una gran persona, escoge al de menos destreza. Es con quien estarás trabajando todo el tiempo… Con eso en mente, fui muy afortunada de siempre estar con gente de corazón enorme y grandes aptitudes.

pamela ocampo entrevista fotografia

La industria de la moda se caracteriza por ser frívola y tener grandes desplantes, por hacer sentir mal a la gente. Nunca lo viví, más que en Harper’s Bazaar… Y no tiene por qué ser así. Esto es un trabajo que se convierte en parte de tu vida, de tu familia; y qué mejor que llevar una relación de respeto y comunicación con la gente con quien trabajas. Así se inició L’Officiel. Marcando la diferencia.

El arte en conjunción con la moda fue uno de los principales corazones de la revista, y a partir de allí se pensaron los distintos cruces creativos que presentaríamos. La moda no es la bolsa de temporada ni cómo usar unas botas de pitón; la moda es una forma de vivir y la ropa no puede definirte. Teníamos claro que la mujer L’Officiel buscaba lo mejor y eso no tiene por qué ser lo más caro. Bien podía cenar una noche en el Pujol, después ir por unos tacos a Los Parados y seguir siendo igual de feliz.

A París le encantó esta identidad para abrirse paso en México. Dieron carta abierta y así empezamos. Hicimos lo que quisimos.

Eduardo Limón: ¿Qué opinas sobre el funcionamiento de las editoriales en México? Para empezar, no hay editores puntuales: hay gente que se encarga de todo. Especialmente en moda. Se malabarea en días con 80 horas para ser community manager, editor, redactor, director creativo, corrector, asistente de producción… pero sobre todo, alguien que sabe vender. ¿Qué dices sobre esta situación?

Pamela Ocampo: Independientemente de que trabajemos en la industria creativa, pues, ¡eso! Tiene la palabra INDUSTRIA. Estamos en un negocio. Y con el paso de los años se ha transformado; en lo positivo y en lo negativo. Es un balance. Por ejemplo, hace muchos años cuando estuve en ELLE todo era muy iglesia-estado. No se metía nadie del departamento Comercial en lo Editorial, porque la moda se entendía en ese entonces a través de una revista; no había tantas páginas de internet, bloggers ni nada. Mucho menos en términos de mercado local. La competencia se reducía bastante. Hoy eso no pasa. Los medios se han transformado en agencias de publicidad para las marcas; ellas necesitan mostrarse y nosotros de su presupuesto para seguir avanzando. Como editores, nuestra labor continúa siendo curatorial, pero esto implica nuevos retos.

En ese cambio, ves a las revistas y tienen 20, 30, 40 mil ejemplares de tiraje, cuando todos podemos tener esa cantidad de followers en una red social. La industria ha cambiado mucho y la gente no necesita comprar un impreso porque allí está la blogger, la beauty editor con su Instagram personal, el influencer, etcétera. Y ese cambio fuete y abrupto implica que como editores en moda atendamos a ese consumo excesivo. Es abrumador.

pamela ocampo entrevista mar

Como editor de moda en México se pierde mucho tu significado por marearte en “lo segundo”. Y no puedes no hacerlo. Es un puesto tan atesorado, que todo mundo quiere hacer lo que sea con tal de trabajar en moda, todos quieren hacerlo gratis, todos quieren estar ahí, pero no todos lo saben hacer bien. No todos van a entregar esa pasión en el día de 80 horas que dices. Sobre todo porque es una industria mal pagada en la parte editorial.

Y con todo, no hay nada como la profesionalización de nuestros puestos, darles la seriedad necesaria y ser este brazo que se necesita entre periodista/editor y producción nacional. Eso es lo que más necesitamos en México. Más gente seria que quiera trabajar en pro de la industria.

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Pamela Ocampo, tras 5 años al frente de L’Officiel México, decidió partir. Con ella, gran parte del equipo que conformó. Los motivos fueron varios; entre ellos, la inconsistente distribución de la revista y el posterior deterioro a las ventanas que tenía el esfuerzo creativo del directorio. Hoy, ella y María Ángeles, asociadas desde hace un par de años, se enfocan en Manual, su estudio de consultoría y conceptualización que ha tenido por clientes a Tane y Espacio Kentro, entre varios. Exmiembros de L’Officiel se han colocado en otras publicaciones, proyectos y empresas.

pamela ocampo entrevista autorretrato

Siguiendo el caso de Pamela, después de la vida editorial y sus experiencias difusas con el marketing o las relaciones públicas y la planeación de contenido, ¿lo más claro en nuestras trayectorias profesionales es dirigirse a las estrategias directas con marcas? No sería un asunto extraño. Allí están Sara Galindo, Adma Kawage y otras, quienes han evolucionado de manera similar.

Nada de lo antes dicho es conclusivo. Mucho menos programático. Aunque la labor periodística o editorial de la moda sea en ocasiones suplementaria y a veces la arteria principal de un corazón creativo, nuestro papel es un vaivén reflexivo que no sigue reglas precisas y puede verticalizar sus horizontes cada que lo desee. Inmiscuirse o alejarse tanto como quiera del fundacionismo de la moda. Cómo desmontaremos la distinción entre adentro y afuera (de la industria) en sentido editorial, entre lo esencial y accidental, es algo que nos toca activamente a los que comunicamos moda; especialmente en un lugar como México, donde la industria está igual de brumosa que nosotros.


Referencias: