La herramienta más fácil para ser hombre a través de la moda
Moda

La herramienta más fácil para ser hombre a través de la moda

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Por: Alejandro Arroyo Cano

29 de junio, 2017

Moda La herramienta más fácil para ser hombre a través de la moda
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Por: Alejandro Arroyo Cano

29 de junio, 2017


Hoy, en el imaginario colectivo, un hombre con barba es más atractivo que una persona sin vello facial. ¿Por qué? Se piensa que este accesorio natural es símbolo de virilidad y poder. Resumiendo, un hombre con barba es muy masculino. Esta suposición puede perjudicar a los individuos que genéticamente son lampiños. ¿Acaso ellos no pueden parecer varoniles?

La herramienta más fácil para ser hombre a través de la moda 1

Para todos aquellos lectores que alguna vez se sintieron frustrados porque nunca pasaron de un tímido bigote, el investigador Christopher R. Oldstone, nos demuestra que la influencia de la barba en la historia del hombre es relativa. Es decir, en algunos momentos fue símbolo de poder y en otros de podredumbre.

En el artículo "How Beards Put a Brave Face on Threatened Masculinity", Oldstone cuenta que durante muchos siglos el hombre afeitado era un hombre bueno; se le asociaba a la superioridad política o divina. Un ejemplo concreto es el que se vivió en el reinado de Alejandro Magno, cuando estar rasurado era un ideal para los hombres de sociedad, puesto que los asemejaba a los dioses eternamente jóvenes. Esta tendencia perduró incluso después de la caída del Imperio Romano, en siglos posteriores los religiosos se quitaban el vello facial como muestra de santidad y bondad.

«La barba creó al hombre».

La ruptura simbólica de lo que implicaba estar afeitado cambió en el siglo XIX, en específico cuando las revoluciones en Europa y Estados Unidos declararon los derechos del hombre que, en palabras de Oldstone, «invertía el poder en el sexo, en lugar de una clase o estatus sociales». Al poner a todos los hombres al mismo nivel, por el simple hecho de existir, también se destruían los estatus sociales. Fue entonces cuando los personajes distinguidos de la sociedad se preguntaron: ¿Cómo puedo distinguirme de la plebe. La respuesta fue: «Dejándome crecer la barba».

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De esa forma los republicanos y socialistas de ese entonces reafirmaron su posición, dando los primeros pasos en el simbolismo que hoy conocemos de la barba. El investigador comenta que también de esta forma afirmaban su virilidad con orgullo. Basta observar a Karl Marx , para entender que si querías ser respetado en un entorno agresivo, necesitabas imponerte mediante una gran barba.

Aquí es donde viene lo interesante. Mientras cada vez más hombres se dejaban crecer las barbas para afirmar su poder en la sociedad, cada vez más mujeres desafiaban ese orden y veían a este accesorio natural como un elemento que promovía la discriminación de género. Por supuesto, esta disputa milenaria entre hombres y mujeres, desataron actos un tanto absurdos. En 1853 se creó un manifiesto para el vello facial donde se decía que la naturaleza asignaba a las mujeres «atributos de gracia agravados por la debilidad física» y al hombre «atributos de dignidad y fuerza». En el centro de la dignidad y fuerza, estaba claro, la barba.

Después de este rápido recuento podríamos decir, de manera parcial, que la barba creó al hombre.

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Al menos eso demostraron algunos individuos con sus actos, aunque claro, es un error. Hoy la tan soñada virilidad no llega con una barba, sino con los actos del día a día. Quien quiera tomar el camino fácil y aprovecharse de las ilusiones, se dejará crecer el vello facial. Quienes tengan la fuerza para construir su futuro, lo harán sin siquiera un pelo en la barbilla.

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Referencia

Aeon






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